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La lactancia materna debe de ser una experiencia
confortable y agradable. La mayoría de nosotros ha oído acerca de
pezones lastimados. Tu puedes evitar este problema la mayoría de las
veces. Sin embargo, muchas madres primerizas, encuentran que sus pezones
son muy suaves durante los primeros días, cuando el bebé comienza la
lactancia. Esto usualmente desaparece a la primera o segunda semana.
Precaución:
ampollas, grietas, sangrado y/o dolor que continúa durante o entre
alimentos no es normal. Consulta a tu ginecólogo o pediatra si tienes
cualquiera de estos problemas.
Posición de cuna
Coloca una almohada o dos en tus piernas, para apoyar a tu bebé.
Acomoda la cabeza de tu bebé en la curvatura de tu brazo. Asegúrate que
tu bebé se vuelve hacia ti (tórax con tórax) a nivel de la mama (fig.
2).
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Apoya tu mama con tu mano en posición en “L” o “C” (fig. 3), el pulgar
encima del pecho, y los demás dedos abajo, lejos de la areola.
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Haz cosquillas en el labio inferior de tu bebé hasta que
abra ampliamente la boca, entonces atráelo rápidamente hacia tu pecho.
Se paciente, esto puede tomar un minuto.
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Asegúrate que los labios de tu bebé abarcan la areola.
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La punta de la nariz de tu bebé debe tocar el pecho.
Posición de balón de Football
Sobre una almohada
o dos apoya tu brazo y a tu bebé. Detén el cuello de tu bebé y la parte
baja de su cabeza en tu mano, con tu antebrazo apoya su cuerpo contra el
costado tuyo (fig. 4)..
Sigue los pasos 1, 2, 3, 4 descritos en la posición de
cuna.
Posición acostada
Recuéstate de lado
con almohadas apoyando tu espalda y su pierna que queda hacia arriba, la
cual debe de estar doblada. Coloca a tu bebé de lado frente a ti (fig.
5).
Sigue los pasos 1, 2, 3, 4 descritos en la posición la
cuna. Varía la posición de la lactancia durante la primera semana.
Amamanta frecuentemente
Cada 1½ a 3 horas
(8 a 12 alimentos en 24 horas). Manteniendo a tu bebé recién nacido en
un horario artificialmente alargado lo pondrías desesperadamente
hambriento y acrecentaría la probabilidad de una lactancia demasiado
vigorosa lo que hará que tus pezones se lastimen.
No retires a tu bebé hasta que termines la succión de la mama. Haz
esto poniendo un dedo limpio en un lado de la boca de tu bebé entre sus
mandíbulas (fig. 6). No lo retires hasta que sientas que la succión
termina.
Después de retirar a tu bebé, exprime un poco de tu leche y frota con
ella en forma de masaje, el pezón y la areola. Deja secar al aire libre
tanto como sea posible. Nunca uses jabón, alcohol, o cremas especiales
en tus pechos o pezones. Agua es todo lo que se necesita para limpiar
tus pechos cuando se baña.
Si tus pezones llegan a lastimarse:
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Respira profundo, oye música suave u otra técnica de
relajación antes y durante la succión del bebé.
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Limita el tiempo de lactancia en el pezón dañado.
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Alimenta primero del lado menos lastimado.
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Exprime un poco de leche antes, para estimular a que baje.
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Dale masaje a tus senos mientras amamantas, esto estimula
a que la leche baje.
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Usa brasieres sin varillas plásticas. Usa almohadillas (fig. 7). Cambia
frecuentemente las almohadillas, para mantener seco el pezón.
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Si tus pezones llegan a secarse o agrietarse, usa cremas
con lanolina. Esto forma una barrera contra la humedad y los mantiene
secos.
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Si tus pechos llegan a ingurgitarse, prueba exprimirlos un
poco primero. Los pechos ingurgitados dificultan a tu bebé el comer. Al
extraer un poco de leche manualmente, con
sacaleche o con bomba, ayudan
a que se haga la areola más suave, el pezón más erecto y la alimentación
más fácil.
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Usa cubiertas agujereadas para los pezones lastimados
entre las lactancias, esto permite que circule el aire y los protege de
la irritación por el brasier.
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