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El 2º trimestre de vida El desarrollo del bebé de los cuatro a los seis meses
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En este tiempo nuestro
hijo adquiere no solo fuerza, sino también mucha habilidad. Es capaz
de levantar la cabeza, patalear, girar sobre sí mismo, aferrarse a
nuestras manos y hacer ejercicios diferentes. El sexto mes, además,
representa el inicio del destete.
El niño duerme de diez a once horas cada noche. Duerme dos o tres siestas durante el día. Aunque a su manera, ya
es capaz de dialogar con su mamá y cada vez con más frecuencia,
observa todo lo que sucede a su alrededor. Nuestro hijo crece normalmente. Ya sabe “contestarnos”, a su manera (con balbuceos, risas, llanto, etc.), y nos “habla” riéndose placidamente. Nosotros también lo comprendemos perfectamente. Nos parece que ha pasado poco tiempo desde que nació. Hace tres meses que ya esta en la casa y ya es un integrante más del núcleo familiar. Los abuelos, los tíos y los amigos ya lo conocen bien y él da muestras de agradecimiento a todos. Es sociable, por lo menos por el momento, aunque todo su mundo es su mamá: el pecho que le ofrece, los cariños que le prodiga mientras lo cambia o los lindos momentos del baño que tanto le gustan. El segundo trimestre del bebé representa un período que puede considerarse feliz. Si nuestro hijo ya se acostumbró a nuestro ritmo, o nosotros nos hemos acostumbrado al suyo, todos comenzaremos a disfrutar de los frutos de un conocimiento que ha sido difícil y laborioso pero muy importante. En todo este tiempo, nuestro hijo también ha adquirido mucha fuerza. Es capaz de levantar enérgicamente la cabeza cuando esta acostado boca abajo; también patalea con fuerza. Ahora, duerme un poco menos que antes. Suele entretenerse mirando lo que ocurre a su alrededor, girando la cabeza a ambos lados con gran facilidad. Durante esta etapa de grandes progresos, podemos contemplarlo con más tranquilidad y aprender con menos angustia lo que significa su llanto, al que ahora se añaden otras señales nada sencillas. Hacia el final de este segundo trimestre, tendremos la agradable sorpresa de apreciar cómo es capaz de permanecer sentado, incluso sin apoyo. También juega con todo su cuerpo, aunque su parte preferida son las manos. Se mete en la boca todo lo que esté a su alcance. Después de este trimestre, nos espera una importante tarea: la introducción de nuevos alimentos, además de la leche materna. Nuestro hijo probara las primeras frutas (banana, manzana, naranja) y los cereales (sin gluten) y empezara a familiarizarse con la cucharita. No hay que olvidar que todo este proceso debe desarrollarse con mucha paciencia.
Hacia el final del cuarto mes, nuestro bebé comienza a distinguir perfectamente los colores. Enfoca con facilidad a diferentes distancias, aunque prefiere mirar los objetos o las personas que se encuentran a un metro aproximadamente. Logra seguir con facilidad los desplazamientos de una persona o de una cosa en la habitación. Los movimientos de los ojos son menos bruscos. También controla mas la coordinación del movimiento
manos-ojos. Sus manos, además de estar abiertas, se mueven en la
dirección que desea. Nuestro hijo responde al escuchar el sonido de
una voz. Si lo llamamos por su nombre, pronto aprenderá a contestar.
Disfruta emitiendo determinados sonidos. Sus incomprensibles balbuceos
se transforman en sílabas, carcajadas o pequeños gritos. Si le hacemos
cosquillas, ríe con fuerza. Un
carácter propio
Nuestro hijo demuestra abiertamente quien le agrada, sonríe a los miembros de la familia o a otras personas que conoce y que le simpatizan. En el caso de que tengamos otros hijos, es aconsejable que los involucremos en el crecimiento del hermano. Debemos permitir que levanten a su hermanito (con mucho cuidado, naturalmente). También hay que animarlos a que mantengan una buena relación con el recién llegado e involucrarlos en los cuidados que requiere, como bañarlo o vestirlo, aunque sin insistir si se resisten. Durante este periodo, nuestro hijo se ha convertido en el protagonista. Si es un niño abierto, no debemos animarlo demasiado a la hora de ir a la cama. Un público que lo ve con admiración puede excitarlo hasta el punto de no dejarlo dormir.
Se trata de una fase de transición. Durante la misma, a su apego por las cosas acostumbradas se une el deseo de hacer sorprendentes descubrimientos. Manteniendo las extremidades extendidas hacia adelante, es capaz de alzar la cabeza y arquear la espalda. A fines del quinto mes,
posiblemente podamos contemplarlo colocando las piernas debajo del
abdomen, como si pretendiera caminar a rastras. Para él, cada día
representa una conquista. Siempre se despierta antes que el resto de
la familia. Cuando se duerma debemos poner en la cuna su juguete
preferido; puede que a la mañana se decida a jugar con él, aunque
nosotros no estemos.
Otros pasatiempos
Sus gorjeos son más frecuentes. Une las vocales con las consonantes; “da” se transforma en “dada”, cosa que lo entusiasma. También disfruta escuchándonos. Hay que hablarle y repetirle los nombres de las cosas. Los paseos le encantan. Son muchas las cosas que aún puede descubrir. Sabe como jugar solo, por eso debemos cambiarle con frecuencia los juguetes.
Durante el sexto mes,
es probable que nuestro hijo empiece a arrastrarse por el suelo.
Un
equilibrio bastante precario
Mientras permanece acostado boca arriba o boca abajo, toma confianza en su cuerpo. Sus manos siempre han constituido un gran centro de interés, pero ahora juega con sus pies. Cualquier objeto se transforma en un juguete para él: el collar de mamá o una cajita, además de sus propios juguetes. Cuando el bebé permanece despierto, todavía sigue haciendo algunos gorjeos, aunque su forma principal de expresarse sigue siendo limitada. La hora de comer es una ocasión ideal para jugar. Para el
bebé no es suficiente experimentar solo con la boca. Quiere tocar,
manipular, aplastar y desmenuzar. De este modo, practica la movilidad
de sus dedos.
Manifiesta sus sentimientos
En estos meses el humor de nuestro hijo cambia muy seguido. Puede llorar por cualquier tontería o dejar de hacerlo, si se distrae. No nos puede seguir por la casa, pero tiene plena conciencia de nuestra presencia porque reconoce los ruidos que hacemos. También intentará llamar nuestra atención, aunque a su manera. Es importante responder a estas llamadas debido a que esto representa el primer paso para enseñarle a comunicarse con los demás. Es el momento en el que desea saber más cosas acerca de mamá y la toca por todas partes: le agarra el cabello o las orejas. Mamá se transforma en su juguete preferido. Le sigue gustando estar con otras personas pero ahora no le sonríe a todas. Escoge a aquellos con quien quiere estar y si estos se alejan se pone a llorar. Es
posible que a algunos bebés les guste que los lancen por los aires.
Sin embargo, como no todos son iguales, no es aconsejable obligarlos a
semejantes juegos. En especial si manifiestan miedo.
Estar en compañía de
nuestro hijo es muy divertido y gratificante ya que ahora podemos
interactuar con él y obtener una respuesta.
Nuestro hijo empieza a gatear
Cerca del sexto mes, es normal que el bebé empiece a arrastrarse con el abdomen por el suelo, aunque puede adoptar otras técnicas.
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