por Gissou BorquezH abÃa un cocu, respetado y muy bien educado, vivÃa cerca de un estanque,
Muchos bambúes y flores de jengibre eran su hogar,
su dÃa empezaba al dormirse el sol.
Era allà cuando estiraba sus alitas llenas de rocÃo
Y levantaba su vuelo prendiendo su luz,
se dedicaba a alumbrarle el camino
a los que la noche agarraba fuera de sus casas,
el cien pies, era uno que por su lento andar.
Le pedÃa ayuda para caminar
pues muchas veces habÃa tropezado
y caÃdo en huecos difÃciles de trepar.
El cocuy parecÃa ser un bichito feliz, pero no lo era.
Sus noches no terminaban hasta que se posaba en un bambú
a mirar a su más preciada ilusión, una estrella,
la buscaba nervioso entre las demás hasta ubicarla
para luego empezar a moverse de un lado a otro.
Saltar, hacer exagerados movimientos con sus alas y pies
hasta pararse de cabeza para llamar su atención,
pero nada daba resultado ella era indiferente a todos sus esfuerzos,
pero alguien si lo veÃa y se reÃa de tanta pirueta
La luna se divertÃa al ver a ese pequeño bichito hacer tantos malabares
y la curiosidad de saber el porque de ellos la hizo invitarlo a conversar
el cocuy no podÃa creer tanta suerte,
paso el dÃa limpiando sus alas y pensando que decir.
Hasta que el momento llego,
una estrella fugaz lo arrebato de la tierra y sentó en la luna,
ella cariñosa le pregunta de sus piruetas
y el decidido le confeso de su amor por la estrella.
Tanta seguridad en sus palabras confundió a la luna,
quien no se esperaba jamás algo asÃ,
pero ella sabia de amores,
millones de años viendo parejas ocultas bajo el manto de la noche.
HabÃa visto de todo, desde la pasión de un gordo cangrejo,
hasta los sueños de los hombres mas fuertes,
el cocuy emocionado por su interés le señalo a su estrellita
la que tanto amaba.
La luna conmovida, le dio permiso de acercarse a ella.
La estrella era más hermosa de lo que él jamás imaginó.
Sin demora el se presento y le hablo rápidamente de su amor,
la estrella sorprendida se sintió halagada.
Para ese cocuy ella era especial, diferente
le pareció maravilloso y de buenos sentimientos
ese bichito que solo pedÃa un poco de su atención,
prometió verlo todas las noches.
Luego hablaron un largo rato
hasta que el sol anuncio que era hora de regresar,
el cocuy y la estrella esperaban ansiosos la oscuridad,
para tan solo mirarse.
La aventura del cocuy se extendió por todas partes
llamando la atención de todos lo que lo conocÃan
Pero al contrario de lo que esperaban
cada noche el cocuy se veÃa mas y más desmejorado.
La distancia entre el y su amada era inmensa
y sus vidas estaban por separado.
Cuenta la historia que el cocuy dejo de comer
ya no salÃa a brincar y hacer piruetas.
Su luz se estaba apagando de tanta soledad
sus ojos ya no buscaban con picardÃa ver la noche
ni siquiera su estrella lo podÃa animar
una mañana lo encontró una mariposa en el bambú mas alto.
Se habÃa dormido con las alitas abiertas como si volara
la luna al ver tanto dolor de el y su estrella
decidió ofrecerle llevarlo al cielo para que brillaran juntos por siempre,
y asà fue como el cocuy se caso con su estrella.
Si miran arriba en el cielo los verán
dos luces muy juntas que con su brillo
iluminan el camino para que nadie se pierda,
ni siquiera su amigo el ciempiés.
Cuento original por: Gissou Borquez
Email: gissouborquez@hotmail.com