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Cómo saber cuando ha comenzado el parto es algo que preocupa a todas las
mujeres, especialmente a las primerizas. Casi nunca sucede como en las
películas, numerosos síntomas anuncian su inminencia y todo se
desarrolla en forma muy lenta. Cuando llegue, te darás cuenta.
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Aunque notes los primeros síntomas de que el parto se acerca, aún
no es tiempo de salir de casa y acudir a la clínica. Los síntomas
inequívocos empiezan por la pérdida del tapón mucoso, que se irá
soltando poco a poco, entre siete y dos días antes del parto.
Aparecen también las contracciones, al principio suaves.
Cuando acudir al hospital
A continuación las contracciones se repetirán, primero cada media
hora, más o menos, luego los intervalos irán decreciendo
ininterrumpidamente y el dolor se agudizará. Deberás medir la
frecuencia (entre 15 y 30 minutos al principio) y su duración (15
ó 20 segundos). Cuando las contracciones se repitan cada tres
minutos durante
media hora, es el momento oportuno de acudir al hospital.
Rotura de aguas
En el caso de rotura de la bolsa de aguas, con expulsión de
líquido amniótico, debes acudir a la clínica. Una ligera pérdida,
tanto como puede absorber una compresa, no tiene importancia, pero
es recomendable que igualmente acudas a la clínica para control.
En cambio, si el líquido sale como un chorro o un flujo continuo
al moverle, es preciso que te acuestes enseguida y que así seas
transportada hasta la maternidad.
El padre en el parto
Está comprobado que la presencia del padre en todo el proceso del
parto es fundamental tanto para la made como para el niño. El
padre que ha visto nacer a su hijo mantiene unos vínculos
afectivos especiales y participa de forma más activa en su
crianza. Por eso, cada vez son más los padres que quieren estar
presentes en este momento, aunque la decisión final depende del
médico y la clínica. Ahora bien,
papá no puede limitarse a estar presente, deberá haberse preparado
durante el embarazo.
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Sugerencias |
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Hasta el momento de acudir a la clínica, dúchate y permanece
en casa tranquila. También puedes repasar los
ejercicios
respiratorios y practica la relajación.
- No
tomes alimentos sólidos, ya que podrían provocar nauseas o
vómitos durante el parto. Un jugo o un caldo caliente te
sentarán bien.
- No
pierdas la calma, todavía tienes mucho tiempo por delante.
Avisa a tu marido si no está y empieza
a organizar todo lo
necesario para partir.
- Si te adelantas, no te preocupes, es
normal. Aprovecha el tiempo para estar de pie o paseando,
así se acelerarán las contracciones. 0 bien trata de
descansar antes del último esfuerzo. Guardar la serenidad
también es importante, ya que mejora la eficacia de las
contracciones.
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Debes poner inmediatamente
en práctica todos los ejercicios de relajación y respiración
que has estado practicando en el curso de preparación para
el parto.
-
Pide a tu marido una esponja o una toallita, para
refrescarte un poco la cara. Mójate los labios con un
algodón, pero
no es conveniente que bebas agua.
- No
es preciso que permanezcas todo el tiempo acostada, intenta
dar paseos (salvo indicación médica), apoyarte contra la
pared o sobre el respaldo de una silla.
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La llegada a la clínica
Si te
adelantas un poco, no te preocupes; lo importante es tu seguridad
y la del bebé. El obstetra te examinará para saber en que fase del
parto te encuentras. Para ello, mediante un tacto vaginal
determinará el nivel de dilatación. Algunos indican un enema para
evacuar. En algunas clínicas te monitorizarán para conocer la
frecuencia de las contracciones y el latido cardiaco del feto. El
parto ha comenzado.
Se trata de
la primera fase del parto y suele
durar entre 6 y l2 horas en las primerizas, y de 3 a 6 horas en las
multíparas.
Comienza con las contracciones y finaliza cuando el
cuello del útero alcanza los 10 centímetros necesarios para dejar
pasar la cabeza del niño.
Si no estás monitorizada, cada media hora
la partera te hará una revisada para controlar el avance de la
dilatación.
Mira las fases del parto
para comprender como se ubica el bebé dentro de tu vientre antes de
nacer.
Empieza cuando ya ha
terminado la dilatación y provoca unas contracciones más intensas y
espaciadas que te producirán unas irresistibles ganas de pujar.
Tiene lugar ya en la sala de partos.
En este momento lo fundamental es que empujes rítmicamente, reteniendo
la respiración, presionando con el abdomen y el diafragma entre pujo
y pujo y respirando después profundamente para oxigenar al niño.
En el momento
en que la cabecita del bebé vaya a asomarse al mundo, posiblemente te
practicarán la episiotomía, incisión con anestesia local, que prolonga
la abertura vulvar y permite que el niño salga con más rapidez y sin
producir desgarros. Entonces ya casi no sentirás ningún dolor y sí una
gran sensación de alivio. Será este el momento mágico del nacimiento, el
obstetra lo pondrá sobre tu vientre y
cortará el cordón umbilical, posando al bebé sobre tu pecho. Una vez
consumado el nacimiento te queda la expulsión de la placenta y la
sutura, pero no te preocupes, apenas te darás cuenta.
Si deseas más información, mira las
fases del parto
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