El momento del baño es especial para el bebé, ya que el contacto con el agua lo remonta al vientre materno.
Además de la función de higiene que tiene, el baño debe convertirse en un momento de juego entre el bebé y su mamá o papá.
Aquí te mostramos como hacerlo para que tu hijo se sienta cómodo y seguro.
Comprueba que la temperatura del agua es de 37º antes de sumergirlo en ella. Apoyamos su cabecita entre nuestro brazo y sostenemos con la mano la parte exterior de su hombro.

El otro brazo debes pasarlo por debajo de su cola y con la mano sostener el muslo. De esta forma vamos sumergiendo al bebé, primero desde los pies para que se vaya acostumbrando a su temperatura.
Para poder lavarle la cabecita, deberás hacerlo con mucha delicadeza, ya que generalmente se resisten.
La forma más segura es sostenerlo en forma horizontal con su cabeza apoyada sobre nuestro brazo, y enjabonársela suavemente.

Evita mojarle los ojitos y sus oídos para evitar infecciones.
Al lavarle el resto del cuerpo, es recomendarle pasar sobre una esponja el jabón de glicerina.
Luego limpia con mucho cuidado todos los pliegues de su cuerpito.

Ten cuidado de no hacer movimientos bruscos dentro de la bañera para evitar que el bebé se asuste y llore.
Al lavarle la espalda, debes girar a tu bebé tomándolo por la parte exterior de su hombro y pasarle el brazo por delante de su pecho, para que se sienta más protegido.

Para terminar, retiramos los restos de jabón enjuagándolo y con mucho cuidado lo retiramos de la bañera.
Para ello sostenemos con el mentón su toallita y lo envolvemos en ella.
Luego acostamos al bebé sobre el cambiados o cama y procedemos a secarlo completamente, sobre todo sus pliegues.
Te recomendamos que al secarlo aproveches y también lo acaricies para mejorar el contacto entre tú y él, al tiempo que aumentará su estimulación.