El sitio del bebe, el niño y su familia

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Moverse en libertadLa Dra Pikler, elaboró y aplicó un método original de cuidados y educación cuyos objetivos consisten en proporcionar a los niños un marco de vida estable, cuidados personalizados, entorno adaptado a sus necesidades y completa libertad de movimientos.

Libertad asegurada con ropa cómoda, espacio suficiente y ausencia de toda intervención por parte del adulto. De esta manera el desarrollo motor se realiza de manera espontánea, mediante su actividad autónoma, en función de su maduración orgánica y nerviosa.

Utilizó el método de observación directa.

El desarrollo motor de los niños a los que tratan de esta manera es más rico, más variado y de mejor calidad.

Las posturas que el niño realiza voluntariamente por su propia iniciativa en el momento en que sus músculos llegan a la maduración, se encuentran mejor estructuradas porque son los efectos de una coordinación del conjunto de las partes del cuerpo.

Pikler subrayó la importancia y la validez de la actitud no intervencionista del adulto respecto del desarrollo motor. El educador debe manifestar paciencia, dulzura y evitar manipularle, meterle prisa e intervenir intempestivamente en la aparición y en el desarrollo de sus funciones…

La ayuda que el adulto aporta al desarrollo del niño debe ser indirecta ha de consistir en la organización de un entorno adecuado a las necesidades de desarrollo de cada edad.

Secuencia de desarrollo de los movimientos por propia iniciativa:

Moverse en libertad

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Libertad de serEn el aula es frecuente hallar alumnos “ruidosos”.

Pero el ruido no debería ser calificado como “lo no grato”, “lo que distorsiona”, “lo que molesta”… sino que debiera ser decodificado por el docente para luego otorgarle una salida a este hecho.

No pretendamos aulas mudas.

Un niño habla, se expresa, siente, vive, es…

Es -como diría Alicia Fernández – “autor de su historia”.

No pretendamos atarle las alas ni que sean espectadores de su aprendizaje, ellos deben tocar, oler, probar, saborear el aprender.

Sentir placer por descubrir lo que estaba dormido en ellos…

Consideremos siempre que el niño tiene que descubrir algo que ya trae consigo…

y no -como se creía, equívocamente- que hay que “agregarle” pasivamente el conocimiento desde afuera.

Defendamos esta postura, demos libertad de elegir, demos libertad de ser.

Lic. Ximena Arisio – Psicopedagoga y Docente – Jardín El Payaso

 

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