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No hay acontecimiento más pleno y sublime que el nacimiento de un
hijo. Todas nuestras expectativas y emociones se encuentran en un
solo momento, el momento en que vemos a nuestro hijo por primera
vez.
Fueron nueve meses de espera llena de incertidumbre. ¿Como será, de
que color tendrá sus ojos, a quien se parecerá? Y llega el momento,
y ese hijo anidado en nuestro vientre aparece y todo lo demás deja
de tener importancia.
Quien de todas las madres no ha sentido ello alguna vez.
Todo es alegría y proyectos.
Todo es un futuro por recorrer.
Todo es fantasía y realidad a la vez.
Todo esto se da cuando la vida nos premia con un hijo.
¿Pero que pasa cuando nuestro hijo, ni se parece a nosotros, no nace
como la mayoría de los niños, cuando el parto es difícil y deja
secuelas en nuestro hijo, cuando no podemos proyectar un futuro
"normal" junto a él?
En un comienzo todo es tan oscuro. ¿Qué debemos hacer con él?
¿Cómo lo cuidaremos? Cómo será. ¿Cuál será su potencial? Sentimos
que todo se viene abajo, que no nos merecemos esto Pero resulta que
"esto" es nuestro hijo que no tiene ojos azules ni es igual a los
otros, sólo que es especial y a partir de su nacimiento también va a
convertirse en hijo de padres especiales. Estos padres serán los que
pondrán en él los mayores esfuerzos, sus mayores desvelos... también
los mayores gastos, pero sobre todo el mayor amor.
Y así comienza una larga y forzosa carrera para poder encontrar los
mejores médicos, las mejores terapias. Y así vamos de lugar en lugar
tratando de encontrar los más adecuados tratamientos para que este
hijo que vino a casa con una mochila de sorpresas, y de cargamento,
tenga lo mejor.
Pero que pasa cuando queremos darle lo mejor y no podemos porque
todo en él es muy costoso, porque tenemos una sociedad no preparada
para el "discapacitado", definición puesta por la sociedad, y
también por una ley que en teoría lo protege.
Y este es principalmente el motivo de este informe.
Hay alguien que protege a aquellos que no pueden solos. A aquellos
que no tienen la misma oportunidad que los otros. Si, hay una ley
dictada y promulgada que los ampara haciendo la vida mas sencilla,
la de ellos y la de los que están a cargo para
ayudarlo.
Una ley que contempla en su parte principal una protección integral,
que comprende tratamientos, lugares donde realizarlos, la
posibilidad de adquirir los elementos para su rehabilitación, como
puede ser una silla de ruedas, que en el caso de patologías muy
severas es sumamente costosa e imposible de adquirir si no es con el
suministro a cargo de las Obras Sociales, o el Estado propiamente
dicho.
Como acceder a dichos derechos ¿?.
Muchas personas, casi diría la gran mayoría, no conoce la forma de
lograr la ayuda que el Estado o las Obras Sociales están obligados a
dar.
Y he aquí nuestra intervención.
Somos padres de un hijo discapacitado severo de veinticuatro años.
Tenemos el privilegio de haber podido acceder una profesión -somos
los dos abogados-, pero no obstante ello hemos tenido un largo
camino que recorrer para llegar a hacer valer nuestros derechos. Y
ya habiendo logrado hacerlos valer, queremos ayudar a aquellos que
no pueden solos, y a aquellos que están junto a ellos para que si
puedan.
A partir de este informe nos ponemos a disposición como padres y
como profesionales, de quienes necesiten recabar información sobre
como avanzar en la vida con un hijo o con alguna persona que
necesite lo que nosotros necesitamos, y tuvimos que realizar solos.
Nuestros nombres son GRACIELA BEATRIZ LIFSCHITZ y VÍCTOR
DOMINGO RIGHERO. El teléfono de nuestro estudio es 4566-9721
Y nuestro correo electrónico es:
riglif@yahoo.com.ar.
Dra. Graciela Beatriz Lifschitz
Abogada especialista en derecho de familia
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