Intoxicación y SÃndrome de ReyeLa aspirina (ácido acetil salicÃlico) cumplió hace poco 100 años de su invención. Desde entonces cientos de miles de personas han sido beneficiadas con sus efectos terapéuticos. Es uno de los medicamentos más utilizados en todo el mundo.
La aspirina tiene un efecto antidolor y antifiebre, y también ha sido (y es todavÃa) muy utilizada para el resfrÃo común. También es una droga útil en el tratamiento y en la prevención de diversas enfermedades en los adultos.
Resulta tan familiar contar con una caja de aspirinas en la casa, que su uso doméstico y frecuentemente su abuso resultan cotidianos.
Es fácil conseguir este medicamento, aún en kioscos callejeros, y se ha ganado la confianza de la población.
En nuestro paÃs existen más de 15 preparados comerciales que contienen esta sustancia.
Existen también en la Argentina varios productos comercializados por los laboratorios para el uso infantil, identificables por los sufijos “etas”, “ito” y otros, elegidos estos sufijos por los técnicos del marketing con el doble propósito de señalar su destino para el uso infantil y de sugerir subconscientemente su supuesta inocuidad (“todo lo que es pequeño es inocente…”).
La confianza excesiva en la aspirina se ha convertido en un peligro, ya que ella es capaz de producir intoxicaciones y también está asociada a una enfermedad grave que puede llegar incluso a comprometer la vida: el SÃndrome de Reye.
La aspirina es la causa más frecuentes de intoxicación en niños en todo el mundo. Anualmente se cuentan más de 10 mil casos de intoxicación infantil por aspirina en los Estados Unidos, por ingesta accidental o por sobredosis. En la Argentina se desconocen las cifras totales, pero es una causa de internación frecuente en los hospitales pediátricos.
Para la intoxicación por descuido y accidental los más afectados son los niños pequeños, de 1 a 4 años. En la Argentina esto se ve favorecido por la ausencia de frascos con cierre de seguridad y por el sabor a golosina de los comprimidos de aspirina infantil, hechos que facilitan el acceso y que invitan al menor a ingerir los comprimidos. También por la imagen televisiva de niños “felices” o “sanos” como resultado de la automedicación.
Por otra parte, la costumbre de la automedicación sin consejo médico, y la “fiebrofobia” que lleva a los padres a administrar dosis crecientes para “combatir” la fiebre (como si esta fuera el ejército enemigo), y también la falsa idea de que la aspirina es en sà misma un “remedio” para los resfrÃos y estados gripales incrementan los casos de intoxicación.
Muchas enfermedades febriles de la infancia son de origen viral (influenza, varicela, catarros de vÃas aéreas superiores, etc). La combinación de aspirina con el virus de estas enfermedades están asociadas a la Enfermedad de Reye, sumamente grave y frecuentemente mortal.
Consiste en una severa insuficiencia del hÃgado producida por la degeneración grasa del mismo, y sÃntomas neurológicos graves que pueden llegar al coma y frecuentemente a la muerte. Es rara si no se consume aspirina y es más frecuente hasta los 5 años de edad.
Desde 1980 se sabe que en los pacientes con SÃndrome de Reye existe una fuerte asociación entre la ingesta de aspirina (a dosis habituales, no necesariamente altas) por niños que cursan una varicela o una influenza.
Desde hace ya muchos años el Center for Disease Control de los Estados Unidos implementa una campaña de salud pública de advertencia a los padres acerca de este peligro.
En los Estados Unidos es obligatorio expenderla en envases de seguridad para niños, y colocar carteles de advertencia en los mismos envases informado a los padres de los supuestos usuarios acerca del SÃndrome de Reye. Cualquiera que haya viajado a Estados Unidos recordará haber visto esos envases con sus respectivos carteles.
En una reciente publicación de la prestigiosa revista New England Journal of Medicine se señala que, en los Estados Unidos, a medida de que la aspirina se ha ido abandonando como medicación antifebril en los niños, se ha observado una dramática disminución del SÃndrome de Reye, hasta convertirse en una rareza.
Inicialmente, mareos, confusión mental, cansancio, dolor abdominal, náuseas, vómitos y hemorragia digestiva.
Lo más tÃpico es el aumento en la profundidad y de la frecuencia de las respiraciones. Otras manifestaciones pueden ser sed intensa, diferentes grados de deshidratación y paradójicamente fiebre.
Lo mejor serÃa prevenir la intoxicación. Pero si ya ocurrió siempre la debe de considerar una urgencia médica. El medicamento tarda algunos minutos en absorberse por lo que provocar el vómito puede impedir que la sustancia siga absorbiéndose.
En casa podemos inducir el vómito en forma inmediata a la ingestión y acudir al centro hospitalario más cercano. Ya en el hospital, el lavado gástrico ayuda a disminuir su absorción. El manejo incluye estudios especiales, uso de medicamentos y procedimientos que sólo puede llevarse a cabo dentro de una unidad de internación y por personal capacitado.
Definitivamente no. La leche puede ayudar a que la aspirina se absorba más rápidamente.
No, a menos que sea prescripción médica ya que es difÃcil conocer la dosis exacta por persona que no se dedican a la medicina. Además en niños menores de 4 años está contraindicada.
La primera indicación ha sido ya mencionada: evitar la automedicación y no usar aspirina para la fiebre. Lo siguiente es mantener fuera del alcance de los niños los recipientes que contengan el medicamento. El esconder o colocar el medicamento en un sitio elevado puede no ser suficiente en la mayorÃa de los casos. Si es posible deberÃa mantenerse bajo llave.
En la Argentina, en lugar de discutir la ley de patentes, es necesario establecer como obligatorios los frascos de seguridad para la aspirina y también otros medicamentos potencialmente peligrosos.
No deben utilizar aspirina en los niños febriles de menos de 5 años.