El sitio del bebe, el niño y su familia

Dr. Osvaldo Stoliar

PEDIATRAS ASOCIADOS: Un equipo pediátrico con características de funcionamiento destinadas a brindar comodidad y contención a la población infantil y a sus padres. Dentro del consultorio se brindan diversos servicios para los pacientes (vacunación, fonoaudiología, nutrición, etc). Consultas y Vacunatorio: Lunes a Viernes de 9.30 a 20 hs. y Sábados de 9 a 13 hs. Paraguay 2302 piso 17 dto. 4º. Teléfono 4961-4109

Educación vialAccidentes en la calle y los niños

Escrito con la colaboración del Arquitecto Eduardo Schmunis con datos recopilados por la Defensoría del Pueblo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

La ciudad de Buenos Aires tiene un alto número de accidentes de tránsito.

Esto puede verse en la tabla 1, que muestra el número total de víctimas fatales de los mismos en la Capital Federal:

Del número total de víctimas fatales el 74% corresponde a varones (año 1998), lo que los constituye en el principal grupo de riesgo.

El 12% de las víctimas fatales son menores a los 20 años (año 1998), y dentro de este grupo se mantiene la proporción mayoritaria de los varones. Para este grupo de edad el accidente en los ferrocarriles es más frecuente que para la población general, según puede verse en la tabla 2.

El 75% de las víctimas fatales menores de 20 años son peatones atropellados, y el 23% son pasajeros de vehículos automotores. La diferencia la constituye los varones en accidentes en los que está involucrado el ferrocarril mientras que prácticamente no hay víctimas fatales femeninas de accidentes en ferrocarril en este grupo de edad.

¿En donde ocurren los atropellamientos? La gran mayoría en avenidas, según puede observarse en la tabla 3:

¿En que horario ocurren la mayoría de los accidentes? Las estadísticas muestran que el 34% de los accidentes ocurren en el horario pico de regreso a los hogares después del atardecer.

Comentario

Los accidentes son la causa más importante de muerte e invalidez en niños de más de 1 año y adolescentes.

En los últimos años hemos asistido a una concienciación de este problema y a la adopción de medidas preventivas eficaces.

Al respecto las sillitas infantiles de seguridad son un avance importante. Como así también la utilización de los cinturones de seguridad.

Pero si bien útiles, vemos que no cubre del mayor riesgo de nuestra ciudad: el ser atropellado.

Constituyen factores de especial riesgo para los menores de 20 años, el ser varón, el cruzar avenidas, y las horas de mayor congestión especialmente al atardecer.
El varón tiene además, como factor de riesgo, el viajar en ferrocarril.

Uno de los objetivos es efectuar prevención, y siendo los accidentes de tránsito un serio problema para la salud de la población infantil en nuestra ciudad, sirvan los datos presentados para llamar a la reflexión y encarar medidas preventivas.

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“Una profunda transformación”

Andadores peligrososHay dos mitos acerca de los andadores: que enseñan a caminar y que son seguros.  De acuerdo a lo que hoy día se sabe, los andadores en realidad enlentecen y dificultan el proceso de aprendizaje de la marcha: en realidad disminuyen la ejercitación de los músculos de los muslos y las caderas, indispensables para la marcha.

Además, eliminan la motivación para caminar, ya que le permiten al niño andar mas fácilmente. Y a los niños con handicaps les dificulta el progreso, induciéndolos a desarrollar movimientos compensatorios anormales.

Los servicios de urgencia pediátricos atienden cientos de accidentes ocurridos con andadores. Los traumatismos de cráneo son especialmente frecuentes, cuando los andadores se precipitan por escaleras o vuelcan a raíz de pasar por un escalón entre niveles.

Pueden volcar al enredarse en alfombras, umbrales de puertas, etc. Pueden permitir acercarse al niño a hornos o estufas donde se quema, caerse al traspasar el cordón de las veredas (de la calle o dentro de jardines, parques, etc) y caerse dentro de piletas de natación.

LOS ANDADORES ESTAN DENTRO DE LOS PRODUCTOS MAS PELIGROSOS DE ACUERDO A LA REVISTA “CONSUMERS REPORTS” DE ESTADOS UNIDOS.

Tanto la Academia Americana de Pediatría como la Consumers Union instan firmemente a los padres a no usarlos.

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Sobre los hornos microondasUno de los aparatos eléctricos que ha adquirido gran popularidad y que se ha hecho imprescindible en el hogar es el horno de microondas. Con ellos se descongelan, calientan y cocinan los alimentos en muy corto tiempo y hacen la vida más fácil a las amas de casa.El principal efecto de las microondas es la producción de calor que resulta de la conversión de energía electromagnética en energía térmica. Como cualquier aparato electrónico, éstos tienen sus formas adecuadas de uso y sus restricciones y el uso incorrecto hace que surjan problemas.

Uno de estos problemas es consecuencia de que el horno calienta a diferentes temperaturas los distintos tipos de alimentos, lo cual se debe a que las microondas penetran a través de las diferentes sustancias y sólo son absorbidas al alcanzar los tejidos o materiales profundos; por ejemplo, al calentar una hamburguesa con lechuga y tomate, mientras que la carne aún está fría, la lechuga y el tomate lo queman a uno; o una factura rellena de mermelada, mientras el exterior está tibio, la mermelada alcanza altas temperaturas, habiendo la posibilidad de causar quemaduras en la boca y en el esófago.

Por todo esto, se debe tener cuidado al calentar los biberones, si se pone poca cantidad a la máxima temperatura, la leche alcanza temperaturas tan elevadas que puede que explote la mamadera.
Además la temperatura alcanzada en la parte superior es mucho mayor que la de la parte de abajo del biberón, y si se le administra a un bebé puede ocasionarle quemaduras. No hay una pérdida significativa de vitaminas ni nutrientes durante el calentamiento.

Aunque lo más recomendable es siempre administrar la fórmula láctea al bebé a temperatura ambiental, si es que se tiene que calentar en el horno de microondas hay que seguir las siguientes recomendaciones:

  • Calentar 120 ml. de fórmula o más.
  • Calentar sólo la fórmula que se ha mantenido refrigerada.
  • Siempre poner el biberón en posición vertical y no acostado.
  • Siempre dejar la mamadera destapada.
  • En biberones de 120 ml. no calentar más de 30 segundos a la máxima potencia del horno y en biberones de 240 ml. no más de 45 segundos.
  • Invertir el biberón 10 veces después del calentamiento para emparejar la temperatura de todo el líquido contenido.
  • Cambiar la tetina del biberón.
  • La temperatura de la formula debe de ser fresca al tacto, si se siente tibia pudiera estar muy caliente para el bebé.
  • Siempre pruebe la fórmula antes de ofrecerla al bebé poniendo unas gotas en su lengua o en la mano.

La leche materna posee dentro de sus componentes diferentes elementos que proveen defensas contra agentes infecciosos, como por ejemplo, la inmunoglobulina llamada IGA secretora que actúa adhiriéndose a la mucosa intestinal evitando la invasión y penetración de microorganismos.

La madre que trabaja puede hacer extracción manual o con bomba de su leche, almacenarla y posteriormente administrarla al bebé.
Pero muchos se preguntan ¿se puede calentar la leche materna en el horno de microondas? Un estudio reciente de la Dra. Moreno-Ruiz publicado en el Boletín Médico del Hospital Infantil de México concluye que no es recomendable usar el horno de microondas para calentar la leche materna almacenada, ya que con el calentamiento a las temperaturas muy altas y no controladas que generan los hornos de microondas hay una pérdida o disminución significativa de los elementos que componen la leche humana y que ayudan a combatir las infecciones.

Los hornos de microondas no sirven para esterilizar el equipo que se utiliza en la preparación de los alimentos del bebé ni para esterilizar la fórmula ya preparada. El horno de microondas sólo puede esterilizar si se adopta el método tradicional de hervir el agua, pero este método no resulta económico ni en tiempo ni en el gasto de energía que conlleva.

Otra recomendación importante es que nunca hay que dejar entrar a la cocina a los niños . Los diseños actuales de los hornos de microondas, que se operan fácilmente, que tienen numerosas luces, colores brillantes, campanas o alarmas, botones de colores o perillas, los hacen un “juguete” muy atractivo para los niños y la manipulación de los mismos generan accidentes.

También es sabido que los hornos de microondas pueden interferir con el funcionamiento de equipos médicos que operan en frecuencias similares; tal es el caso de los pacientes que tienen un marcapasos cardíaco, y aunque estos hornos cada vez son mejores y tienen filtros para evitar la fuga de microondas, el riesgo existe.

En resumen, los hornos de microondas se usan actualmente en muchos hogares, restaurantes y oficinas, y han producido un cambio en el estilo de vida de las personas. Debemos de estar conscientes de los riesgos que éstos pueden ocasionar, principalmente por mal uso, pues mucha gente no se da cuenta de que lo está empleando mal. También insistir que los niños no los deben usar y mucho menos dejarlos jugar con ellos.

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Desde la primera vez que transportan al recién nacido en automóvil, los nuevos padres deben preocuparse por la seguridad.

Al sacarlo por primera vez, siempre tienen cuidado de abrigarlo para protegerlo de la inclemencia del clima, temerosos de las consecuencias de un viento fuerte o una llovizna.

Sin embargo, no suelen tomar conciencia de la importancia de protegerlo en un eventual accidente en el automóvil.

A pesar de que la breve exposición a las malas condiciones del tiempo generalmente no tiene un efecto perjudicial, el viajar sin la protección del asiento de seguridad infantil apropiado o viajar en uno que no esté asegurado adecuadamente, podría tener consecuencias graves.

En la Argentina se desconocen las estadísticas, pero va siendo público que los accidentes de tránsito son la causa mas importante de mortalidad y secuelas graves en niños y adultos jóvenes.

La mayoría de esas lesiones podrían evitarse, si se usaran cinturones de seguridad y asientos infantiles apropiados de manera consistente y correcta.

Estudios recientes en Estados Unidos demuestran que sólo la mitad de los niños van asegurados correctamente cada vez que viajan en auto y se calcula que hasta el 80% de los asientos de seguridad se instalan o se usan incorrectamente.

Con este instructivo tratamos de motivar a los padres a seleccionar para sus hijos y a usar un asiento apropiado, y a cuidarse ellos mismos mediante el cinturón de seguridad.

Con esta información, usted y su niño podrán sentarse y disfrutar de los viajes con seguridad.

El asiento de seguridad infantil

Los automóviles modernos proporcionan asientos seguros para los adultos, tienen cinturones en los asientos delanteros y traseros y muchos están equipados con bolsas de aire (airbag) para el conductor y el acompañante del asiento delantero derecho.

Pero para que los lactantes y los niños viajen seguros, es necesario utilizar asientos infantiles diseñados especialmente, instalarlos correctamente en el área apropiada y usarlos siempre que viaje: la mayor parte de los accidentes graves ocurren en viajes cortos, cerca del hogar.

Para la seguridad de su niño cuando viaje, se requiere…

El asiento infantil de seguridad correcto

Cuando seleccione un asiento infantil de seguridad, siempre busque la etiqueta que indique que el asiento cumpla, o supere, los requisitos de las Normas Federales Estadounidenses de Seguridad para Vehículos con Motor, o con las Normas Canadienses de Seguridad para Vehículos con Motor, ya que no existen estándares aprobados para la Argentina.

El tipo correcto de asiento depende de la edad y tamaño del niño. Los modelos varían de un fabricante a otro, así que lea siempre toda la información que se incluye y si es posible, pruebe el asiento en su vehículo antes de comprarlo.

De acuerdo a la edad y el tamaño del niño, podrán utilizar:

El asiento-porta bebé orientado hacia atrás

Este tipo de asiento brinda apoyo a la espalda, al cuello y a la cabeza del bebé pequeño y permite que se coloque al niño en posición reclinada.

El asiento debe usarse el asiento mirando hacia atrás hasta que el bebé pese 9 o 10 kilos y tenga un año de edad. Busque los modelos que tengan cinturón de tres o cinco puntos, que la hebilla sea fácil de asegurar y de soltar (pruebe que puede efectuar estas maniobras rápidamente).

Algunos modelos de estas sillitas pueden instalarse o quitarse del asiento del automóvil con el bebé sentado (una ventaja).
Este tipo de asiento debe reemplazarse por uno más grande cuando el bebé pese mas de 9 o 10 kilos y tenga aproximadamente un año de edad.

Un asiento convertible

Esta sillita puede utilizarse orientada hacia atrás con niños menores de un año (casi siempre hasta los 10 kilos, según el modelo) y en posición hacia el frente para niños que pesan hasta 20 kilos y hasta aproximadamente los 4 años de edad.

La desventaja es que es incómoda y menos segura para los recién nacidos que un asiento-porta bebés común ya que los niños pequeños pueden deslizarse para abajo o para los costados.

Pero si se usa con este asiento un sujetador de cinco puntos (co un punto en la entrepierna) en vez de uno de cuatro o de un resguardo con bandeja, aumentará la comodidad y seguridad del infante cuando va sentado mirando hacia atrás. Algunos modelos vienen con almohadillas accesorias para el bebé muy pequeño.

Cuando el asiento va orientado hacia el frente, es importante que se instale en posición vertical.

Asientos integrados de seguridad infantil

Hay algunos vehículos importados en el mercado que traen asientos de seguridad infantil orientados hacia el frente, de fábrica, integrados al mismo asiento del vehículo. Estos asientos son muy convenientes, ya que eliminan la necesidad de instalar y remover el asiento de seguridad. Examine la guía del vehículo para usarlo apropiadamente.

Sujetador de seguridad

Este equipo liviano, que incluye correas para el hombro, cadera y entrepierna, se puede usar en niños mayores de un año y que pesan entre 12 y 20 kilos y es particularmente conveniente para llevarlo en la valija cuando se viaje en avión o tren y usarlo en el automóvil cuando llegue a su destino.

Consiste en una correa sobre cada hombro, una correa sobre cada cadera y una correa de entrepierna, que se ajustan hasta quedar en posición correcta. Los expertos en seguridad lo consideran como la mejor protección niños de 1 a 3 años de edad.

Como las correas tienen la tendencia a retorcerse y enredarse, siempre es importante asegurarse de que queden

Asientos elevadores

Son para utilizar el cinturón combinado del vehículo en forma apropiada.
Estos sujetadores, de los que hay modelos con respaldos altos y bajos, son para niños que pesan más de 20 kilogramos y sus asientos infantiles de seguridad les quedan chicos, pero aún son pequeños como para utilizar apropiadamente el cinturón de seguridad del vehículo.

Se deben utilizar si los hombros sobrepasan la altura de las ranuras de los cinturones del asiento de seguridad o si las orejas rebasan la altura del respaldo de la sillita.

Los asientos elevadores son necesarios porque mantienen la correa de la cintura sobre las caderas y la correa cruzada del hombro queda en la posición apropiada.

Los asientos elevadores con respaldo alto ofrecen mejor protección. Un niño cuyas orejas quedan más arriba del respaldo del asiento cuando se encuentra sentado en un asiento elevador con respaldo bajo, debe usar un modelo con respaldo alto.

Algunos asientos elevadores vienen con una correa sujetadora, la cual se recomienda para niños que pesan menos de 20 kilos. La correa debe quitarse una vez que el niño llegue a pesar 20 kilos, convirtiéndose en un asiento elevador con guías para el cinturón de seguridad para el cinturón de seguridad del automóvil. Si su automóvil tiene en el asiento trasero solo cinturón de cintura del auto, hágale colocar uno combinado, de tres puntos.

Cinturones de seguridad combinados de tres puntos del auto

Los niños están listos para viajar protegidos sólo con el cinturón del automóvil cuando cumplan con los siguientes requisitos: ser lo suficientemente maduros como para sentarse reclinados sobre el respaldo y quedarse quietos y lo suficientemente altos como para que las rodillas alcancen el borde del asiento; además, la cinta oblicua debe poder ajustarse cómodamente al hombro y al pecho sin quedar floja, y sin que pase por la cara o el cuello; la cinta de la cintura debe quedar ajustada a través de los muslos y no subirse al abdomen.

Algunos niños podrían no cumplir con estos requisitos hasta la edad de ocho años o más.

El sitio correcto

La mitad del asiento trasero es, según las estadísticas, el lugar más seguro del automóvil (los asientos delanteros y laterales son más vulnerables en un choque) y generalmente tiene un cinturón de cintura (el cual es más fácil de usar para instalar un asiento infantil que con una correa de hombro o un cinturón combinado).

Si usted lleva solo un niño en el automóvil, la mitad del asiento trasero es el mejor sitio para la silla a menos de que el niño se encuentre en un asiento elevador que requiera el uso del cinturón de seguridad combinado.

Por otra parte, el asiento delantero del pasajero es el lugar más peligroso del automóvil, y es aún más peligroso para los niños pequeños cuando el automóvil está provisto de un air-bag para el asiento del acompañante. Por lo tanto, cada vez que le sea posible, siente a los niños menores de 13 años en la parte trasera del vehículo.

Si un niño que tiene edad suficiente para viajar mirando hacia el frente tiene que viajar sentado en el asiento delantero (cuando todo el espacio del asiento trasero esté ocupado con otros niños), es indispensable que se coloque el asiento en posición vertical y esté lo más retirado que se pueda del tablero.

El niño debe estar asegurado apropiadamente según su tamaño y edad, y no debe permitírsele que se incline hacia adelante. Bajo ninguna circunstancia deberá viajar un bebé en un asiento de seguridad mirando hacia atrás en el asiento delantero de un auto que esté equipado con airbag. La fuerza de este al inflarse podría provocarle lesiones graves.

La instalación correcta

Los autos modernos suelen tener asientos donde se pueden asegurar las sillitas de seguridad. Los modelos más antiguos requieren muy a menudo el uso de broches u otras adaptaciones.

Lea las instrucciones que se incluyen con el asiento de seguridad de su niño, así como las que están en su vehículo antes de iniciar la instalación.
He aquí algunas pautas generales que deben seguirse:

Siempre asegúrese de pasar el cinturón del vehículo correctamente a través del asiento de seguridad y vea y escuche el sonido de la traba cuando queda asegurada.

Si usted está usando un cinturón de tres puntos para cintura y hombro, debe guiar ambas cintas a través del asiento de seguridad.

Si sus cinturones de seguridad tienen un mecanismo de cierre automático , asegúrese de estirar el cinturón del hombro hasta que esté completamente extendido para activar el modo de abroche automático, y después permita que el cinturón se enrolle.

Una vez que esté abrochado el cinturón, revise traccionando el asiento en varias direcciones para asegurarse que esté bien sujeto y que no haya quedado flojo.

Cada vez que use el asiento de seguridad, revíselo antes de colocar al bebé, para asegurarse de que esté bien sujeto en su lugar (el asiento no debe moverse de lado a lado ni hacia el frente).

Se le facilitará más si presiona el asiento hacia abajo mientras lo coloca en su sitio. Si tiene problemas al instalar el asiento o no está seguro si lo está instalando correctamente, llame al fabricante de su vehículo para solicitar asistencia. Aún cuando no esté el niño en el asiento infantil, asegúrese de que quede bien sujeto para que no se convierta en un proyectil en caso de una frenada repentina o un choque.

El uso adecuado

Recomendaciones para el asiento infantil de seguridad

  • Ajuste las correas del sujetador según el tamaño de su niño. Para los asientos orientados hacia atrás, guíe las correas a través de las ranuras para que estén al nivel o debajo del nivel del hombro. Para los asientos orientados hacia adelante, generalmente se recomienda que los tirantes pasen por las ranuras superiores. Para todos, abroche el sujetador al nivel de la axila. Es posible que los bebés muy pequeños necesiten soporte adicional con el asiento orientado hacia atrás, tanto para su seguridad como su comodidad (vea más arriba).
  • No envuelva al niño con una manta antes de colocarlo en un asiento infantil de seguridad: ajuste las correas primero y después cubra al bebé con la manta (si hace frío en el interior del vehículo). Cuando use el porta bebé de asiento de seguridad, asegúrese que el asa nunca quede frente a la cabeza del niño cuando el automóvil esté en movimiento.

Recomendaciones para los cinturones de seguridad, con o sin asientos elevadores

  • El asiento del vehículo debe estar vertical, no reclinado hacia atrás (un niño reclinado podría deslizase hacia abajo y no quedar retenido por el cinturón en caso de accidente).
  • La correa de la cintura debe estar bien ajustada y tan baja como sea posible en las caderas.
  • El cinturón del hombro debe ajustarse sobre el hombro y a través del pecho, y no cruzando el rostro y/o cuello o el abdomen. Si el niño no se siente cómodo con el cinturón del hombro, no deslice el cinturón debajo del brazo o detrás de la espalda, porque esto podría causar una lesión grave en caso de un choque. En vez de esto, use un asiento elevador.

Las normas de manejo

Las siguientes reglas se aplican a la seguridad automovilística:

  1. Nunca arranque el automóvil hasta que todos tengan el cinturón puesto. No hay ninguna razón para que un niño o un adulto viaje en un automóvil sin estar sujeto en todo momento. En caso de accidente, no sólo las personas que viajan sin asegurarse pueden resultar lesionadas sino que también pueden convertirse en peligrosos proyectiles lesionando a los demás, especialmente a los niños pequeños. Si alquila un automóvil, pida que la agencia de autos le proporcione un asiento infantil apropiado, o mejor aún, traiga el suyo. Jamás permita que los niños viajen sin asiento infantil de seguridad. Un accidente ocurre en un instante y los estudios comprueban que es más probable que ocurra un choque en un viaje corto dentro de la ciudad que en un viaje largo.
  2. Nunca viaje con un niño a upa. No importa lo fuerte que sujete al niño, usted no podrá mantenerlo seguro en caso de accidente. La fuerza de una frenada puede hacer escapar al niño de sus brazos y arrojarlo al aire, contra el tablero, contra una bolsa de aire que se infla (durante un choque), o fuera del automóvil a través del parabrisas o una ventana. 0 el niño podría quedar aplastado por el peso de un cuerpo o del automóvil en un choque o vuelco. Los bebés y los niños siempre deben ir asegurados en un asiento infantil.
  3. Nunca use un cinturón para asegurar a dos personas. No es eficaz, ni seguro, sujetar a dos niños, o a un adulto y un niño en un solo cinturón. Nunca lo haga.
  4. Nunca deje a un bebé o a un niño pequeño solo desatendido en un automóvil. Las consecuencias pueden ser imprevistas e insólitas. Por ejemplo: un niño de edad preescolar jugando sólo en el automóvil podría soltar el freno de mano, permitir que el automóvil se deslice y arrolle a alguien o algún objeto; un desconocido podría llevarse el vehículo y/o al niño.
  5. Si su automóvil tiene ventanas eléctricas, no permita que los niños pequeños las controlen. Use el control usted mismo desde el asiento del conductor, manteniéndolas cerradas. Y nunca toque el botón sin asegurarse primero que nadie se esté asomando y que ninguna mano, dedos, ni ninguna parte del cuerpo vaya a quedar atrapada.
  6. Nunca comience a manejar hasta que todas las puertas del automóvil estén aseguradas. Enséñeles a los niños pequeños y también a los más grandes a no jugar con los cerrojos de las puertas.
  7. Para protección adicional, algunos vehículos tienen cierres de seguridad en las puertas traseras para seguridad de los niños que impiden que abran las puertas desde adentro.
  8. Guarde el equipaje y otros artículos que podrían convertirse en proyectiles, en el baúl. No deje artículos sueltos en la bandeja debajo de la ventana trasera, en el tablero o en la parte trasera de una camioneta pues podrían volar contra los pasajeros del vehículo en una parada repentina o un choque.

¿Qué hacer cuando el niño se resiste a usar el asiento?

Los niños pequeños, y hasta los bebés activos más grandes, con frecuencia se resisten a ser sujetados. Y no es de sorprenderse. El estar sujeto a un asiento de seguridad restringe su independencia (la cual están tratando de establecer) y su movilidad (lo cual es algo nuevo y emocionante).

Aún así los niños pequeños que viajan en vehículos (o en carritos, sillas altas de comer o carritos del supermercado) sin estar sujetados, pueden lesionarse. El uso del asiento infantil de seguridad puede significar muchas veces la diferencia entre la vida y la muerte, hasta en un accidente menor. Por lo tanto, siendo este un tema de seguridad mayor, no es negociable con el niño.

Es claro que en esta batalla entre la voluntad del niño y la suya, usted debe imponerse. Pero trate de hacer las cosas lo más fácil posible para su pequeño con estas estrategias:

  • Explíquele la razón. Siempre es más fácil seguir una regla si se sabe la razón. Tan pronto su niño sea capaz de entender, explíquele que los asientos de seguridad del niño y los cinturones de seguridad ayudan a que todos estén seguros en el automóvil y a que no se lastimen.
  • Haga que el niño esté cómodo. Si las correas están muy ajustadas o apretadas sobre la ropa, si la correas están pegajosas o la hebilla de metal está demasiado caliente y toca la piel descubierta en un día de verano o si el asiento es demasiado chico, la incomodidad intensificará las protestas. Si corrige estos problemas puede cambiar la actitud de su niño.
  • Aborde el tema indirectamente. En vez de comenzar el viaje cada vez con “ahora te vamos a abrochar en tu sillita” lo cual provocará una protesta inmediata, distraiga al niño con una conversación diciendo “mira como llueve”, “vamos a ver a los abuelos esta tarde” o “vamos a tener un rico almuerzo cuando lleguemos a casa”. O hágale preguntas, a la vez que rápidamente lo asegura. O tenga a mano su juguete favorito para ocupar su mente y sus manos. Sea que esta táctica permita que su niño se olvide de lo que está sucediendo o simplemente le proporciona una manera agradable de evitar una pataleta. No importa lo que tenga que hacer, siempre y cuando le dé resultados.
  • Todos asegurados. La regla del cinturón debe aplicarse a toda persona que viaje en el vehículo, incluyendo al conductor, no sólo por seguridad sino por equidad (si el conductor no usa el cinturón, todos los pasajeros corren un riesgo mayor).
  • Permita que su hijo asegure a un muñeco. Si hay suficientes cinturones de seguridad desocupados, permita que su niño asegure un osito, una muñeca o su juguete favorito antes de sentarse en el asiento de¡ automóvil. Explíquele que los cinturones de seguridad evitarán que los juguetes se caigan o se “lastimen” y es por eso que las personas también necesitan asegurarse.
  • Dele responsabilidad a su niño. Cuando el niño ya tenga edad suficiente para entender una idea, nómbrelo el inspector de cinturones de seguridad, responsable de recordar a todos los viajeros que se “aseguren.” De vez en cuando, “olvídese” de abrochar su cinturón para que el “inspector” sienta la emoción de recordarle (pero no comience a conducir hasta que se ponga el cinturón).
  • No permita ninguna excepción. Esto es tan importante que merece repetirse. Aún un viaje corto a la otra cuadra podría ser fatal para un niño pequeño que no esté sujetado en un asiento infantil. Y el ceder una sola vez podría minar su autoridad, dándole falsas esperanzas al niño de que él podrá persuadirlos una y otra vez. Y todo padre con experiencia sabe que éste sería un error.

Adaptado por Dr. Osvaldo A. Stoliar y Asociados con material de la Academia Americana de Pediatría.

La Academia Americana de Pediatría dispone una Guía para Comprar Sillitas de Seguridad, en idioma inglés obtenible en su website www.aap.org
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Preguntas frecuentes

¿Cuáles son las enfermedades infecciosas más comunes que se puedan dar en los jardines de infantes y guarderías?

Sobre los jardines y guarderíasLas infecciones frecuentes de los jardines y guarderías son las mismas que afuera de los mismos y son producidas por virus o por bacterias. Las infecciones pueden localizarse mas frecuentes son las respiratorias, las gastrointestinales y las de la piel.

Entre los virus: los de la influenza o gripe; y los que producen los cuadros catarrales y faringitis. Si bien el sarampión, las paperas, la rubéola, y la varicela, son también posibles, su frecuencia es decreciente por el uso de vacunas. Entre las bacterias , el estreptococo beta hemolítico del grupo A y el neumococo son frecuentes.

La tos convulsa es poco frecuente ya que los niños suelen estar vacunados. La tuberculosis, ha dejado de ser un problema frecuente en los jardines y guarderías con niños de buen medio socioeconómico. La hepatitis A es otra posibilidad, pero las buenas condiciones de higiene y la progresiva vacunación de los niños la hacen menos frecuente.
Entre los parásitos los oxiuros y las giardias en el intestino, y la sarna y los piojos en la piel son los más frecuentes.

¿Cómo se transmiten las enfermedades en las guarderías y jardines y que medidas podemos tomar para controlarlas?

Las enfermedades pueden ser:

  1. De transmisión respiratoria: a través de las gotitas que salen de la boca cada vez que hablamos o tosemos (ejemplos: influenza, neumococo, resfrío común, adenovirus, influenza, rubéola, varicela).
  2. De transmisión fecal-oral: (ejemplo las bacterias y los virus que producen diarrea, el virus de la Hepatitis A y parásitos como oxiuros y giardias).
  3. Transmisión por piel: las piodermitis, el impétigo y los forúnculos aparecen en la piel son transmitidos por contacto, pero un factor importante son los portadores nasales.

Con respecto a las medidas a tomar dentro del jardín ha sido tradicional preconizar una política de aislamiento estricto para los niños con infecciones respiratorias: hoy día se sabe que esto no es eficaz. En cuanto a las infecciones intestinales y la hepatitis A es importante la higiene estricta y el buen lavado de manos de los niños y del personal. Para las infecciones de la piel el tratamiento precoz de las mismas y el buen lavado de manos.

¿Y la conjuntivitis?

La conjuntivitis es producida por tanto por bacterias y virus. Se transmiten básicamente por contacto a través de las manos. Requieren que el niño no concurra al colegio por unos pocos días y recibir tratamiento.

¿El momento del contagio puede ser cuando todavía no se ha manifestado la enfermedad?

Si, en general es así y es lo que hace que el aislamiento sea una medida poco eficaz. Por ejemplo, la varicela tiene un período de incubación de 14 a 21 días y su máxima contagiosidad comienza uno o dos días antes de que la enfermedad se manifieste: esto explica su rápida diseminación entre los niños y lo inefectivo del aislamiento. Para la varicela la única medida preventiva adecuada es la vacuna.

¿Qué hay que hacer cuando en la guardería o en el jardín se detecta alguna de estas enfermedades?

En primer lugar, se debe estimular la vacunación de los niños para las enfermedades para las que hay vacuna, no solo las del Plan Oficial. Hoy día hay vacuna eficaz contra la gripe (influenza) que se usa cada vez mas en niños.

También contra la varicela, rubéola, paperas, sarampión, Haemophilus influenza (incluida en la cuádruple) y hepatitis A y B.
Próximamente también dispondremos de una vacuna contra el neumococo útil especialmente para los niños de menos de 2 años que van a guarderías.

¿Qué se debe hacer cuando se detecta una enfermedad en una escuela?

Se debe consultar al médico ya que para cada enfermedad hay una respuesta diferente. Es bueno que el jardín o guardería tenga asesoramiento ya que, lamentablemente, no todos los niños tienen pediatra de cabecera, y las respuestas de los pediatras de los diferentes niños deben ser coordinadas por alguien.

Hay enfermedades en las cuales el chico no debe ir al colegio, por dos motivos fundamentales: uno es porque cualquiera de estas enfermedades disminuyen sus defensas predisponiéndolo a adquirir una segunda enfermedad; y el segundo motivo es para no enfermar a otros: hasta que no pase el período de contagio no debe volver al colegio.

¿Y la meningitis?

Meningitis hay de diverso tipo y prácticamente la única que tiene riesgo epidémico es la meningocóccica. Si la infección del niño afectado es por meningococo la medida a tomar es hacer lo que se llama quimioprofilaxis, esto es la prevención de la enfermedad en los contactos directos del individuo enfermo.

Quien y como debe recibir quimioprofilaxis lo debe decidir el médico y al respecto tanto la Academia Americana de Pediatría como la Sociedad Argentina de Pediatría tienen normas muy claras que se pueden consultar. La gente, estimulada por la prensa sensacionalista y la TV amarilla, tiene un terror irracional a la meningitis, no importa el tipo. No es necesario cerrar los colegios como mucha gente dice y hace, ni desinfectar maníacamente.

¿Qué se recomienda para el personal del jardín?

El personal del jardín esta constituido mayoritariamente por mujeres jóvenes en edad de procrear y frecuentemente susceptibles a las mismas enfermedades que los alumnos. Deben mantener sus vacunas actualizadas (doble de adultos, antigripal, la triple viral (contra sarampión, rubéola y paperas), antipoliomelítica, Sabin y las de hepatitis A y B.

También deben lavarse frecuentemente las manos durante el trabajo. Si tienen niños a los cuales deben cambiar pañales o asistirlos para que hagan sus necesidades, deben lavarse las manos estrictamente después de hacerlo.

¿Y para los piojos?

Aquí son totalmente válidas las recomendaciones que hacemos en nuestro instructivo “Piojos, una picazón persistente”. Al respecto, si bien sugerimos una actitud vigilante, y tratar a los niños afectados, sugerimos una actitud alejada de la “caza de brujas” (¿liendres?). Se debe tranquilizar a los padres ya que los piojos por una lado son inocuos y por otro lado no son un estigma social.

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Una picazón persistente

Sobre los piojosA pesar de disponer de medicación moderna y de una conducta activa en muchos colegios, los piojos se niegan a irse de las cabezas de los niños argentinos.

Los mismos no son responsables de la transmisión de ninguna enfermedad seria, pero a pesar de su naturaleza médica benigna, causan considerable angustia en padres, niños y educadores. Dada esta situación, este artículo intenta clarificar el problema y llevar alivio a los interesados.

Los piojos pueden infectar a cualquiera, independientemente de su nivel social, edad o higiene personal, pero son más frecuentes en niños que en adultos y en mujeres que en varones.

No hay manera de prevenir la infestación: ni el uso frecuente de shampoo, ni el pelo corto o el uso del “peine fino” son eficaces.

Estimaciones diversas señalan que entre el 1 y el 10% de la población escolar la padece, y los contactos cercanos de los niños infectados, como los familiares convivientes, se contagian con facilidad.

El contagio es por contacto directo cabeza a cabeza, no habiendo evidencia de que el compartir peines, cepillos y otros adminículos para la cabeza puedan transmitir al parásito. El piojo adulto no sobrevive fuera del huésped más de 36 horas y la transmisión de “huevitos” (liendres) tampoco ha sido demostrada.

Los síntomas cuando existen son leves, siendo la picazón la más frecuente. Más raramente se presentan lastimaduras por rascado, infección bacteriana secundaria al mismo y aparición de ganglios en el cuello.

Cuando no hay síntomas, la única manera de descubrir los piojos es la inspección: los piojos adultos suelen medir de 2 a 4 milímetros y suelen estar cerca del nacimiento de los cabellos, en la zona de la nuca y detrás de las orejas. El piojo hembra pone sus huevecillos en forma de liendres a 3-4 mm. de la superficie del cuero cabelludo, tan firmemente adheridos que no pueden ser desprendidos por el lavado con ningún shampoo.

Estos huevos tardan una semana en madurar, y abandonan la costra vacía adherida al pelo. Es fácil distinguir una partícula de caspa de una liendre porque la primera se puede desprender o mover con facilidad. Las liendres, desprendidas del cabello o adheridas a cabellos desprendidos o cortados, no son fuente de reinfestación. Si hay alguna duda, se puede cortar el pelo y mirar la partícula en el microscopio.

No hay método satisfactorio de lucha contra los piojos que no sea el tratamiento local. Se han utilizado cinco tipos de insecticidas para matar los piojos. Todos ellos actúan sobre el sistema nervioso central del insecto y son también potencialmente tóxicos para el ser humano. No deben aplicarse sobre piel o cuero cabelludo lastimados, con heridas o infecciones abiertas.

Si bien hay diversos insecticidas para combatir los piojos, en la Argentina se usa la permetrina al 1% casi exclusivamente, ya que es el menos tóxico. No se debe usar DDT ni benzoato de bencilo ya que tienen efectos tóxicos.

También deben recordar los padres que es importante guardar los medicamentos pediculicidas fuera del alcance de niños pequeños, ya que al ser ingeridos pueden producir efectos tóxicos.

La permetrina es popular por su fácil utilización, eficacia tanto contra los piojos adultos y las liendres, y por su baja toxicidad. Su eficacia es del orden del 90%. Si bien ha comenzado a aparecer resistencia, esto puede superarse generalmente con dos aplicaciones separadas por una semana.

Se debe aplicar el producto con permetrina (loción, crema enjuague, etc.) después de lavar el cabello y dejarlo aplicado por un tiempo de unos 10 minutos aproximadamente, y luego enjuagar. Es aconsejable repetir el procedimiento una semana después.

Después del tratamiento con permetrina, no es necesario el tratar de eliminar las liendres muertas con el peine fino para prevenir el contagio. Las liendres que pudieran haber sobrevivido están muy cerca de la base del pelo como para que puedan ser eliminadas con el peine y es más efectivo tratarlas con una segunda aplicación una semana después.

Si hace falta eliminar los huevos muertos por razones estéticas, puede mojarse el pelo con vinagre blanco diluido al medio con agua (ácido acético al 3-5%) durante 30 a 60 minutos y cubriéndolo con una toalla embebida en la misma solución, y luego pasar el peine fino, pero de la punta hacia cuero cabelludo.

Los familiares y otros contactos del niño con piojos deben hacerse examinar y tratarse si están infectados, al igual que los compañeros del jardín o del colegio.

Toda persona que comparta la cama con el niño debe tratarse preventivamente, aunque no se vean piojos o liendres.

El niño con piojos puede volver al colegio o jardín una vez tratado, aunque se vean las liendres. La reaparición de piojos en el corto plazo indica en general que el niño se ha vuelto a contagiar y no una resistencia a la permetrina o una inefectividad del tratamiento, especialmente si se repitió 7 días más tarde. Por esto es bueno que se coordine en el colegio o jardín el tratamiento simultáneo de todos los niños afectados.

Los colegios que no permiten el regreso de los niños “hasta que no haya liendres” no lo hacen sobre bases científicas serias, ya que no hay ningún estudio que demuestre que esta política es necesaria o efectiva para controlar la diseminación de esta parasitosis.

El consenso de opinión (Ej.: Academia Americana de Pediatría, Sociedad Canadiense de Pediatría, etc.) es el de no avalar dicha actitud.

Las recaídas luego de las 48 horas, en general, significan nuevo contagio en la escuela. Las campañas en los colegios requieren el tratamiento simultáneo de los niños con piojos y el buen cumplimiento del mismo por las familias.

Si bien se piensa que el rol de los objetos inanimados (ropa – peines) es nulo en el contagio, las familias se sienten más seguras si lavan toda la ropa de cama, gorras, toallas y peines con agua bien caliente (que mata las liendres). También son efectivos la limpieza a seco o simplemente el guardarlas en una bolsa de plástico por diez días. El uso de insecticidas es innecesario.

La presencia de piojos vivos dentro de las 48 horas de tratamiento sugiere resistencia al pediculicida. En éstos raros casos se deberá cambiar el mismo.

Para la comunidad

Es necesario difundir lo erróneo de los mitos acerca de los piojos, especialmente subrayar la falta de riesgo en la transmisión de enfermedades, lo innecesario del procedimiento del “peine fino”, lo irreal de atribuir la enfermedad a una “falta de higiene” y la ineficacia de exigir “ausencia de liendres” para permitir el regreso al colegio.

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OdontopediatríaPrevención de caries

Para la prevención de las caries, la odontopediatría cuenta hoy con varios recursos:

Administración prolongada de flúor

En los niños que se alimentan al pecho

La cantidad de flúor excretada por la leche materna es mínima.

El comienzo de la administración de flúor debe ser a los 3 meses.

La dosis debe ser 0.25mg por día en gotas.

La administración debe durar hasta los 5 o 6 años siempre que la familia tome el compromiso de administrarlo diariamente.

En los niños que reciben alimentación artificial

Si la mamadera es preparada con agua corriente o si el niño toma solo ésta, las recomendaciones respecto al flúor son idénticas a las del niño que toma pecho.

Si la mamadera es preparada con agua mineral debe tenerse en cuenta que la misma contiene flúor. En la Capital Federal el agua de consumo es recomendable e higiénicamente segura por lo que utilizar agua mineral es superfluo y antieconómico.

¿Cómo administrar el flúor?

A partir de los 3 meses gotas de fluor (Ej.: Fluordent) 5 gotas por día hasta los 3 años. Luego de los 3 y hasta los 6 años debe administrares 10 gotas por día o ½ comprimido a masticar.

Existen en el comercio pastas dentífricas con flúor. Para no excederse en la cantidad de flúor que el niño recibe, se aconseja utilizar una muy pequeña cantidad en la punta del cepillo y solicitar que el niño no la trague (aunque debamos aceptar que lograr esto último es difícil).

Cuidar los hábitos alimentarios

Para una adecuada prevención de las caries hay algunas precauciones a tomar:

  1. No agregar azúcar a las mamaderas. En algunos hogares se hace práctica el darle al niño pequeño jugos en mamadera, y aún el dejarle la mamadera al acostarlo para que se quede tranquilo y se duerma. O el dejar al niño mas grande deambular con una mamadera de jugo o gaseosa en sus manos. Esto es altamente perjudicial para la salud de los dientes. Después de quedar dormidos, a los niños que practican esta costumbre les queda liquido con azúcar en la boca. Este azúcar es convertido en ácido por las bacterias y este ácido ataca al diente y provoca caries. Aunque los dientes de leche así careados luego se caigan, ello es perjudicial, ya que los dientes definitivos aparecerán en un medio hostil y a su vez desarrollarán caries a corto plazo.
  2. No administrar bebidas gaseosas ni jugos naturales o artificiales en la mamadera.
  3. En niños mas grandes, evitar las golosinas y “el kiosco”. Cuando ocasionalmente reciban golosinas, deberán cepillarse a continuación.

¿Cómo higienizar la boca del bebé?

Puede comenzarse en el momento de erupcionar los primeros dientes o aún algunas semanas antes. Proceda de la siguiente manera:

  1. Ponga al bebé mirando hacia arriba, apoyado en su falda o contra la cama.
  2. Para lograr que el niño abra la boca, introduzca suavemente su dedo índice en la boca y desplácelo hasta llegar a la parte posterior de la encía.
  3. Envuelva su dedo índice en una gasa de 5 x 5 centímetros, mójela ligeramente en agua y pásela suavemente por ambas caras dentarias durante 3 a 5 segundos, arriba y abajo. Como alternativa a la gasa puede utilizar un cepillito dental de siliconas para bebés, sin pasta. Aplique presión suave, solo para remover la pequeña película que recubre el diente.
  4. Repita lo explicado en el punto 3) dos veces por día, después de la primera y de la última ingesta del día.

La higiene de la boca desde una edad temprana tiene, además de la acción preventiva de las caries, la ventaja de acostumbrar al niño y los padres al hábito del cepillado, ya que es frecuente ver que cuando se intenta comenzar en edades mayores, el niño suele resistirse.

La primera visita al odontopediatra

En nuestro país (Argentina), la primera visita al odontopediatra ocurre demasiado tarde (luego de los dos años), cuando ya se han iniciado ciertos hábitos y tarde para la iniciación del cepillado. La primera consulta odontopediátrica debería ocurrir alrededor de los 6 meses, o en su defecto puede ser el pediatra el que introduzca las primeras nociones de odontoprevención.

En esa primera consulta el odontopediatra examinará al niño, anticipará problemas, revisará con los padres los procedimientos de higiene bucal y cepillado, definirá la dosis de flúor, y ayudará a establecer con los padres una conducta alimentaria apropiada. Discutirá con los padres la conducta respecto a chupetes, succión de dedos y mamaderas. Cuanto antes ocurra la primer consulta, mejor.

La erupción dentaria

Si bien se han observado dientes hasta en el recién nacido, la erupción dentaria suele ocurrir alrededor de los 6 meses (a veces un poco antes o después), no suele ser dolorosa en si misma, no produce ninguno de los efectos que habitualmente se le atribuyen (fiebre, llanto, otitis, diarreas, etc). No es necesario darle al niño ningún “anestésico” ni calmante local.

Si el niño llora a esa edad, la razón suele ser otra.

La lactancia y los dientes

  • Durante la lactancia natural, es mejor, para la ejercitación y el desarrollo de los músculos de la boca, que el niño mame en posición vertical o semivertical.
  • Si utiliza mamadera, que esta tenga un agujerito pequeño, que deje gotear la leche y de la cual el niño tenga que realizar un trabajo activo para extraer la leche.
  • Introduzca la taza (sin “piquito”) precozmente.
  • No utilice la mamadera con jugos como chupete.
  • Higienice los dientes del niño dos veces por día.

Como evitar las caries asociadas al biberón

En algunos hogares se hace práctica el darle al niño pequeño jugos en mamadera, y aún el dejarle la mamadera al acostarlo para que se quede tranquilo y se duerma.

O el dejar al niño mas grande deambular con una mamadera de jugo o gaseosa en sus manos. Esto es altamente perjudicial para la salud de los dientes.

Después de quedar dormidos, a los niños que practican esta costumbre les queda líquido con azúcar en la boca. Este azúcar es convertido en ácido por las bacterias y este ácido ataca al diente y provoca caries.

Aunque los dientes de leche así careados luego se caigan, ello es perjudicial, ya que los dientes definitivos aparecerán en un medio hostil y a su vez desarrollarán caries a corto plazo.

No solo no es recomendable esta práctica, sino en general, no se les debe dar a los niños bebidas gaseosas que contengan azúcar, jugos (aún los que tienen aspecto de “alimento”), ni golosinas. Cuando ocasionalmente los ingieran, deberán poder lavarse los dientes a continuación.

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Peligros de la aspirinaIntoxicación y Síndrome de Reye

La aspirina (ácido acetil salicílico) cumplió hace poco 100 años de su invención. Desde entonces cientos de miles de personas han sido beneficiadas con sus efectos terapéuticos. Es uno de los medicamentos más utilizados en todo el mundo.

La aspirina tiene un efecto antidolor y antifiebre, y también ha sido (y es todavía) muy utilizada para el resfrío común. También es una droga útil en el tratamiento y en la prevención de diversas enfermedades en los adultos.

Resulta tan familiar contar con una caja de aspirinas en la casa, que su uso doméstico y frecuentemente su abuso resultan cotidianos.

Es fácil conseguir este medicamento, aún en kioscos callejeros, y se ha ganado la confianza de la población.

En nuestro país existen más de 15 preparados comerciales que contienen esta sustancia.

Existen también en la Argentina varios productos comercializados por los laboratorios para el uso infantil, identificables por los sufijos “etas”, “ito” y otros, elegidos estos sufijos por los técnicos del marketing con el doble propósito de señalar su destino para el uso infantil y de sugerir subconscientemente su supuesta inocuidad (“todo lo que es pequeño es inocente…”).

La confianza excesiva en la aspirina se ha convertido en un peligro, ya que ella es capaz de producir intoxicaciones y también está asociada a una enfermedad grave que puede llegar incluso a comprometer la vida: el Síndrome de Reye.

¿Con qué frecuencia se presenta una intoxicación con la aspirina?

La aspirina es la causa más frecuentes de intoxicación en niños en todo el mundo. Anualmente se cuentan más de 10 mil casos de intoxicación infantil por aspirina en los Estados Unidos, por ingesta accidental o por sobredosis. En la Argentina se desconocen las cifras totales, pero es una causa de internación frecuente en los hospitales pediátricos.

¿Qué grupo de la población se intoxica más frecuentemente con la aspirina?

Para la intoxicación por descuido y accidental los más afectados son los niños pequeños, de 1 a 4 años. En la Argentina esto se ve favorecido por la ausencia de frascos con cierre de seguridad y por el sabor a golosina de los comprimidos de aspirina infantil, hechos que facilitan el acceso y que invitan al menor a ingerir los comprimidos. También por la imagen televisiva de niños “felices” o “sanos” como resultado de la automedicación.

Por otra parte, la costumbre de la automedicación sin consejo médico, y la “fiebrofobia” que lleva a los padres a administrar dosis crecientes para “combatir” la fiebre (como si esta fuera el ejército enemigo), y también la falsa idea de que la aspirina es en sí misma un “remedio” para los resfríos y estados gripales incrementan los casos de intoxicación.

¿Qué es el Síndrome de Reye?

Muchas enfermedades febriles de la infancia son de origen viral (influenza, varicela, catarros de vías aéreas superiores, etc). La combinación de aspirina con el virus de estas enfermedades están asociadas a la Enfermedad de Reye, sumamente grave y frecuentemente mortal.

Consiste en una severa insuficiencia del hígado producida por la degeneración grasa del mismo, y síntomas neurológicos graves que pueden llegar al coma y frecuentemente a la muerte. Es rara si no se consume aspirina y es más frecuente hasta los 5 años de edad.

Desde 1980 se sabe que en los pacientes con Síndrome de Reye existe una fuerte asociación entre la ingesta de aspirina (a dosis habituales, no necesariamente altas) por niños que cursan una varicela o una influenza.

Desde hace ya muchos años el Center for Disease Control de los Estados Unidos implementa una campaña de salud pública de advertencia a los padres acerca de este peligro.

En los Estados Unidos es obligatorio expenderla en envases de seguridad para niños, y colocar carteles de advertencia en los mismos envases informado a los padres de los supuestos usuarios acerca del Síndrome de Reye. Cualquiera que haya viajado a Estados Unidos recordará haber visto esos envases con sus respectivos carteles.

En una reciente publicación de la prestigiosa revista New England Journal of Medicine se señala que, en los Estados Unidos, a medida de que la aspirina se ha ido abandonando como medicación antifebril en los niños, se ha observado una dramática disminución del Síndrome de Reye, hasta convertirse en una rareza.

¿Qué presentan los niños cuando se intoxican con aspirina?

Inicialmente, mareos, confusión mental, cansancio, dolor abdominal, náuseas, vómitos y hemorragia digestiva.

Lo más típico es el aumento en la profundidad y de la frecuencia de las respiraciones. Otras manifestaciones pueden ser sed intensa, diferentes grados de deshidratación y paradójicamente fiebre.

¿Qué hacer ante una sobredosis de aspirina?

Lo mejor sería prevenir la intoxicación. Pero si ya ocurrió siempre la debe de considerar una urgencia médica. El medicamento tarda algunos minutos en absorberse por lo que provocar el vómito puede impedir que la sustancia siga absorbiéndose.

En casa podemos inducir el vómito en forma inmediata a la ingestión y acudir al centro hospitalario más cercano. Ya en el hospital, el lavado gástrico ayuda a disminuir su absorción. El manejo incluye estudios especiales, uso de medicamentos y procedimientos que sólo puede llevarse a cabo dentro de una unidad de internación y por personal capacitado.

¿Está indicado administrar leche en estos casos mientras se recibe la atención médica?

Definitivamente no. La leche puede ayudar a que la aspirina se absorba más rápidamente.

¿Ante un resfrío común puedo dar aspirina a mi hijo?

No, a menos que sea prescripción médica ya que es difícil conocer la dosis exacta por persona que no se dedican a la medicina. Además en niños menores de 4 años está contraindicada.

¿Cómo puedo prevenir la intoxicación por aspirina?

La primera indicación ha sido ya mencionada: evitar la automedicación y no usar aspirina para la fiebre. Lo siguiente es mantener fuera del alcance de los niños los recipientes que contengan el medicamento. El esconder o colocar el medicamento en un sitio elevado puede no ser suficiente en la mayoría de los casos. Si es posible debería mantenerse bajo llave.

En la Argentina, en lugar de discutir la ley de patentes, es necesario establecer como obligatorios los frascos de seguridad para la aspirina y también otros medicamentos potencialmente peligrosos.

¿Qué deben hacer los padres para evitar el Síndrome de Reye?

No deben utilizar aspirina en los niños febriles de menos de 5 años.

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