El sitio del bebe, el niño y su familia

Hasta mañana, chicosAprender a dormir es algo que requiere algunas pautas por parte de los padres para que el bebé o el niño reconozca que llegó la hora de ir a la cama. Las rutinas durante el día y también durante la noche ayudan a que puedan reconocer el momento de dormir como así también el tiempo para disfrutar despierto, para jugar, para compartir con papá y mamá antes de llegado el momento de acostarse.

“Los padres pueden enseñarle a sus hijos a dormir organizando horarios, y tratando de favorecer el sueño, es decir, impulsando una diferenciación entre el día y la noche que le permita al niño ver esa diferencia.

La mejor manera de hacer la distinción es cambiando el tipo de actividad que se realiza en cada momento. En medio de noche la rutina deberá ser lo más aburrida y relajante posible para que el niño vuelva a conciliar el sueño. Además, es fundamental bajar su nivel de intercambio con el mundo para lograr que se duerma”, explica la Licenciada Alejandra Libenson de Halitus Instituto Médico.

Preparativos para dormir

Cada niño tiene sus necesidades y preferencias a la hora de dormir pero si se despierta durante la noche lo mejor es mantener luces tenues y evitar todo aquello que pueda estimularlo para que pueda reconocer que debe volver dormirse.

“La preparación para el sueño nocturno puede ser mediante un ritual o rutina, como un baño caliente o una última comida, una actividad juntos que incite y anticipe que el momento del sueño se acerca.

Y el chico tiene que saber que dormirse no es lo mismo que ir a acostarse, que acostarse es parte del proceso de irse a dormir y no significa instantáneamente quedarse dormido.

Ese es el momento en que los papás deben instalar con paciencia y tranquilidad ese ritual que lo ayuda a despedirse y separarse de ellos durante la noche. Cuanto más grande es el niño más difícil instalar o re-aprender una rutina”, sostiene la Lic. Libenson.

Es importante que el nene entienda que la cama de papá y mamá es un espacio de ellos que no puede compartir y es importante también tener su propio espacio, un lugar con sus juguetes donde de noche pueda encontrarse con sus deseos. A veces un muñeco o un objeto de confianza, leerle un cuento especial o cantarle una canción puede ser de gran ayuda. Cada niño es único y tiene sus propias necesidades.

“Los papás deben tener en cuenta que si permiten a los niños dormir en su cama como una excepción están resolviendo ese día la situación pero a largo plazo pueden complicarla. Lo mejor es procurar actividades que incentiven al niño a dormirse en su cama” dice la psicopedagoga.

No, no y no: tengo miedo

Los niños pequeños no quieren irse a dormir ni siquiera cuando están exhaustos, lloran, se enojan y buscan excusas porque sienten que pierden algo. Los padres deben tener en cuenta que ellos están en pleno descubrimiento del mundo, de los otros y de sí mismos y que no quieren quedarse afuera de nada.

“A ningún chico le gusta irse a dormir porque a ninguno le gusta perderse nada de lo que sucede en la casa e irse a dormir es perderse algo, perder el control de la situación. Además, hay que tener en cuenta que algunos niños tienen miedo de dormirse, es por eso que cualquier recurso para vencer este miedo es válido: dormir con muñecos, leerles un cuento, cantarles.

No hay que minimizar sus temores y hay que darles condiciones óptimas para que se sientan tranquilos: mirar debajo de la cama juntos si es necesario y dejar la luz prendida del pasillo”, sostiene Libenson.

Cuando los niños tienen miedo de dormir es conveniente que los padres brinden contención y respeto, lo mejor es hablarles, acompañarlos hasta la habitación, mostrarles que no hay nada que temer y decirles que mamá y papá están cerca, cuidándolos.

“La tarea de los padres es ayudar a que los chicos elaboren la pérdida de transitoriamente no estar con papá y mamá. Decirles ‘hasta mañana’ o ‘mañana seguimos jugando’, darles noción de continuidad de la relación, ayuda. Ese pasaje del tiempo juntos al tiempo separados algunos chicos lo transitan tranquilos y otros no tanto”, señala Libenson.

Irse a dormir no significa que instantáneamente conciliarán el sueño, ni los chicos, ni los grandes. En general, los niños que no pueden dormirse reclaman la presencia de papá o mamá, lloran, se duermen tarde y dan muchas vueltas. “El mayor logro que puede tener un chico al dormirse solo es que aprenda a cuidarse y acunarse a sí mismo. Que posea sus propios recursos para dormirse solito” expresa la Lic. Libenson.

Tiempos conmigo y tiempos compartidos

Dormir tampoco significa no despertarse en toda la noche pero es importante lograr conciliar el sueño sin ayuda extra luego de una interrupción. Durante la noche, si el niño se despierta, lo mejor es no excitarlo, esperar y ver si logra conciliar el sueño nuevamente por sus propios medios.

“Todos los chicos se despiertan de noche porque los sueños no son todo el tiempo profundos, el tema es qué hace un chico con ese despertar, cómo hace para dormirse solo, algunos reclaman y otros encuentran la manera de lograrlo con esa mantita, con el muñeco, con el chupete, se agarran de ese objeto y vuelven a dormirse.

Encontraron un recurso para autocalmarse. Se despertaron pero se volvieron a dormir porque ya pudieron encontrar una manera propia y mas autónoma de tranquilizarse”, explica la Lic. Libenson.

Las emociones que aparecen en estas situaciones son válidas y esperables, no hay que descalificarlas pero es necesario explicarles que los momentos para compartir con él no son todos y que existen tiempos exclusivos para papá y mamá, quienes a la noche quieren estar solos en su habitación, cerca pero no junto con él.

Es importante que el niño incorpore la idea de que hay tiempos propios y tiempos compartidos y que durante la noche papá y mamá necesitan tiempo exclusivo. En este proceso los niños logran entender que tienen su habitación y su cama y que es bueno pasar tiempo con sus propios sentimientos y pensamientos y confiar en que podrán dormir y descansar bien.

Lic. Alejandra Libenson

Psicopedagoga, Psicóloga. Especialista en crianza, vínculos familiares, pareja y fertilidad. Tel.: 4961-4561 / 15-4187-0562

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