El sitio del bebe, el niño y su familia

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¿Cómo hablar con tus hijos sobre el Embarazo?Mientras que el embarazo es un momento de alegría para ti, puede ser un momento de sentimientos encontrados para tu hijo. A medida que tu cuerpo va cambiando, tu niño puede preocuparse por tu bienestar.

Él o ella puede estar seguro acerca de cómo será tener un hermano y de cómo su vida va a cambiar cuando llegue el bebé.

Explicarle y tranquilizarlo puede transformarse en recorrer un largo camino para calmar los temores de tu hijo mayor y ayudarlo a comprender la trascendental ocasión para su familia.

Que sea sencillo

Considera la edad de tu niño y su nivel de desarrollo. Dale a tu hijo hechos simples que pueda entender y evítale proporcionar demasiada información innecesaria o incidental.

Evita las distracciones

Elige un momento tranquilo para hablar con tu hijo, sin distracciones. Evita tener esta discusión en el recreo o cuando creas que tu hijo va a mostrarse desinteresado. Después del baño, antes de acostarse y durante la hora de comer son las opciones para hablar con tu hijo acerca de tu embarazo.

Lo que hay que decir

Puedes decirle cuando el niño es más pequeño, “El bebé está creciendo en el vientre de mamá” o “Cuando una mamá y un papá se aman mucho, a veces un bebé crece en el vientre de mamá.” Los niños mayores pueden beneficiarse de una breve lección de reproducción. Explicarle el proceso en el que un espermatozoide y un óvulo se unen para hacer un bebé es un buen medio para tener una charla apropiada para su edad.

Preguntas y respuestas

Prepárate para cualquier pregunta y todas. Tu hijo puede ser indiferente o puede tener muchas preguntas. Algunas de las preguntas que pueden surgir son: “¿Cómo será el bebé?” o “¿Te duele?” Se honesta con todo apropiado para la edad en tus respuestas a sus preguntas. Mentir sólo creará una mayor confusión para tu hijo.

Apropiada a la edad

Mantén la charla del trabajo de parto y el parto de acuerdo a su nivel de desarrollo. Explicale el factor de dolor y asegurale que vas a estar bien. Después de todo, él nació de ti y viviste para contarlo.

Mostrar y contar

Muéstrale al niño dibujos apropiados y libros que muestren el embarazo. Un gráfico que muestre cómo cambia tu cuerpo durante los nueve meses podría ser útil para que comprenda los cambios físicos. También puedes comprarle un libro de hermano o hermana mayor para aclimatar a tu hijo a su nuevo cargo, inminente.

Cuéntale tus sentimientos

Habla con tu hijo acerca de cómo te sientes durante tu embarazo. Explícale a tu hijo cómo las hormonas provocan las náuseas matutinas o te generan cansancio. Habla con tu hijo acerca de por qué no puede levantarlo a él en los últimos meses del embarazo para prepararlo para el cambio. Los niños mayores pueden ser capaces de ayudar con sus hermanos menores si es necesario.

Involúcralo

Involucra a tu hijo en el embarazo tanto como sea posible. Es posible que desees llevarlo a ver una ecografía o sonograma y mostrarle sus fotos. Deja que toque tu vientre, hable con el bebé, y deja que te ayude a escoger la ropa o los colores de pintura para su habitación.

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Solo dice "ajo"La fuerza de los hábitos es conocida por todos y de tal magnitud que una vez arraigados resulta difícil desterrarlos aún contando con la voluntad de quienes quieren corregirlos.

Así como los hábitos nos causarán de por vida muchos dolores de cabeza los hábitos buenos como las hadas de los cuentos se convertirán en silenciosos custodios de la personalidad, de la belleza y de la salud.

Por eso es importante fomentarlos, cotidiana y amablemente, convirtiéndolos en compañeros rutinarios de los niños que están bajo nuestro cuidado.

Misteriosamente, los hábitos buenos se resisten a ser impuestos, se niegan a pasar al fuero de las obligaciones tediosas y prefieren integrarse al mundo infantil mezclados con la alegría del juego y bajo el salvoconducto de las sonrisas de los adultos que solo convencidos de su bondad podrán, aunque ellos no los practiquen, inculcarlos a los más pequeños.

Hago especial hincapié en el hecho de la ausencia de un ejemplo práctico para el niño. Es probable que mamá y papá no puedan por distintas razones incluida la de no haber sido habituados en su niñez, realizar su sesión diaria de gimnasia y relax y poder sin embargo acostumbrar a sus hijos a realizarla.

El niño, por pequeño que sea, necesita “su explicación”, la satisfacción que merece por respeto a su personalidad en formación, la explicación que conteste porqué el debe hacerlo si sus padres no lo hacen.

Los padres deben saber que los hábitos se vuelven odiosos y no se adoptan como tales y mucho menos con alegría, si las explicaciones confluyen en la respuesta más cómoda, trivial y perniciosa para la formación: debes hacerlo porque es bueno, porque eres chico y porque te lo dice mamá.

Muchos conflictos graves de la adolescencia, muchas rebeliones dolorosas, muchas palabras injustas y hábitos positivos reemplazados por otros nocivos y peligrosos tienen su razón en aquel retaceo del argumento por creer que no será comprendido y en la amorosa ignorancia de tantos padres que no hablan con sus hijos más pequeños por temor a que no los entiendan.

Hable con su hijo aunque crea que no la comprende todavía. Justifíquele el por qué de sus exigencias y se sorprenderá de los resultados. Sí, aunque el nene diga solamente – ajó.

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