Prevención de cariesPara la prevención de las caries, la odontopediatrÃa cuenta hoy con varios recursos:
En los niños que se alimentan al pecho
La cantidad de flúor excretada por la leche materna es mÃnima.
El comienzo de la administración de flúor debe ser a los 3 meses.
La dosis debe ser 0.25mg por dÃa en gotas.
La administración debe durar hasta los 5 o 6 años siempre que la familia tome el compromiso de administrarlo diariamente.
Si la mamadera es preparada con agua corriente o si el niño toma solo ésta, las recomendaciones respecto al flúor son idénticas a las del niño que toma pecho.
Si la mamadera es preparada con agua mineral debe tenerse en cuenta que la misma contiene flúor. En la Capital Federal el agua de consumo es recomendable e higiénicamente segura por lo que utilizar agua mineral es superfluo y antieconómico.
A partir de los 3 meses gotas de fluor (Ej.: Fluordent) 5 gotas por dÃa hasta los 3 años. Luego de los 3 y hasta los 6 años debe administrares 10 gotas por dÃa o ½ comprimido a masticar.
Existen en el comercio pastas dentÃfricas con flúor. Para no excederse en la cantidad de flúor que el niño recibe, se aconseja utilizar una muy pequeña cantidad en la punta del cepillo y solicitar que el niño no la trague (aunque debamos aceptar que lograr esto último es difÃcil).
Para una adecuada prevención de las caries hay algunas precauciones a tomar:
Puede comenzarse en el momento de erupcionar los primeros dientes o aún algunas semanas antes. Proceda de la siguiente manera:
La higiene de la boca desde una edad temprana tiene, además de la acción preventiva de las caries, la ventaja de acostumbrar al niño y los padres al hábito del cepillado, ya que es frecuente ver que cuando se intenta comenzar en edades mayores, el niño suele resistirse.
En nuestro paÃs (Argentina), la primera visita al odontopediatra ocurre demasiado tarde (luego de los dos años), cuando ya se han iniciado ciertos hábitos y tarde para la iniciación del cepillado. La primera consulta odontopediátrica deberÃa ocurrir alrededor de los 6 meses, o en su defecto puede ser el pediatra el que introduzca las primeras nociones de odontoprevención.
En esa primera consulta el odontopediatra examinará al niño, anticipará problemas, revisará con los padres los procedimientos de higiene bucal y cepillado, definirá la dosis de flúor, y ayudará a establecer con los padres una conducta alimentaria apropiada. Discutirá con los padres la conducta respecto a chupetes, succión de dedos y mamaderas. Cuanto antes ocurra la primer consulta, mejor.
Si bien se han observado dientes hasta en el recién nacido, la erupción dentaria suele ocurrir alrededor de los 6 meses (a veces un poco antes o después), no suele ser dolorosa en si misma, no produce ninguno de los efectos que habitualmente se le atribuyen (fiebre, llanto, otitis, diarreas, etc). No es necesario darle al niño ningún “anestésico” ni calmante local.
Si el niño llora a esa edad, la razón suele ser otra.
En algunos hogares se hace práctica el darle al niño pequeño jugos en mamadera, y aún el dejarle la mamadera al acostarlo para que se quede tranquilo y se duerma.
O el dejar al niño mas grande deambular con una mamadera de jugo o gaseosa en sus manos. Esto es altamente perjudicial para la salud de los dientes.
Después de quedar dormidos, a los niños que practican esta costumbre les queda lÃquido con azúcar en la boca. Este azúcar es convertido en ácido por las bacterias y este ácido ataca al diente y provoca caries.
Aunque los dientes de leche asà careados luego se caigan, ello es perjudicial, ya que los dientes definitivos aparecerán en un medio hostil y a su vez desarrollarán caries a corto plazo.
No solo no es recomendable esta práctica, sino en general, no se les debe dar a los niños bebidas gaseosas que contengan azúcar, jugos (aún los que tienen aspecto de “alimento”), ni golosinas. Cuando ocasionalmente los ingieran, deberán poder lavarse los dientes a continuación.