El sitio del bebe, el niño y su familia

El desteteDurante los seis primeros meses, nuestro hijo se ha alimentado solo de leche materna, un alimento completo e ideal para su crecimiento. Ahora llegó el momento de utilizar la boca, los dientes, el paladar y el intestino de una forma más activa.

Hasta que nuestro hijo cumple los seis meses, la leche de mamá es su mejor alimento y no necesita nada más. El pequeño, que absorbe casi por completo el hierro contenido en la leche, está más protegido del riesgo de padecer una anemia.

Sin embargo, la falta de hierro se puede producir durante el destete, especialmente durante el primer año. Esto sucede si la dieta no es rica en alimentos que lo contengan y no es fácil de absorber, como el de la leche materna.

El organismo del niño de pocos meses aún es inmaduro. Una rápida introducción de alimentos sólidos le causaría problemas de digestión, así como también posibles alergias, vómitos y diarreas.

Hay que introducirlos poco a poco

Durante la etapa del destete, el bebé puede presentar algunas manifestaciones de intolerancia a determinados alimentos. Este hecho se puede deber a una tendencia hereditaria a las alergias o bien a que su aparato digestivo aún no ha madurado por completo.

En este último caso, puede suceder que un alimento que a los siete meses causa algunos problemas, a los nueve meses sea plenamente tolerado por el niño. Por esta razón, es necesario introducir los alimentos con mucho cuidado. Esto significa que durante tres días solo debemos darle una cucharadita de un mismo alimento (nunca más de un alimento al mismo tiempo).

Si después de un período de observación de 72 horas no se han producido reacciones, podremos aumentar la dosis hasta llegar a la cantidad necesaria. Entre los alimentos que producen alergias más fácilmente figuran los huevos y los cítricos (naranja, limón, frutillas, etc.).

Estos alimentos deben ser los últimos que introduzcamos en la dieta del niño. Lo cual debemos hacer en la segunda fase del destete. Aquí, proponemos un esquema cronológico para la introducción de la alimentación complementaria, que no debe ser considerado como el único o el mejor. La leche materna debe de estar presente en cada comida.

¿Cómo utiliza la cuchara?

  • Para darle las primeras papillas, debemos escoger una cucharita pequeña. De este modo, el pequeño podrá “chupar” la comida.
  • Debemos intentar no llenar la cucharita por completo, ya que con pequeñas cantidades de comida es más difícil que se produzcan regurgitaciones.
  • No debemos cometer el error de forzar a comer si se niega rotundamente a hacerlo. Ya se decidirá.

Fruta (después del 6º mes)

Pasando el sexto mes, la fruta puede ser el primer alimento que el bebé pruebe. Se la ofreceremos entre las tomas de leche o inmediatamente después de las mismas.

La manzana tiene la función de abrir el camino a la fruta durante este delicado período, aunque también podemos comenzar por la pera o por la banana.

Como casi todas las frutas, la manzana está compuesta por agua, fibras, vitaminas y por sales minerales. Además, se digiere con facilidad.

¿Cómo “cocinar” la manzana?

La manzana se puede preparar de mil maneras. Si al principio del destete creemos mejor dársela rallada, deberemos recordar que, después de dos horas la manzana así preparada pierde el 26% de su contenido en vitamina C. En ese caso será mejor dársela de inmediato.

Verduras y sopas

Después de los primeros “experimentos” con la fruta, empezaremos a introducir verduras en forma de purés o papillas. Llegados a este punto, debemos tener en cuenta lo siguiente: la base de las papillas y de las sopas son los caldos, que pueden ser de carne, de pescado y de verduras. Al principio, el caldo de verduras puede ser el más apropiado, por su delicado sabor.

La fibra es un componente presente en casi todas las verduras. Por esta razón, este tipo de alimentos desempeña un papel muy importante en el buen funcionamiento del intestino.

Comenzaremos con una o dos variedades (calabaza o zanahoria) y cada tres días añadiremos otro tipo de verdura (espinacas, acelgas, papas). No es necesario agregar sal ya que el bebé aún no tiene el gusto por este condimento.

En cuanto a los caldos de carne y de pescado, podemos agregarles pasta para sopa (de preferencia en tamaño pequeño) o cereal de arroz o avena. Primero le daremos una o dos cucharaditas. Después, iremos aumentando la dosis hasta llegar a la cantidad capaz de satisfacer su apetito.

¿Cómo debemos cocer las verduras?

Primero hay que lavarlas y enjuagarlas. Para mantener intactas las sales minerales y las vitaminas de las verduras, lo mejor es cocerlas al vapor. De lo contrario, sus propiedades se perderán en el agua hirviendo. Sin embargo si utilizamos el caldo de verduras para preparar la papilla o las sopas de nuestro hijo y hervimos las verduras en el agua, recuperaremos las vitaminas más sensibles al calor (vitamina C, B1, B2).

Después de cocerlas, licuamos las verduras que incorporaremos al caldo caliente. Luego, vaciamos todo en un recipiente de cristal térmico que, para que se conserve en perfecto estado, dejaremos cerrado en la heladera como máximo durante 24 horas.

Carne y pescado (7º y 8º mes)

Al iniciar el octavo mes, incorporaremos en la dieta la carne y el pescado. Tanto uno como otro contienen proteínas indispensables. Estos alimentos también son ricos en hierro fácil de absorber. Podemos dárselos solos o mezclados con sopas.

Podemos darle carne de pollo, de pavo, de vaca, de ternera, de conejo y de cordero, o bien filete de pescado sin espinas de temporada. Nuestro hijo ya puede comer estos alimentos perfectamente.

¿Cómo debemos cocinarlos?

También los debemos cocer al vapor. Es mejor si utilizamos una olla de presión. De esta manera, la pérdida de sus nutrientes se reduce al mínimo. Cuando estén cocidos, los moleremos y los añadiremos a la sopa del pequeño. De este modo, Será más fácil que el bebé los acepte y que el nuevo sabor no sea tan chocante. Otra opción son las albóndigas.

Huevo (al final del 8º – 9º mes)

Hacia el fin del octavo mes, podemos empezar a darle una cucharadita de yema de huevo pasado por agua. Si no se producen reacciones durante las 48 horas siguientes, podemos darle una cucharadita en días alternos hasta pasar a una yema.

Esto sucederá así siempre que el pequeño acepte con agrado esta novedad. Hasta que el niño tiene aproximadamente un año solo se da la yema. Para darle el huevo entero es mucho mejor esperar a que cumpla su primer año.

La parte blanca de la clara puede producir alergias más fácilmente. El huevo es un alimento óptimo en el que abundan las proteínas, las vitaminas y las sales minerales (calcio y hierro). Es un gran sustituto de la carne.

Rico y digerible

El huevo permanece más o menos tiempo en el estomago, según la forma en que se cocine. Esto no significa que se digiera con más o menos dificultad. Cuando el destete haya terminado nuestro hijo comerá de todo. Pero debemos recordar que la variedad de los alimentos es más importante que la cantidad.

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