AnginaLa faringitis aguda o angina es una de las enfermedades más frecuentes de los niños, especialmente en invierno y primavera. Consiste en la inflamación e infección de las amÃgdalas y de los tejidos de la garganta (por eso también recibe el nombre de amigdalitis, o faringoamigdalitis).
Las infecciones respiratorias agudas, entre ellas las de las amÃgdalas y la faringe, son los padecimientos más comunes de los seres humanos y son mucho más frecuentes en los niños.
Los sÃntomas habituales son dolor de garganta, inapetencia, cansancio y decaimiento, como asà también inflamación de los ganglios del cuello y fiebre.
¿Cuantos tipos de anginas existen?
Principalmente las podemos dividir en dos grandes grupos: las de origen viral y las de origen bacteriano.
Las faringitis de origen viral son la gran mayorÃa, sobre todo en niños menores de 3 años. Los sÃntomas que acompañan al dolor de garganta son el catarro, la conjuntivitis y la tos. Los virus que más frecuentemente la producen son los adenovirus, que producen vesÃculas (pequeñas ampollas), los enterovirus, que causan una enfermedad llamada herpangina (angina con vesÃculas, mucha irritación de la faringe y fiebre alta), y los rinovirus, o virus del resfrÃo común.
Las faringitis de origen bacteriano son producidas principalmente por los estreptococos (faringoamigdalitis estreptocóccica), y se dan sobre todo en los niños entre 4 y 15 años, especialmente en la primavera y el otoño, y en época escolar.
Se caracterizan por comenzar abruptamente con alta fiebre, dolor al tragar, ganglios en el cuello y, la mayorÃa de las veces, exudado purulento (que se denomina comunmente “placas de pus”). También puede verse un puntillado colorado en el paladar.
Dentro de la familia de los estreptococos, hay uno que a los pediatras nos preocupa, y es el estreptococo beta hemolÃtico del grupo A. La preocupación se debe a que este germen es capaz de producir complicaciones a largo plazo, tales como la fiebre reumática o lesiones del riñón. Por eso, aunque la angina se curarÃa sin tratamiento, al indicar un antibiótico, nos aseguramos que no se producirán las citadas complicaciones. (ver tratamiento).
Es difÃcil para el médico dictaminar a simple vista cual es la causa de la angina. No siempre las anginas con exudado purulento son bacterianas, y hay virus capaces de producir las famosas “placas” y despistar totalmente el diagnóstico.
Por eso es importante confirmar la impresión clÃnica con el examen del laboratorio. Para esto, disponemos del examen del exudado de fauces. Con el mismo se puede efectuar el streptest, que es una prueba rápida, que nos informa inmediatamente si hay o no presencia de estreptococos, y también el cultivo que en alrededor de 48 hs. confirma con precisión si el estreptococo betahemolÃtico del grupo A es el germen productor de esa angina.
Debido a que es infrecuente pero no imposible que el test rápido sea negativo, y luego el cultivo informe estreptococos, es muy importante solicitar ambos estudios.
Cuando sospechamos que la faringitis del paciente es por el estreptococo grupo A, indicamos realizar los estudios antes mencionados. Si el streptest fuera negativo, esperamos los resultados del cultivo ya que no hay ningún riesgo de comenzar el antibiótico cuarenta y ocho horas más tarde. Si, en cambio, fuera positivo, comenzamos ese mismo dÃa y luego el cultivo ratificará o rectificará el resultado inicial, y nos guiará para la continuación del tratamiento.
El tratamiento antibiótico de la faringitis, si es apropiado, acorta la duración de los sÃntomas y del perÃodo de contagio, pero el objetivo principal es reducir la posibilidad de fiebre reumática y de complicaciones renales.
Según las recomendaciones de la Sociedad Argentina de PediatrÃa y de la Academia Americana de PediatrÃa, la penicilina sigue siendo la droga de elección para la angina estreptocóccica, debido a su eficacia, seguridad y bajo costo. La amoxicilina también es utilizable, ya que se obtienen los mismos resultados que con la penicilina.
El tratamiento debe cumplirse estrictamente, respetando los horarios de la medicación, asà como la duración del tratamiento, que debe ser de 10 dÃas (aunque el niño suele mejorar en pocos dÃas). Está demostrado que si la administración del medicamento se interrumpe, existe una alta posibilidad de que se produzcan recurrencias y eventualmente complicaciones.
Para los niños alérgicos a la penicilina, existen otros antibióticos que podemos indicar.
Debido al surgimiento de gérmenes resistentes por el sobreuso de antibióticos, nosotros aconsejamos una utilización racional, justificado con los exámenes clÃnico y de laboratorio correspondiente.
No es útil administrar antibióticos a otra angina que no sea la estreptocóccica.
Del mismo modo, la Academia Americana de PediatrÃa desaconseja los tratamientos breves con antibióticos no recomendados, como los de tres dÃas de duración y una sola dosis diaria, ya que estos han desarrollado resistencia y hoy dÃa se observa con ellos mala respuesta clÃnica, que suele obligar a recomenzar el tratamiento con otro antibiótico.
Como enfermedad infecciosa, la faringitis se contagia. Si es de origen viral, contagia durante toda la fase aguda, es decir, mientras persista la fiebre y los sÃntomas. Si, en cambio, es de origen bacteriano, la contagiosidad se extingue luego de 24 horas de tratamiento antibiótico. Pasado este periodo de tiempo y si el niño se encuentra afebril, estará en condiciones de retomar su actividad habitual sin riesgo para él ni para sus compañeros.
La escarlatina no es otra cosa que una angina estreptocóccica que coexiste con un brote rojo en la piel caracterÃstico llamado “rash escarlatiniforme”. No tiene ninguna implicancia distinta a las de la angina estreptocóccica sin erupción.