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Años antes las cesáreas solo se hacían cuando la vida
del la madre o del niño estaban en peligro serio. En la actualidad, las
cesáreas no son exclusivamente procedimientos de emergencia y se han
convertido casi en una rutina.
El parto con fórceps medio en ocasiones es una alternativa al parto
por cesárea, cuando los fórceps se utilizan durante la segunda etapa del
parto, para ayudar a salir al bebé si se prolonga o si el bebé muestra
señales de sufrimiento. El parto con fórceps en raros casos puede causar
problemas irreversibles al bebé como parálisis cerebral o problemas en
el aprendizaje.
El día que
programen tu cita, el médico te solicitará que no comas ni bebas nada
después de la medianoche anterior a la cesárea, y ya una vez internada
en el hospital seguramente te colocarán en una unidad de posparto, ahí
el anestesista te hará algunas preguntas sobre tu historial médico, así
como de tus experiencias previas con la anestesia, más tarde tal vez te
afeiten las áreas púbicas y abdominal, y colocarán un letrero en tu cama
indicando que no debe de comer ni beber nada.
Te administrarán una solución intravenosa que te nutrirá mientras no
comas, puede que sientas la boca seca, entonces puedes pedir a la
enfermera que te de torundas de glicerina o limón para lubricar y
refrescar tu boca.
Preguntarán si tienes alguna dentadura postiza o lentes de contacto,
si traes las uñas pintadas te las despintarán y te quitarán todas las
partes artificiales, con la finalidad de poder observar más claramente
tus reacciones y tus signos vitales.
La anestesia que utilicen dependerá de tu médico y de las políticas
del Hospital. Existen tres tipos de ellas, y son: Anestesia General.
Epidural y Raquídea. La anestesia general casi no se utiliza durante el
parto ya que al dormir por completo a la persona retarda el proceso de
nacimiento.
El personal lavará y limpiará con una solución antiséptica especial y
cubrirán la parte inferior del abdomen. Luego administrarán la anestesia
y cuando tu abdomen este entumido el obstetra hará una incisión
horizontal pequeña en la pared abdominal, abajo cerca del vello púbico.
En seguida hacen una incisión horizontal en el músculo uterino y sacarán
al bebé. Es muy emocionante escuchar el primer llanto, primeramente las
enfermeras succionarán la nariz y boca del bebé con un catéter pequeño
para moco. Cuando el bebé respire bien, tú y tu esposo podrán abrazar a
su nuevo hijo.
Si para la
cesárea te administraron anestesia general, tu cuerpo tardará 6hs en asimilarla. Y, con anestesia peridural, el cuerpo tarda un
poco más, aunque hayas estado despierta durante la operación. No realices fuerza abdominal hasta que la herida no haya sanado. En
las primeras horas no vas a poder comer nada pero, antes de las 24 hs,
te darán líquidos. Y, hasta que el tracto digestivo vuelva a funcionar
normalmente, solo podrás comer muy liviano. En la maternidad, te
controlan e higienizan los puntos diariamente para cambiarte las gasas
hasta que te las quitan entre el 8vo. y 10mo. día del post parto. Tu
recuperación comienza el primer día después del parto dando un paseo por
la habitación. Esta corta caminata favorece la circulación e impide la
formación de coágulos sanguíneos. Cuando realices algún movimiento ten
mucho cuidado en no realizar fuerza abdominal (recuerda que te cosieron
más de 100 puntos internos y
aproximadamente 15 externos). Seguramente, te den una medicación para
aliviarte los dolores y eliminar los gases acumulados como consecuencia
de la operación.
No todas son malas
después de haber tenido una cesárea. Tu bebé no atravesó el canal del
parto entonces su cabeza es más redonda y su piel no tiene irritaciones.
Otra a favor es que el perineo está intacto por ende, no necesitarás
ejercicios de recuperación. Sin embargo, toda madre con cesárea tiene
que recuperarse de la intervención quirúrgica y de las molestias
habituales de la cuarentena. No te desanimes! En un par de semanas te
sentirás como nueva.
Después de la
intervención quirúrgica permanecerás más días internada en la clínica
que si hubieses tenido un parto vaginal pero, en este tiempo podrás
aprovechar mejor a tu bebé ya que si tienes otros hijos; va a ser
difícil que no te reclamen cuando vuelvas a tu casa.
Ni te imaginas
lo que unos cuantos almohadones pueden hacer para aliviarte las
molestias y evitar que realices mucha fuerza abdominal. Por ejemplo, si
tienes que toser, coloca un almohadón en la herida y abrazada a él
inclínate hacia adelante para evitar la distensión de los puntos sin
hacer fuerza. Para tomar a tu bebé, siéntate y coloca el almohadón
arriba de tu abdomen para subirlo a él;
así no te lastima y podrás sostenerlo más tiempo. Está totalmente
prohibido, hasta que la herida no haya sanado, que hagas cualquier
actividad que requiera de esfuerzo abdominal. Tu post parto será más
placentero si te sientas con tu bebé un ratito todos los días en una
mecedora. Recientes investigaciones demostraron que el balanceo favorece
para estrechar aun más el vínculo
afectivo entre la mamá y el recién nacido, ayuda a reducir el nivel de
stress y alivia las molestias de los gases intestinales.
La
higiene
En los primeros días
no podrás bañarte para no mojar la herida, aunque sí puedes lavarte el
pelo. Para higienizarte usa una esponja. Una vez que tu médico te
permita bañarte, procura no mojar los puntos. Si esto sucediese, podes
secarla perfectamente ejerciendo sobre esta leves toques y sin frotarla.
Luego, cámbiate la gasa.
En cuanto a la ropa
interior, algunas mujeres optan al principio por una faja de post parto
ya que notan que los puntos le tiran menos al moverse.
Adelgazar comiendo
Tu alimentación será
la mejor ayuda para bajar esos kilos de más. No es una buena idea dejar
ahora de comer, necesitas fuerzas para recuperarte. Y, si estás dando de
mamar; el régimen tendrá que esperar hasta después de la lactancia. De
todas maneras, podes adelgazar realizando ciertos ajustes en tu dieta.
Procura que sea rica en carnes, frutas, verduras, cereales, y bebe mucha
agua. Olvídate de las salsas, la manteca, los embutidos, las grasas, los
hidratos de carbono, los dulces, y todo eso que es rico pero suman kilos
sin aportarle nada al organismo. No evites ninguna comida y a la noche,
come 2 hs. antes de acostarte.
Y sexo... ¡se puede!
El aparato reproductor
externo no sufrió daño pero, como te han cosido muchos tejidos internos
-además de la piel-, tendrás que esperar aproximadamente 1 mes y medio
para poder tener relaciones. Cuando llegue el momento de tenerlas;
probablemente te resulten más cómodas las posturas laterales. De esta
forma, evitarás que tu pareja se apoye en tu vientre, posición que puede
resultarte dolorosa. A los 3 meses, ya no notarás la herida y habrás
recuperado tu ritmo habitual.
Y, el próximo parto...
Si planeas tener otro
bebé, el médico te recomendará que esperes un par de años para permitir
que los tejidos del útero cicatricen correctamente. El haber tenido una
cesárea no significa que la vuelvas a tener, siempre que el problema que
te condujo a esta no se repita.
La recuperación te
resulta lenta, dolorosa y un poco pesada. Pero, sabias que los bebés que
nacen por cesárea son: más tranquilos los primeros días después del
parto, concilian mejor el sueño y suelen padecer menos problemas
digestivos?
CESÁREA: ¿De qué se trata?
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La cesárea es
una intervención quirúrgica que consiste en seccionar el abdomen y luego
el útero, y extraer al bebé por la
incisión. A continuación, se cierra el útero y la pared abdominal. En la
piel se colocan hilos de sutura. La intervención puede hacerse con
anestesia local o general y dura aproximadamente 1 hora. El perjuicio
estético es nulo, pues se puede realizar la intervención mediante una
incisión baja, transversal y oculta bajo el vello del pubis.
Algunas causas que llevan a una cesárea
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Por imposibilidad de
un parto por vía vaginal:
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Dimensiones
insuficientes de la pelvis de la mamá, por el volumen demasiado
considerable del niño o porque su posición es mala, como por ejemplo;
la transversal.
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Por un obstáculo en la
salida del niño como por ejemplo, un fibroma.
Otras causas
Necesidad de terminar
rápidamente el parto para salvar a veces la vida de la mamá, pero
generalmente; la del bebé por amenaza de una hemorragia o por el
sufrimiento en el desarrollo del parto. Por obligación de interrumpir el
embarazo antes del final si su continuación es peligrosa para el bebé
como en la diabetes.
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