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Acerca de las parejas adolescentesCómo establecer límites, conservar la confianza y mantenerlos hablando

¿Tu hijo quiere empezar a salir con su novia? Antes de pulsar el botón de pánico, presta atención a los consejos de la psicóloga clínica Dra. Laura Kastner, profesora asociada de psiquiatría y ciencias conductuales de la Universidad de Washington, y autora del libro “Cómo llegar a la calma: la cabeza fría – Estrategias para la crianza de los hijos preadolescentes y adolescentes”. Consultamos con la Dra. Kastner por las respuestas que necesitas necesita saber.

¿Cuáles son las mejores estrategias para la apertura de un diálogo acerca de las citas?

Yo lo llamo el “remolino” en técnica. Inicio en la parte externa del tema de la socialización. ¿Quién está en el grupo que iba a casa de X viernes por la noche? ¿Qué películas chicos quieren ver?. Para evitar ser un interrogatorio que conduce a cerrar, es bueno estar al tanto de las cosas que le gustan al adolescente a fin de que se sienta cómodo e interesado en compartir una charla amistosa. Por accidente, es posible que escuches así algunos de los nombres que deseabas conocer.

Para obtener cualquier información personal sobre el noviazgo de tu hijo, por lo general es útil tener un poco de información previa para comenzar con, como, “He oído que tú y Sarah estaban saliendo… ¿querés contarme sobre esto? Prefiero escuchar la primicia de ti que confiar en los chismes”. Pero no esperes que te cuente vida y obra. La privacidad es la regla principal, así que no te sientas mal. El hecho de que otras mamás tengan una charla más fluida, no quiere decir que tu hijo/a esté “menos cerca” de ti. Lo único que podemos hacer es tratar de entablar conversaciones que nos pueden dar algunas pistas en el tiempo. Si nos quedamos respetuosos y mantenemos en observadores alrededor del perímetro de sus mundos sociales, por lo general vas a terminar aprendiendo algo de su mundo romántico.

¿Qué decir de las citas para los adolescentes de hoy? ¿Cuáles son los patrones y tendencias?

El término “cita” prácticamente no se utiliza más. Los adolescentes más jóvenes suelen perseguir sus intereses románticos a través de textos y terceros que explorar hacia fuera si la otra parte está interesada. Los adolescentes más jóvenes pueden “salir” (es decir: explorar la idea de ser un “par”) y rompen, y ni siquiera tener una conversación cara a cara.

Los adolescentes, especialmente los de la escuela secundaria y la universidad, puede referirse a “conectar”, y que el término puede incluir cualquier cosa, desde chatear en Facebook, besarse en una fiesta a la relación sexual.

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De padres autoritarios ¿salen hijos violentos?Cuando un niño o adolescente comete un acto de violencia, las razones y las formas de evitarlo suelen ser más complejas que en el caso de los adultos.

Recientemente, como una moda que se expande exponencialmente, la cantidad de actos de violencia cometidos por adolescentes y pre-adolescentes ha comenzado a aumentar, destruyendo cierta burbuja de seguridad en familias y comunidades por igual.

Y, por supuesto, la primer pregunta que se nos presenta en estas circunstancias es el por que de los mismos.

¿Por qué esta necesidad violenta por parte de la parte más joven de nuestra sociedad? ¿Qué impulsa al ataque contra familia, amigos y extraños?

Las razones no son simples ni fáciles de explicar (y menos aún de entender) pero una circunstancia básica que lleva a estas actitudes (lo que realmente tiene mucho sentido, si lo pensamos un poco) es que las practicas actuales de cuidado infantil violan muchos de los derechos de los niños, ya que se basan en conductas autoritarias que son, indudablemente, emocional y físicamente abusivas.

Los chicos simplemente se están rebelando contra estas actitudes y esta injusticia que les presenta el sistema, usando la misma conducta que les ha sido aplicada: violencia física y emocional.

Conductas Autoritarias

¿Qué son las conductas autoritarias?

Son conductas que buscan manipular y controlar a través del dolor y la humillación.

Incluyen, entre otras cosas, generar culpa, pena, vergüenza, dar sermones, predicar, moralinas, acusaciones, ridiculizaciones, evaluaciones morales y de conducta, encasillamientos, etiquetamientos, amenazas, juzgamientos y castigos injustificados o desmesurados.

Estas conductas no respetan los derechos del niño y, aún peor, generan en el receptor una pérdida de coraje, dignidad, creatividad y autoestima.

Crisis

La delincuencia juvenil aumenta constantemente, pero no lo hace en soledad. También lo hacen la depresión entre los jóvenes y los problemas psicológicos. Estos son claros signos de una crisis en la juventud.

Según estudios psicológicos, la violencia, depresión, y hasta la bulimia y la anorexia se relacionan directamente con la agresividad verbal y/o física de los padres durante la educación.

Está probado que la mayor parte de los adolescentes y pre-adolescentes con problemas en estas y otras áreas, han sufrido del abuso verbal y la agresión de sus padres, quienes les levantaban la voz o les gritaban enfurecidos, sin motivo y en forma repetida.

Considerando que este es el tipo de comportamiento con el que estos chicos se criaron, ¿puede alguien sorprenderse de que ellos, a su vez, los repitan al crecer?

Lamentablemente, estas conductas autoritarias que parecen indefectiblemente conducir a esta profunda crisis, están profundamente arraigadas en la sociedad en que vivimos.

Hay lugares en el mundo donde el castigo corporal en las escuelas todavía está permitido (entendiéndose castigo corporal como golpes de cualquier tipo, directamente sobre el cuerpo).

El castigo corporal busca controlar la conducta de los chicos a través del miedo al dolor y, aún más, del miedo a la humillación. No es la mejor forma de formar adultos sanos y calmos, ni de inculcar amor por el establecimiento escolar y las instituciones formativas.

¿Qué hacer?

La respuesta puede parecer obvia, pero no todos parecen entenderlo: es necesario cambiar estas conductas autoritarias como forma de control y educación de nuestros hijos.

Haciendo esto, se pondrá un punto final no solo al abuso que ellos sufren, sino también a buena parte de la violencia juvenil que ellas mismas generan y buscan evitar.

Debemos eliminarlas y reemplazarlas con una comunicación honesta y abierta, amigable, que permita establecer líneas de conducta basadas no en el miedo y la desesperación por evitar un castigo o humillación, sino en un entendimiento responsable de lo correcto y lo incorrecto.

Fuente: enplenitud.com

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