Durante el sexto mes, es probable que nuestro hijo empiece a arrastrarse por el suelo.
Hacia finales del sexto mes, algunos bebés logran permanecer sentados con un apoyo detrás de la espalda. Otros se balancean, lo que significa que no están preparados para adoptar la posición erguida.
Mientras permanece acostado boca arriba o boca abajo, toma confianza en su cuerpo. Sus manos siempre han constituido un gran centro de interés, pero ahora juega con sus pies.
Cualquier objeto se transforma en un juguete para él: el collar de mamá o una cajita, además de sus propios juguetes. Cuando el bebé permanece despierto, todavÃa sigue haciendo algunos gorjeos, aunque su forma principal de expresarse sigue siendo limitada.
En estos meses el humor de nuestro hijo cambia muy seguido. Puede llorar por cualquier tonterÃa o dejar de hacerlo, si se distrae. No nos puede seguir por la casa, pero tiene plena conciencia de nuestra presencia porque reconoce los ruidos que hacemos. También intentará llamar nuestra atención, aunque a su manera.
Es importante responder a estas llamadas debido a que esto representa el primer paso para enseñarle a comunicarse con los demás. Es el momento en el que desea saber más cosas acerca de mamá y la toca por todas partes: le agarra el cabello o las orejas.
Mamá se transforma en su juguete preferido. Le sigue gustando estar con otras personas pero ahora no le sonrÃe a todas. Escoge a aquellos con quien quiere estar y si estos se alejan se pone a llorar.
Es posible que a algunos bebés les guste que los lancen por los aires. Sin embargo, como no todos son iguales, no es aconsejable obligarlos a semejantes juegos. En especial si manifiestan miedo.
Estar en compañÃa de nuestro hijo es muy divertido y gratificante ya que ahora podemos interactuar con él y obtener una respuesta.
Nuestro hijo empieza a gatear
Cerca del sexto mes, es normal que el bebé empiece a arrastrarse con el abdomen por el suelo, aunque puede adoptar otras técnicas.