El sitio del bebe, el niño y su familia

Dra. Patricia Cirigliano

TITULOS 1959 Periodista Profesional (Matrícula Nacional Periodística N° 8316) 1960 Maestra Nacional de Educación Física (Instituto Nacional de Educación Física "Dr. Enrique Romero Brest "- Argentina (I.N.E.F.). 1961 Profesora Nacional de Educación Física - Argentina (I.N.E.F.). 1976 Licenciada en Psicología con especialización en Psicología Educacional, Laboral y Clínica - Universidad del Salvador - Argentina. 1981 Doctora en Psicología con especialidad Clínica - Universidad de Belgrano - Argentina. 1996 Doctora en Sociología - Universidad de Belgrano - Argentina. 2001- Licenciada en Educación Física y Deportes - Universidad Abierta Interamericana-Argentina DOCENCIA 1960 Creó la "Primera Escuela Argentina de Natación para Bebés", Centro de investigación sobre Educación Física para la Primera Infancia. Actualmente continúa en la dirección de la Escuela. 1976 Creó el instituto Superior de Educación Física "Hugo Quinn", incorporado en 1981 a la enseñanaza oficial - Profesorado de Educación Preescolar y Profesorado de Educación Física con especialización en Educación Física infantil para la Primera Infancia (Resolución Ministerial N° 1032/89) 1992 Creó la Asociación Internacional para los Nacimientos Acuáticos (AINA). MATRONATACION: Primera escuela Argentina de natación para bebés Soldado de la Independencia 1352 (1426) Ciudad de Buenos Aires Argentina - Teléfonos (011) 4785-5565 / 4783-3976

Consejos para su prevención y defensa

Incendios urbanosConsejos vertidos por la Superintendencia de Bomberos de lo Policía Federal Argentina, con motivo de las consecuencias de siniestros cuya ocurrencia es de conocimiento público:

  1. En las ventanas de las cocinas no utilice cortinas de material liviano, cuando éstas por razones de proximidad y efectos de las corrientes de aire, puedan acercarse al fuego, dando origen a un incendio.
  2. Cuando use carbón, leña, etc., no deje líquidos inflamables próximos ni pretenda avivar el fuego derramando sobre él, aunque sean pequeñas cantidades. Esa imprudencia puede pagarla con su vida.
  3. No utilice solvente ni otro líquido inflamable para la limpieza de pisos, ropas, etc., en lugares cerrados. Los gases que desprenden esos líquidos al contactarse con una fuente de ignición, aún lejana como llave de luz, reaccionan violentamente, creando un serio peligro para su vida.
  4. Cuando trasvase inflamables, hágalo en espacios abiertos y lejos de toda llama libre y tratando de evitar los derrames, para ponerse a cubierto de un posible accidente.
  5. Al retirarse, aunque transitoriamente de su hogar, cerciórese de no haber dejado artefactos eléctricos conectados, tales como: planchas, estufas, ventiladores, cocinas, etc. Un olvido en este sentido puede ser el causante de un incendio.
  6. No improvise instalaciones eléctricas, ni sobrecargue la línea, como así tampoco modifique o refuerce los fusibles.
  7. Preocúpese de que personal idóneo limpie y ajuste las estufas y todo otro artefacto de calefacción, antes de su empleo en la temporada invernal.
  8. Si la estufa es del tipo “Sin presión”, la misma deberá estar siempre bien nivelada.
  9. Los extinguidores de incendio no se instalan por su exhibición.  Es imprescindible que el personal conozca su utilización en caso necesario.
  10. No obstruya el acceso a las instalaciones contra incendio.
  11. En la certeza de que el incendio es una posibilidad latente, de concretarse el mismo, impida que el pánico lo haga presa para no acrecentar el peligro.
  12. No se subestime la peligrosidad del incendio por pequeño que fuere, llame siempre a los bomberos.
  13. Si el incendio se desarrolla en un nivel inferior respecto del que usted habita, no intente ascender o descender de un piso al otro.
  14. Por ningún motivo utilice los ascensores.
  15. PERMANEZCA EN SU DEPARTAMENTO CON LA PUERTA CERRADA, evitará así que el humo y los gases calientes de la combustión pongan en peligro su vida, ellos son más letales que las llamas.
  16. ABRA LAS VENTANAS y acérquese a ellas o balcones para respirar aire fresco.
  17. SI ELLO NO FUERA FACTIBLE, recuéstese sobre el piso ofreciendo la menor altura posible, a ese nivel la atmósfera es más respirable.
  18. ESPERE LA LLEGADA DE LOS BOMBEROS, ellos tienen los medios humanos y materiales para concurrir de inmediato en su apoyo.

NO OLVIDE, finalmente, que con su observación y comportamiento contribuirá notablemente a evitar accidentes trágicos.

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Seguridad y nataciónHogar

  • Enseña a tu hijo a nadar cuanto antes. Los niños pueden aprender a nadar desde los doce días de vida.
  • Jamás dejes a tu niño solo en la bañera doméstica. Un niño pequeño puede ahogarse en 30cm de agua en pocos segundos.
  • Prepara todos los elementos de higiene (jabón, shampoo, esponja, toalla) antes de sumergir al niño en la bañera.
  • Deja sonar el teléfono o el timbre si estás bañando al niño, o quita a tu hijo de la bañera si atiendes el llamado.
  • No dejes a tu hijo más pequeño al cuidado de sus hermanos en la bañera.
  • Responsabilízate (papá o mamá) por el cuidado de tus hijos cuando están en el agua o cerca de ella.
  • Aprende las maniobras de resucitación cardiopulmonar.

Navegación

  • No navegues si no sabes nadar.
  • Aprende a nadar tan pronto como te sea posible y con urgencia las técnicas elementales de supervivencia.
  • En la navegación, los niños y adultos deben usar indefectiblemente el chaleco náutico salvavidas, que por sus características reglamentadas, es en verdad seguro ante un naufragio o chapuzón inesperado.
  • Jamás nades solitariamente, ni permitas que tus hijos lo hagan. El buen nadador jamás nada solo.
  • Aprende las maniobras de resucitación cardiopulmonar

Buceo

  • No bucees sin haber recibido un entrenamiento previo que te provea de conocimiento y seguridad técnica.
  • Verifica cuidadosamente el estado de todo el equipo y haz que lo revise tu compañero de práctica.
  • Establece el acuerdo corriente para los avisos de elevación para las personas que quedan en la superficie.
  • Si tu función es cuidar la seguridad de los que descienden, no te distraigas ni un momento, ni pierdas de vista los cables.
  • No bucees nunca en soledad.

PISCINAS I (Natatorios)

  • Las aguas turbias dificultan e impiden el éxito de los salvatajes. No dejes entrar a tus hijos en una piscina cuyo fondo no sea perfectamente visible.
  • No coloques flotadores a tus hijos, es preferible sostenerlos en brazos. Los flotadores no deben confundirse con los salvavidas que tienen aprobación de la Prefectura Naval Argentina y llevan su sello. Los demás son peligrosos juguetes que facilitan los accidentes.
  • No permitas a tus niños saltar de pie desde el borde de la pileta. Es peligroso para ellos porque pueden caer mal y golpear su cabeza contra el borde. También es peligroso para otros nadadores que pasan bajo el agua sin ser advertidos.
  • Colocar una red de protección sobre la piscina sin uso. Los cercos no son útiles como protección porque trepar sobre ellos es una travesura común en la infancia.
  • Evita la inmersión completa de los niños que no han aprendido a controlar su respiración bajo el agua pues ésta puede ser aspirada y pasar a los pulmones con graves consecuencias.
  • Vigila constantemente a los niños cerca del agua, sepan o no nadar.
  • Prohíbe, sin excepciones, los empujones y juegos de manos en el agua, así como también las corridas alrededor de la pileta (causa de resbalones y trágicas caídas) y los gritos que puedan tapar un pedido de auxilio e impedir un oportuno salvataje.
  • Cuida que todos se zambullan sobre el agua libre y cuida estrictamente el área bajo el trampolín.
  • Evita a tus hijos sufrir daño emocional o físico; confía solamente en profesores con título e idoneidad. Asegúrate de la veracidad de los datos que te informan.

PISCINAS II (Natatorios)

  • La contratación de guardavidas asegura una vigilancia continua sobre el espejo de agua y sus alrededores.
  • Evita piletas de dudoso control higiénico y sanitario porque son causa de serias infecciones y enfermedades.
  • Presta particular atención a la instalación eléctrica y conexión en la piscina. Los equipos deberán estar adecuadamente protegidos, por sistemas de corte, en lo posible dobles (por si alguno fallara) siendo indispensable conservar actualizado el mantenimiento.
  • El equipo deberá estar fuera del alcance de los niños, que como se sabe, son atraídos por llaves y botones.
  • No ingresar a la piscina si hay tormenta
  • Jamás nades solitariamente, ni permitas que tus hijos lo hagan.
  • El buen nadador jamás nada solo.
  • Aprende las maniobras de resucitación cardiovascular.

En aguas abiertas

  • No te arrojes o zambullas en aguas desconocidas. El fondo puede estar más cerca o lejos de lo que supones, puede haber rocas o elementos cortantes u otros peligros.
  • Respeta las señales de peligro en la playa o mar adentro. No burles la protección exponiéndote inútilmente al ahogamiento.
  • No acampes cerca de un curso de agua sin informarte primero acerca de las crecientes.
  • En ríos o arroyos acepta la opinión de los lugareños. Ellos conocen el carácter de la corriente en cada época del año. Algunos ríos engañan con su mansedumbre y cambian sin dar tiempo a reaccionar.
  • No nades nunca solitariamente. El buen nadador jamás nada solo.
  • Aprende las maniobras de resucitación cardiopulmonar.
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¿Cómo saber si nuestro pequeño hijo está siendo agredido?

El niño y las agresionesTodos sabemos que la vida es difícil.  En estos tiempos, un espacio antes muy protegido, el de la infancia, se presenta también como un mundo complejo y vulnerable. ¿Hasta  dónde podemos hablar, hoy en día, de una infancia feliz o de un tiempo amenazado por duras realidades?

Médicos, psicólogos, sociólogos y educadores coincidimos en un punto: los “mitos de la infancia” han caído en gran parte. La pretendida infancia sin conflictos, en rigor, jamás existió. No existen los padres ni los hijos ni las personas perfectas.

Los medios de comunicación, sobre todo TV, Internet, están cerca de los niños y en medio del hogar desde antes de nacidos. Revistas y libros con imágenes variadas pasan por las manitas y ojos inexpertos.

Los adultos hablan y se muestran delante de los niños sin cuidados especiales más a menudo de lo que se cree. La radio también extiende sus mensajes.

El colegio se inicia más temprano y ya no se piensa que la maestra jardinera tenga el exclusivo “rol” de segunda mamá.

La infancia es, de todas formas, un tiempo en que ser feliz es más fácil que en otros momentos de la vida.  Si por felicidad entendemos, sincera alegría, despreocupación, juegos y cariño. Los conflictos en todo caso, no aparentan tan graves.  Las enfermedades de la infancia, para millares de niños son un problema controlado por la vacunación y la medicina preventiva…y, naturalmente, por la atención pediátrica.

¿Dónde están, entonces, las acechanzas, los peligros?

Miedos y Sospechas

La comunicación masiva ha generado una enorme cantidad de información a nivel popular. Así se han hecho comunes, algunos conceptos que antes eran de dominio profesional solamente.

Se habla con toda comodidad de la “angustia del 8º mes”, de la importancia de la lactancia materna, del complejo de Edipo, de las dificultades del entendimiento en la pareja, del control de la natalidad y de ciertas enfermedades de nombre antes impronunciable. Este es el lado bueno. Como contrapartida muchas personas se sienten inclinadas a actuar o hablar como expertos acerca de cuestiones que sólo conocen en la superficie.

Muchas veces la intervención de “entendidos” no sólo no resulta favorable sino que puede atraer problemas aunque ésta no haya sino la intención de quienes opinan.

La incertidumbre tolerable es una señal correcta que, por lo general, nos empuja a buscar ayuda y sería muy conveniente que la inquietud fuera colocada en el momento oportuno, en el lugar adecuado y con personas debidamente preparadas para responder.

Algunas dudas importantes se refieren a la buena crianza de los hijos y muchos padres se interrogan continuamente ¿somos buenos padres?, ¿está creciendo bien nuestro hijo?. A menudo la ansiedad se calma en la consulta pediátrica o al hablar con los maestros de los niños pero suele subsistir una idea no definida que implica el temor a que los hijos estén sufriendo algún tipo de experiencia, ajena al conocimiento de los padres que pudiera dañarlos en el futuro.

Padres alertas y tranquilos

Los niños pequeños presentan síntomas más evidentes que los niños mayores y los adultos:

Los padres pueden descubrir estos síntomas de malestar o angustia sin grandes dificultades, si están acostumbrados a observar a sus hijos y a conversar con ellos desde chiquitos.

Si se sospecha de una experiencia negativa que pudiera significar un hecho agresivo ejercido por terceros en ausencia de los padres, debe actuarse serenamente sabiendo que hay posibilidades y tiempo para impedir el daño y realizar la reparación necesaria.

Para preocuparse

  • Si los niños dejar de sonreír o jugar.
  • Si los pequeños hablaban y dejan de hacerlo.
  • Si los niños pegan a sus muñecos, los arrojan a la basura o tratan de quemarlos.
  • Si el niño o niña se esconde detrás de cortinas o bajo mesas y se niega a salir.
  • La aparición de marcas o hematomas “inexplicables”.
  • Si se encuentran avergonzados sin causa aparente.
  • Si el sueño deja de ser placentero y les cuesta mucho conciliarlo.
  • Si los chicos hablan en voz muy baja, como diciendo “secretos” mucho más frecuentemente que de costumbre.
  • Si aparecen gestos que no se “comprenden” o “tics” en la comunicación corriente, sin mediar ninguna situación angustiante o que provoque miedo.

¿Qué hacer?

  • Insistir con la explicación de “nada hay tan malo o tan feo” que no puedas contarlo a papá o mamá.
  • Hablar con los niños sobre la confianza que debe existir entre la familia.
  • Verbalmente y a través de los gestos, asegurar a los niños que sus padres están dispuestos a brindarles siempre protección y cuidado.
  • Mostrar ante los hijos, gestos de cariño y protección, entre papá y mamá.
  • Observar la conducta de los pequeños con las personas que los cuidan.
  • Hablar con las personas que cuidan a los niños delante de ellos.
  • Preguntar cuál es el comportamiento, si se le han hecho correcciones o se ha aplicado algún “castigo” o sanción.
  • Volver a casa a horas poco habituales, visitar el Jardín de Infantes sin aviso previo.

Ante cualquier sospecha, no interrogar al niño en forma directa.  Recordar que los niños fantasean y que el límite entre verdad y mentira no es claro en la primera infancia.

Si la conducta de los niños persiste, consultar con el médico pediatra. El sabrá indicar si es necesaria una consulta psicológica.

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Fumadores inocentesEl cotidiano contacto con el riesgo, produce, lento, insensiblemente, un acostumbramiento que acaba por amortiguar el temor inicial y también las prevenciones necesarias. A menudo, un descuido inexplicable produce el accidente fatal del veterano especialista en la cuestión.

Un novato no hubiera incurrido en el error, en la imprudencia que justamente comete, quien más conoce el peligro y las características del riesgo. “La confianza mata al hombre” decían los abuelos. Y algo de cierto ha de haber.

Fuman los adultos delante de los no fumadores. Pero ellos no se defienden. En el fondo quizás no creen en los resultados funestos que la costumbre de fumar el humo de los otros tiene para la salud de quienes se cuidan por un lado y se descuidan por otro.

Cigarrillo y cáncer es un sinónimo trágicamente conocido a pesar de la enorme posibilidad preventiva que significa el no fumar y evitar estar respirando en ambientes donde otros fuman con asiduidad.

Entrañables amigos se saludan con cariño pero el que fuma continúa infectando alegremente los pulmones del otro que huye del hábito pero no está por lo visto a salvo por su propia precaución.

Cordiales oficinistas colaboran con sus respectivos trabajos, son diligentes pero enrarecen el aire con su vicio “inevitable”, abarcando en el ámbito a sus afectuosos colegas con los que creen comportarse como el mejor amigo.

Aunque difícil de entender, esta situación se da aunque en el recinto trabajen mujeres embarazadas que tampoco defienden la salud del hijo que llevan en su seno.

Aún más doloroso es constatar que padres amantes fuman en presencia de sus hijos (convirtiéndose en modelos, que no tardarán ellos en imitar) y obligándolos a fumar diariamente con el aire que respiran.

Los mismos padres muchas veces, se sienten gratificados con sus niños y estiman que su rol de padres es satisfactorio. Atienden no sin sacrificios a las necesidades familiares, se esfuerzan afectivamente y estimulan con amor el crecimiento y la educación de la prole.

Realmente no han hecho conciencia de la realidad enfermante que obligan a compartir a sus niños, quienes, obviamente, no pueden defenderse de una agresión semejante.

El humo del cigarrillo es una de las grandes desventajas que el niño, debe soportar durante años, mientras conviva con sus padres. Se agregarán otros: el smog, el stress escolar, la química de los alimentos, sumados a las enfermedades evolutivas.

La toma de conciencia no debería demorarse. El médico familiar podrá ampliar estos conceptos. El respeto a la vida de los hijos se evidencia aquí con toda contundencia como cuando intentando mejorar la calidad de vida se esclarecen cuestiones más impactantes como los relativos a la vida sexual o la libertad de opinión.

Los mismos padres no deberán considerarse satisfechos hasta que su conducta diaria, como en este caso, certifique la verdad de su amor a los hijos, por encima de su propio placer o necesidad, que por otra parte, pueden cumplir en ambientes separados.

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Amor y aguaEl agua, se sabe, es símbolo materno. La buena relación con el medio acuático provee de bienestar y alivio en un mundo convulsionado y a veces violento.

Por su permanencia milenaria, el agua sigue haciéndose presente en nuestra vida cotidiana y nos da sustento, relajamiento y diversión… si sabemos acercarnos a ella. A menudo los mayores llevamos experiencias muy diversas acopiadas en nuestra memoria consciente e inconsciente que nos predisponen para entrar en contacto con el agua.

Los niños, vírgenes en experiencias negativas, traen los recuerdos dulcísimos de la vida intrauterina, llamada acertadamente, el nirvana o paraíso maternal. Provistos de calor y alimento, protegidos y suavemente envueltos los futuros bebes se han preparado durante 9 meses para llegar al encuentro con el exterior.

La importancia de los primeros baños ha de ser resaltada cada vez que intentamos recrear una buena historia del ser humano y el agua que le rodea.

El amor de los padres es el elemento fundamental e inigualable que ha de ser mediador entre la feliz experiencia dentro del útero materno y esta agua exterior que recibe al bebe para envolverlo como el liquido amniótico y hacerse cargo de parte de su peso.

Las primeras caricias acuáticas para el bebe harán la primera e inolvidable diferencia entre ser higienizado solamente, o ser amado mientras se baña. A partir de allí, otras vivencias se sumaran y depende del cuidado de papa y mama, que las experiencias sean gratificantes y exitosas.

El modo de sostener al bebe, la manera de moverse en la piscina o el mar con el niño en brazos van dejando una huella duradera por lo que todo ingreso al agua debe considerarse importante tanto para los padres como para el hijo.

Sin temores innecesarios pero si con cuidado y suavidad puede introducirse a los mas pequeños, suavemente, en el maravilloso mundo del agua.

Todos nosotros conocemos, o quizás hemos sufrido, alguna situación desagradable o peligrosa en que los protagonistas han sido involuntarios perdedores en una experiencia que pudo haber sido amable y divertida.

La acción de personas descuidadas, desaprensivas o ignorantes de los graves y duraderos traumas que provocan los percances en el agua, generan a menudo momentos riesgosos.

Las personas sensibles y respetuosas de los demás son ideales para compartir el espacio acuático pues no se aventuran en intervenciones audaces o groseras que puedan perturbar a otros bañistas. Esto produce invariablemente, un clima de alegre disfrute compartido.

A los niños, más que a nadie, hemos de procurarles este espacio saludable y seguro aun antes de llevarlos a aprender a nadar.

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Bucear jugandoUna condición indispensable para disfrutar los deportes acuáticos es amar al agua y sentir inclusive hacia ella el respeto necesario para que las actividades que se practican no se vuelvan peligrosas. Los progresos técnicos y científicos permiten disponer actualmente de una valiosa información en referencia a cuestiones que eran, hasta hace poco, misterio, leyenda o conjetura.

El mar por ejemplo, ha sido increíblemente explorado. Si bien es sólo el comienzo, navegantes, pescadores y bañistas conocen hoy día mucho más y pueden por lo tanto prevenirse mejor de los accidentes antes simplemente asociados a la fatalidad.

Sin embargo estas investigaciones no se han limitado a las aguas abiertas y sus profundidades.

Sabemos más acerca de las leyes físicas, de las incidencias de la química en el medio ambiente y se ha llegado a un análisis casi exquisito de los gestos del nadador a través de estudios de la biomecánica humana y de la acuodinámica.

El conocimiento de lanchas, motores, indumentaria, implementos y otros equipos deportivos, ha superado largamente, las expectativas de antaño.

Recursos insospechados hace una décadas, permiten a entrenadores y entrenados, a alumnos y maestros, y aún al simple aficionado, encontrar más utilidad a sus esfuerzos y mayor placer en sus prácticas.

La medicina y la psicología han aportado lo suyo y en todo el mundo ayudados por la comunicación global, se hacen de más en más populares, las posibilidades de viajar y hacer deportes reservados antes a unos pocos.

El buceo no ha escapado a esta difusión y aún personas que jamás se acercaron a él, deportiva o utilitariamente, encuentran hoy atractivos los programas que proponen las oficinas de turismo internacionalmente.

El buceo requiere del entendimiento infantil, y las medidas de seguridad del deporte están fuertemente asociadas a la comprensión del riesgo. Es por esto que aprender a nadar temprano, ayuda con eficacia a dejar las bases para el buen buceador de mañana.

El uso de la máscara ya puede enseñarse a los 4 ó 5 años, a un niño que sabe nadar. A esa edad, quienes comenzaron su experiencia desde bebés, dominan las técnicas básicas de nado, las diferentes formas de zambullir y boyar, y son capaces de descender dos metros y salir sin ayuda. Bucear juguetes ha sido, desde siempre, un pasatiempo favorito para los más chicos.

Las aletas, ya pueden ser usadas cuando los pequeños dominan sin fallas las líneas de flotación para el nado de dorso y de frente y un correcto batido de piernas.

En pequeñas profundidades, buenos nadadores de 7 u 8 años, bajo muy atenta vigilancia de padres e instructores concientes, pueden comenzar a bucear con éxito.

Muchos clubes del mundo proveen a padres e hijos el placer de esta experiencia fascinante. Y desde luego, a los niños de una extraordinaria oportunidad de encontrarse con el deporte, a una edad en que aquello que nos ha maravillado, jamás se olvida.

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Bebés nadadoresMucho antes de caminar los bebés han demostrado sus cualidades para disfrutar en el agua

Ha sido el producto de una acción seria y sostenida el reconocimiento de Matronatación en su carácter de método preferencial para la iniciación acuática de los bebés.

A diferencia de algunos métodos de USA, Suiza, Rusia, Canadá y España, Matronatación no se basa en el entrenamiento y los reflejos condicionados.

Existe una filosofía muy distinta entre enseñar a través de un método que respeta en su totalidad a la persona y los sistemas que adiestran a los niños sin importar sus características propias ni la particularidad de los intercambios familiares.

Múltiples abusos sobre los niños se cometen por la ignorancia de los padres acerca de los beneficios y los riesgos de una actividad temprana que compromete a los pequeños psicológica y físicamente.

Por eso con un criterio ejemplar la Academia Americana de Pediatría desaconseja drásticamente las prácticas que atentan contra la salud de los bebés al sumergirlos con la pretensión de lograr respuestas de supervivencia que fomentan, erróneamente ,en los padres la creencia de que sus hijos podrán, culminado el entrenamiento autosalvar su vida, sin importar, por lo tanto, la continua vigilancia de los padres.

En matronatación, por el contrario, encontramos el principal apoyo en el control que los médicos pediatras de cada familia realizan sobre la salud de los chiquitos desde el ingreso a la escuela y durante todo el tiempo que permanezcan en ella.

Así, los médicos pediatras han podido constatar por sí mismos la evolución saludable de miles de niños a través de controles mensuales mientras aprendían a nadar jugando con el método matronatación.

En nuestro medio muchos pediatras proponen a menudo matronatación como una actividad ideal para los más chiquitos que habitualmente están restringidos a la cuna, los paseos en cochecito y algunos juegos.

La razón de esta propuesta es que los rasgos más valorados son la adecuada estimulación que los bebés reciben desde el punto de vista de los afectos, de lo emocional y de las relaciones sociales de la primera infancia. Por eso se considera a la matronatación una actividad adecuada porque respeta la evolución psicomotriz del niño en sus distintas edades. ·

No solo los niños aprenden, lo cual es motivo de disfrute y alegría para los padres, ellos también aprenden clase a clase juegos seguros en el agua y las normas de seguridad que permiten evitar los accidentes.

A nadar se aprende jugando

Quizás sea la magia del juego, la responsable directa del aprendizaje temprano de la natación. Mientras el niño no ha alcanzado la madurez necesaria para jugar con otras actividades o deportes, el agua se presenta fácilmente abordable.

El agua no golpea, mantiene el peso del bebé, le procura desplazamientos que son imposibles en tierra firme, le proporciona oportunidad para reconocer su cuerpo, el espacio y los objetos.

Verdaderamente, aprender a nadar jugando, abre las puertas del maravilloso mundo del agua.

Inteligencia práctica

Lo más importante de este juego-aprendizaje está en los beneficios que acompañan a la actividad. Una inteligencia despierta es quizás el logro más importante en un mundo cuyo contexto exige cada vez más respuestas de adaptación oportunas y veloces.

La computadora cerebral parece funcionar cómoda y adecuadamente con el servicio de estímulos apropiados para la edad de los chicos pero jamás mediocres.

Durante mucho tiempo la inteligencia de los bebés ha sido desestimada. Los padres lo saben, y en especial la madre por su contacto tan estrecho con el niño y la especial disposición maternal para comprender al hijo y comunicarse. Las padres pueden seguir, paso a paso, la evolución extraordinaria del primer año de vida.

En el agua los logros son cotidianos y, clase a clase los niños incorporan lo aprendido y lo trasladan a sus actividades fuera del medio acuático.

Las habilidades y destrezas de los bebés nadadores llaman la atención y es destacable el buen humor que caracteriza a los pequeños cuando carecen de energía sobrante. Una aplicación correcta de las fuerzas infantiles no solo es garantía de una personalidad más estable (aún tratándose de un niño) sino que favorece una actitud más relajada y disfruta ante los estímulos que lo rodean.

Atracción y peligro

Los juegos aunque parezcan tan solo inocentes intercambios y una forma divertida para compartir con los padres conservan, en matronatación una atención especial para conseguir el afianzamiento de las conductas seguras.

Los niños de brazos deben ser muy bien cuidados en su baño cotidiano y si los padres los bañan con habilidad no tiene por qué sufrir una experiencia desagradable. Sin embargo pronto el crecimiento natural hará cambiar esa situación.

Cuando el niño comienza a gatear y poco más adelante a caminar y correr su curiosidad de deambulador lo lleva a crearse problemas y necesita, más que nunca del cuidado atento “aunque no agobiante” de sus padres.

El niño experto que conoce el agua, sabe que arrojarse a buscar “el chiche” implica sumergirse, o que inclinarse a recoger un juguete desde el borde de la piscina puede causar un “chapuzón” si no lo hace equilibrándose adecuadamente.

Otros beneficios de la Matronatación ©

  • Hace al niño protagonista de sus juegos
  • Promueve la alegría y el espíritu de juego
  • Afianza los vínculos afectivo familiares
  • Enseña a respetar a la familia y al niño a la luz de los Derechos de la Infancia
  • Aumenta en los padres el conocimiento del hijo
  • Incorpora conductas de autocuidado y las convierte en hábitos especialmente necesarios en la edad adolescente
  • Favorece el despertar de la inteligencia
  • Impulsa el desarrollo psicomotriz sano
  • Inicia la socialización sin traumas
  • Defiende la calidad de vida
  • Amplia el horizonte de los juegos compartidos
  • Coloca al niño en el camino de los aprendizajes
  • Fomenta la relación entre familias jóvenes

Fuente: El Programa Nacional de Actualización Pediátrica de la Sociedad Argentina de Pediatría.

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Solo dice "ajo"La fuerza de los hábitos es conocida por todos y de tal magnitud que una vez arraigados resulta difícil desterrarlos aún contando con la voluntad de quienes quieren corregirlos.

Así como los hábitos nos causarán de por vida muchos dolores de cabeza los hábitos buenos como las hadas de los cuentos se convertirán en silenciosos custodios de la personalidad, de la belleza y de la salud.

Por eso es importante fomentarlos, cotidiana y amablemente, convirtiéndolos en compañeros rutinarios de los niños que están bajo nuestro cuidado.

Misteriosamente, los hábitos buenos se resisten a ser impuestos, se niegan a pasar al fuero de las obligaciones tediosas y prefieren integrarse al mundo infantil mezclados con la alegría del juego y bajo el salvoconducto de las sonrisas de los adultos que solo convencidos de su bondad podrán, aunque ellos no los practiquen, inculcarlos a los más pequeños.

Hago especial hincapié en el hecho de la ausencia de un ejemplo práctico para el niño. Es probable que mamá y papá no puedan por distintas razones incluida la de no haber sido habituados en su niñez, realizar su sesión diaria de gimnasia y relax y poder sin embargo acostumbrar a sus hijos a realizarla.

El niño, por pequeño que sea, necesita “su explicación”, la satisfacción que merece por respeto a su personalidad en formación, la explicación que conteste porqué el debe hacerlo si sus padres no lo hacen.

Los padres deben saber que los hábitos se vuelven odiosos y no se adoptan como tales y mucho menos con alegría, si las explicaciones confluyen en la respuesta más cómoda, trivial y perniciosa para la formación: debes hacerlo porque es bueno, porque eres chico y porque te lo dice mamá.

Muchos conflictos graves de la adolescencia, muchas rebeliones dolorosas, muchas palabras injustas y hábitos positivos reemplazados por otros nocivos y peligrosos tienen su razón en aquel retaceo del argumento por creer que no será comprendido y en la amorosa ignorancia de tantos padres que no hablan con sus hijos más pequeños por temor a que no los entiendan.

Hable con su hijo aunque crea que no la comprende todavía. Justifíquele el por qué de sus exigencias y se sorprenderá de los resultados. Sí, aunque el nene diga solamente – ajó.

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