Las pesadillas son sueños intensos y atemorizantes, capaces de despertar al niño, y dejarle una sensación profunda de miedo y ansiedad.
Forman parte del proceso de crecimiento y están presentes en el ciclo onÃrico del ser humano a partir del segundo año de vida.
A diferencia de los terrores nocturnos, suelen aparecer al final de la noche y el pequeño las recuerda al dÃa siguiente.
Las pesadillas acostumbran a ser reflejo de conflictos emocionales.
Su contenido depende de factores diversos, entre otros, del estado fÃsico y emocional del niño, de su nivel de madurez y las vivencias diurnas, especialmente inquietantes.
En los más pequeños, otra causa posible es la angustia de separarse de sus padres.
A medida que crecen, los motivos evolucionan:
Cuando un niño se despierta de un mal sueño, necesita el sostén y la segundad de sus padres, el calor fÃsico.
No es el momento de mostrarse duros e inflexibles.
La recurrencia excesiva de las pesadillas debe alertarnos y motivarnos a descubrir la causa.
Debemos observar el comportamiento diurno del niño y seleccionar sus lecturas, pelÃculas, etc.
Al mismo tiempo hay que permitirles expresar sus sentimientos.
Si las pesadillas se prolongan más allá de los seis años o a los dos meses de su aparición no hemos averiguado el motivo, es importante recurrir a la ayuda de un profesional.
Esto es más urgente, si los miedos pasan a formar parte de la vida diaria.
Las pesadillas en niños suelen producirse por alguna inquietud que han tenido durante el dÃa: discusión con algun amigo, o en caso de los más pequeños que han visto algo que les ha sorprendido o dado miedo.
Como dice el artÃculo, si son muy seguidas hay que acudir a un profesional.
Gracias por la info.
Un saludo,
Laura GarcÃa