El sitio del bebe, el niño y su familia

Acerca del control de esfínteresEste aprendizaje es una de las principales obligaciones del niño que comienza a caminar para adaptarse a las formas de nuestra cultura.

A veces los adultos, en su deseo de acostumbrar al niño, olvidan que deben tenerse en cuenta dos factores para crear en él los hábitos higiénicos que desean.

En primer lugar el niño debe estar maduro para el entrenamiento.

No sólo ha de comprender lo que se espera de él, sino que debe tener la coordinación muscular necesaria para controlar los músculos intestinales y de la vejiga y distenderlos a voluntad en el momento y sitio determinado.

En segundo lugar, el éxito del entrenamiento depende de la disposición e interés del niño en cooperar. Hasta que parezca preparado desde el punto de vista físico y emocional no debe comenzarse el entrenamiento de los esfínteres.

Hasta hace unos 35 años el entrenamiento comenzaba dentro del primer año de vida. Sólo en épocas recientes se ha comprendido que el niño no está maduro para este aprendizaje hasta su segundo año.

El éxito depende por lo general de las relaciones que tenga con sus padres y de la capacidad de éstos para aceptar los accidentes con indiferencia y para expresar palabras de aliento y elogio ante los éxitos.

Por consiguiente la relación del pequeño con su madre es muy importante. Si ésta es armoniosa y feliz el hijo, una vez preparado físicamente, puede aprender a controlar su esfínter sin demasiado esfuerzo.

El niño de dos años generalmente está preparado para iniciar el control intestinal unos cuantos meses antes que el de la micción.

Las heces, cuando están listas para excretarse, ejercen una presión más definida y regular. Generalmente a partir del año y medio existe un control, regula el intestino, aunque éste pueda sufrir retrocesos, especialmente cerca del mes 15.

Aprender a mantenerse seco es mucho más difícil. La micción no ocurre siempre de manera regular y está muy relacionada con la cantidad de líquido que se ingiere, la temperatura, la excitación y el tamaño de la vejiga.

Los padres pueden cooperar con la naturaleza llevando al niño a orinar cada dos horas aproximadamente. El control de esfínteres puede lograrse con rapidez o ser un proceso lento.

Nunca se debe retar, castigar o presionar al niño por sus fallas.

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Lic. Hugo Amengual

Psicologo de Niños y Adolescentes durante 35 años. Se ha desempeñado en Servicio de Psiquiatria y Psicologia en Hospitales Generales de la ciudad de La Plata y Bahia Blanca Prov. Bs. Aires Argentina. Ha dictado numerosos cursos y conferencias sobre la especialidad. Docente Universitario en la Universidad Nacional de La Plata e Universidad Nacional del Sur en Bahia Blanca. Ha presentado trabajos en diversos congresos nacionales y realizado cursos de capacitacion en los EEUU.

* Psicólogo. Egresado de la Universidad Nacional de La Plata. Argentina
* Docente Universitario en la Universidad Nacional de La Plata y Universidad Nacional del Sur.
* Psicólogo Clínico Infanto Juvenil en el Hospital General de Agudos Ricardo Gutierrez, La Plata Argentina
* Psicólogo Infanto Juvenil Servicio de Neurología Hospital Municipal de Bahía Blanca. Argentina
* Director del Instituto del Niño. Escuela Medico Pedagogica para niños con RML
* Psicólogo del Centro Provincial de Estimulación Temprana de Bahía Blanca
* Miembro de la Asociación de Psicólogos Americana
* Miembro del Colegio de Psicólogos de la Provincia de Bs. As. Argentina

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