H abÃa una vez una estrella llamada SofÃa.
SofÃa estaba triste porque no brillaba
como las demás estrellas.
SofÃa: ¡Ay que pena, no brillo nada!
Mirar a las otras que brillo tan bonito tienen,
no como yo que estoy pálida.
SofÃa como es tan curiosa va a preguntar a la luna Yuna:
Luna Yuna ¿Sabes hacerme brillar más?
Luna Yuna responde:
Déjame en paz, que estoy muy ocupada contando estrellas. Siete, ocho, nueve y diez. ¡Siguientes!.
(Mientras Yuna seguÃa contando SofÃa se alejaba despacio).
SofÃa se va muy triste. Y de repente se encuentra con el sol Ramón
SofÃa le dice:
Seguro que si me quedo contigo brillaré un montón, como tú.
Ramón apurado responde:
¡No, no, no! Aléjate de mi lado porque te quemarás. Ves a ver a Tierra que seguro que ella te ayudará.
SofÃa va muy ilusionada a hablar con Tierra:
¡Hola Tierra! Ya no sé que hacer, quiero brillar mucho como las demás estrellas, pero nadie me ayuda.
Tierra responde:
Si quieres brillar más y de un modo
especial asómate a mi interior y lo
descubrirás.
SofÃa un poco asustada se asoma muy
despacio a ver el interior de Tierra, y
se pone muy contenta al ver los preciosos valles y montañas, y como no los animales que la pueblan.
Se da cuenta de las cosas maravillosas que la rodean.
SofÃa: Jope que montañas más bonitas, y que animales, hummm, que bien huelen las flores.
Y de repente de lo contenta que estaba
comenzó a brillar, y a brillar cada vez más. Tanto brillaba que se convirtió en la estrella que más brillaba del firmamento.
SofÃa: ¡Yujuu, por fin brillo más!
Todos lo celebraron con una gran
fiesta cósmica.
Y colorÃn colorado esta pequeña
historia ha acabado.
Cuento original por: Nuria Perea Cañizares
Email: nuria_perea@terra.es