H abia una vez, un Medio Pez era asà de chiquito, con una cola larga y suavecita.
Medio Pez podÃa cambiar de colores, si estaba contento se ponÃa de mil colores, si era un dÃa tristón era todito gris, si tenÃa hambre era blanco su color y si se enojaba de ponÃa muy verde.
Cuentan que Medio Pez nació de medio huevo que puso su mamá y si puso medio huevo nació medio pececito.
Medio Pez era verdaderamente un mediopez medio feliz. Nadaba por todo el fondo del rÃo se enredaba en las algas que le hacÃan muchos mimos, jugaba con las burbujas que se desprendÃan del fondo pero lo que más le gustaba era enroscarse en los rayitos de sol que llegaban desde el cielo, ¡Su dÃa era muy divertido!!!.
Un dÃa Medio Pez amaneció gris, muy gris, no quiso enredarse en las algas, ni jugar con las burbujas ni con los rayitos de sol. ¡Estaba triste…!
Pasaron los dÃas y Medio Pez se ponÃa cada vez más gris, casi ni se movÃa, se pasaba el dÃa quietecito en un lugar.
El decÃa que si nadaba de aquà para allá contagiarÃa su color a todo su alrededor.
Asà fue como decidió irse una noche cuando todo el fondo del rÃo dormÃa.
Nadó, nadó y nadó tanto que el cansancio lo venció y quedó dormido en un nido de algas. En su sueño escuchó una vocecita que decÃa:
- Medio Pez, Medio Pez nada un poquito al revés abre bien los ojos asÃ, asÃ, asà me ves…
Medio Pez se despertó y recordó lo que habÃa escuchado, – ¿Nadar al revés? ¿nadar al revés? ¿abrir bien los ojos ?
Medio Pez, pensó como serÃa nadar al revés y nadó para atrás con los ojos bien abiertos pero no vio a nadie, nadó de costado siempre con los ojos abiertos pero tampoco descubrió a nadie.
Lo único que no habÃa hecho era nadar con la pancita para arriba y asà lo hizo. Cuando habÃa avanzado pasando por entre las piedras y las algas… ¡ahà estaba ella Medio Pececita!. De mil y un colores, con su larga cola suavecita y transparente. Primero se espiaron entre las algas, después se subieron a las burbujas, más tarde nadaron dando vueltas y de pronto se miraron a los ojos y de cada uno de ellos salió medio corazón que se unió sobre sus medias cabezas. Desde ese mismÃsimo momento Medio Pez se puso de mil colores.
Cuentan que hoy viven juntos y que Medio Pez no es medio feliz sino enteramente feliz.