Hablar del embarazo en términos de trimestres, resulta
útil no solo porque permite ubicarnos mejor en cuánto al tiempo de
gestación de la futura mamá, sino también porque de acuerdo a la etapa
por la que esté transitando, su acontecer será diferente en cuánto a los
síntomas físicos y emocionales que aparecen. Acompáñenme, pues a
recorrer este maravilloso mundo del embarazo, descubriendo los cambios
que en él se producen. Tengamos en cuenta, antes de empezar, que es
posible que algunas gestantes puedan no sentirse identificada con
algunas de estas manifestaciones, en todo caso esto intenta solo hablar
de una generalidad, recordando fundamentalmente, que no existen
embarazos sino "embarazadas".
Empecemos, pues, por el primer trimestre.
Seguramente, la ausencia de la menstruación, será la primera
manifestación orgánica, aunque existen algunas mujeres que dicen
percibir cambios antes de esta fecha. Síntomas tales como un aumento en
la frecuencia de orinar, sensación de náuseas, sensibilidad y picazón en
los senos, debilidad o mareos, fatiga a cualquier hora del día,
preferencia desesperada por determinados alimentos, etc. , son algunos
de los que comienzan a convivir con la embarazada.
Desde el punto de vista de las formas de su cuerpo, apenas
se produce un ligero abultamiento del abdomen, producto de la acción de
las hormonas y un borramiento de la zona de la cintura. Esto hace que el
estado de gravidez sea percibido solo por el entorno más cercano.
Recuerdo cuántas veces, estando yo misma en esta etapa, y no sintiéndome
precisamente bien, hubiera deseado que me cedieran un asiento o evitarme
de hacer una larga cola para hacer un trámite, pero claro..., cómo
podrían saber los otros que dentro de mí un pequeñísimo bebé de tan solo
unos pocos milímetros estaba gestándose y llenando de plenitud cada
segundo de mi ser.
Otros de los síntomas que también me llamaba mucho la
atención es el deseo frecuente de orinar, que se manifiesta en la
mayoría de los casos durante todo el día, incluyendo la noche, motivo
por el cuál la futura mamá tiene que levantarse a veces más de una vez,
no pudiendo conciliar un largo e ininterrumpido sueño. Comentando este
tema en los grupos de embarazadas que coordino, nos preguntábamos si
esto no será parte de una sutil e inteligente estrategia de la sabia
naturaleza, que de alguna manera va preparando a la mujer para que
durante un largo tiempo se acostumbre a la idea de dormir con
interrupciones, ya que un precioso bebé que nada entiende de horarios,
estará demandándola a través de su llanto, pidiéndole alimento o
simplemente contención afectiva.
Desde el punto de vista emocional, en esta etapa será
probablemente lo más importante, el impacto ante la noticia, dependiendo
esto sí el bebé ha sido deseado o no. Habrá pues, diversidad de
expresiones: alegría, expectativas, rechazo, ansiedad, angustias,
temores, etc., de acuerdo al caso. Para quienes lo hemos vivido, no es
fácil metabolizar la idea de que nuestro cuerpo haya sido elegido como
herramienta para que se plasme en él, el maravilloso milagro de la vida.
Signos como una mayor sensibilidad, intuición y percepción
comienzan a formar parte del mundo afectivo de la mujer en esta etapa.
Más de una lágrima correrá por sus mejillas, sin saber muchas veces
porqué. Y aquí se me ocurre pensar nuevamente en otra acción de la
naturaleza: cómo no hacer de una mujer un ser más sensible frente al
hecho tan importante de tener un hijo sabiendo de la necesidad que éste
tiene de su madre desde el inicio de la vida.
Los de afuera, suelen verla a veces "diferente". Sus ganas de dormir cuántas veces pueda y retraerse hacia sí
misma, nada tiene que ver con falta de energía. Al contrario, la energía
está, solo que no está puesta en el afuera, sino en el adentro, ocupada
en generar cada una de las partecitas de ese nuevo ser en gestación.
Pulmones, corazón, riñones.., todos los órganos han comenzado a trabajar
a todo vapor, formando parte de un delicado y perfecto engranaje
destinado a formar un cuerpo perfecto.
En el segundo trimestre, dos son probablemente los
sucesos más significativos de esta etapa: uno de ellos tiene que ver con
la aparición de la "panza”, verdadera protagonista del embarazo. A
partir de este momento, dicho estado no solo es de interés de la mamá,
sino también comienza a ser percibido por el afuera. Expresiones, tales
como: “¡Qué panza grande tenés!”, “si es en forma redonda va a ser una
nena”, “si es en punta será varón”... etc. El embarazo comienza a ser
compartido por la mirada de los otros y significado también por ellos.
El otro suceso de esta etapa, tiene que ver con la
aparición de las primeras "pataditas". La presencia de estos movimientos
fetales son sin duda los que permiten internalizar definitivamente a la
embarazada su estado, ya que en el primer trimestre, cuando aún no hay
signos evidentes del embarazo, resulta difícil imaginar lo maravilloso
que dentro del vientre materno está ocurriendo.
Desde el punto de vista orgánico, los malestares típicos
del primer trimestre, comienzan a desaparecer, motivo por el cuál la
embarazada empieza a sentirse mejor, disfrutando realmente de su estado.
Es la etapa de mayor plenitud y energía. Es muy común, observarla de
perfil frente a un espejo, acariciándose su pancita.
Pueden aparecer otros síntomas tales como problemas de
estreñimiento por el trabajo intestinal más lento, cambios de
pigmentación de la piel, aumento del apetito, acidez, estrías, encías
sangrantes, congestión nasal, etc.
Es el momento ideal para iniciar, para quienes les agrada,
una actividad física especializada para esta etapa, que permita no solo
acompañar las transformaciones corporales, como el aumento del peso y
cambios en las formas del cuerpo, sino también formar parte de un
espacio dónde pueda compartir con otras vivencias y expresar emociones.
Llegamos al último trimestre. Aquí el importante
aumento del volumen del vientre, producto del crecimiento del bebé
dentro del útero, hace que la gestante comience a sentirse fatigada. Su
andar suele hacerse lento y aparecen nuevas sensaciones: malestares en
la ingle, aguijonazos en las piernas, mayor necesidad de orinar,
disminución de movimientos fetales, etc.
En esta etapa se produce la "voltereta" del bebé dentro
del útero, entre el séptimo y el octavo mes. La posición cefálica, es
decir con la cabecita hacia abajo, hace que la mamá comience a percibir
con más intensidad sensaciones en el bajo vientre, lo que lleva a
conectarla necesariamente con lo instintivo del parto. Sabe que en poco
tiempo, la cuenta comenzará a hacerse regresiva, y que el momento de
parir pronto llegará. Surgen ansiedades lógicas frente a la experiencia
del parto y un deseo de un bebé ya real y concreto entre sus brazos.
Es la etapa de la preparación del bolso y del curso de
psicoprofiláxis.
Finalmente llega el momento del parto, eslabón final de un
proceso que se inició hace ya nueve meses, pero que a la vez marca el
inicio de una etapa aún mucho más larga y fascinante: la aventura de
criar a un bebé.
Asesoró: Prof.
Claudia Murno
Coordinadora de Grupos de Pre y Post Parto
Especialista en
Maternidad
Teléfono: 4502-8761

Preparación Integral en
Embarazo - Parto y Post-Parto
Un lugar diferente para la maternidad y paternidad
Coordinación general: Prof. Claudia Murno
A metros de Av. Beiró y Segurola
Villa Devoto - Buenos Aires - Argentina
Teléfono (011) 4502 - 8761
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