El sitio del bebe, el niño y su familia

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Hacia finales del sexto mes, algunos bebés logran permanecer sentados con un apoyo detrás de la espalda. Otros se balancean, lo que significa que no están preparados para adoptar la posición erguida.

La habilidad motriz en el bebé de 6 mesesMientras permanece acostado boca arriba o boca abajo, toma confianza en su cuerpo. Sus manos siempre han constituido un gran centro de interés, pero ahora juega con sus pies.

Cualquier objeto se transforma en un juguete para él: el collar de mamá o una cajita, además de sus propios juguetes. Cuando el bebé permanece despierto, todavía sigue haciendo algunos gorjeos, aunque su forma principal de expresarse sigue siendo limitada.

La hora de comer es una ocasión ideal para jugar. Para el bebé no es suficiente experimentar solo con la boca. Quiere tocar, manipular, aplastar y desmenuzar. De este modo, practica la movilidad de sus dedos.

Lee más acerca del desarrollo del bebé a los seis meses desde aquí.

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Aprende a dar masajes a tu bebéAprende a dar masajes a tu bebé, para estimularlo, relajarlo, y establecer un vínculo más profundo con él.

La importancia del tacto

Instintivamente, al segundo de conocer que vamos a ser mamás, lo primero que hacemos es acariciar nuestra barriga con una sonrisa llena de dulzura dibujando nuestro rostro. Y esto, no es un hecho casual y momentáneo; a lo largo del embarazo no podremos evitar acariciar a nuestro/a bebé a cada instante, a través de nuestro propio cuerpo.

Ni siquiera sabemos si nuestro bebé puede sentirnos, pero seguimos haciéndolo… en la 17º semana de gestación todas las zonas de la piel del bebé están desarrolladas… siente totalmente.

Y cuando, por fin, lo/a tenemos posado/a en nuestro pecho después del parto, no podemos dejar de seguir acariciándolo/a, ahora piel con piel, intentando hacerles saber, sin palabras, que todo fue bien y que estaremos siempre a su lado ayudándole, escuchándole, comprendiéndole, respetándole y amándole… y todo esto a través de nuestras caricias…

¿Es esto casual? No, no lo es. Y es que esto mismo podemos verlo, si nos fijamos un poco, a nuestro alrededor. Millones de madres/padres a lo largo de la historia han sabido de forma instintiva que sus hijos/as deben ser acariciados, mimados, mecidos, abrazados…

Sabemos, sin que nadie nos informe que ésta es una manera natural de comunicarnos con el/la bebito/a que acaba de llegar a nuestras vidas. Fijémonos, también, en la naturaleza…

“… Desde un punto de vista físico, el masaje (empezamos con las caricias) actúa en los seres humanos como lo hace el lamer en los animales. Los animales lamen frecuentemente a sus pequeños y mantienen un estrecho contacto cutáneo con ellos. Los animales que no han sido lamidos, acariciados o que no se han agarrado a sus padres durante su infancia, crecen más flacos y son más vulnerables al estrés.

Tienden a luchar entre sí, a abusar y descuidar a sus propios pequeños. El acto de lamer sirve para estimular los sistemas fisiológicos y para unir a la cría con la madre…

Ascendiendo por la escala animal nos encontramos con perros, caballos, vacas, delfines y muchos otros animales que también muestran diferencias notables por el hecho de haber sido tratados amorosamente durante la infancia. Las caricias suaves y los contactos cutáneos mejoraron el funcionamiento de casi todos los sistemas importantes (respiratorio, circulatorio, digestivo, excretor, nervioso y endocrino), cambiando drásticamente los patrones de comportamiento, reduciendo los umbrales de miedo y excitación, y aumentando la mansedumbre, amigabilidad y audacia…” Vimala Schneider. “Masaje infantil, guía práctica para el padre y la madre”

Y es la misma naturaleza, además, la que inicia el masaje en nuestro/a niño/a mucho antes de su nacimiento. Al principio, el feto se balancea y flota; más tarde, el mundo que lo rodea va acercándose y comprimiendo cada vez más.

El suave contacto del vientre materno se va haciendo más intenso, hasta que llega el momento de las contracciones que comprimen y empujan al niño/a con una forma rítmica, provocando una estimulación muy grande en la piel y sistemas orgánicos. Y es que el/la bebé progresa con los estímulos.

Una gran cantidad de investigaciones confirman ahora, las ventajas de mantener, no menos, sino más contacto físico con el/la recién nacido/a. Incluso pequeñas cantidades de atención adicional durante la etapa que sigue al nacimiento potencia la salud, el crecimiento y el aprendizaje del recién nacido/a.

Fuente: enplenitud.com

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Cómo hablar frente a los niñosLa educación antigua mantenía los hijos al margen de los hechos no gratos. Y también de las discusiones entre los padres. Poco menos que en una burbuja se les ocultaban también muchas realidades porque la vida parecía estar dividida entre “cosas de grandes” y “cosas de chicos”.

La vida sexual, por ejemplo, estaba rodeada de misterio y las cuestiones evidentes como el embarazo y el parto eran conocidas por los menores a través de conversaciones entre pares y del consabido espionaje de hechos y palabras.

La deformación de la realidad era apoyada por una parte por el engaño de los adultos y por otra por la curiosidad infantil (y aún adolescente) alimentada por informaciones de “segunda mano” o de precarias visiones o escuchas “a escondidas”.

El conocer tan solo en parte los hechos más intrigantes, la presencia del secreto, era una constante en la infancia de aquellos tiempos, no demasiado lejanos.

El secreto es una entidad compleja porque une a quienes participan del conocimiento y excluye a quienes son ajenos a él. Es lo secreto un límite claro y naturalmente discriminatorio aunque las intenciones de “guardar el secreto” sean legítimas. Gran cantidad de cuestiones incomprensibles rodean a los niños y a medida que su capacidad mental aumenta, menos serán las fantasías y más las realidades entendibles.

Es normal que los chicos deseen saber y su curiosidad es motor de aprendizaje. Sin embargo, en muchos casos, los más pequeños deberán contentarse con inferir, asociando a veces trozos de conversaciones o escenas vistas o vividas.

Hoy en día, a la luz de psicología de avanzada, se pretende que los niños aprendan lo más posible a edad temprana porque de ello depende no solo su bienestar afectivo sino la estructuración de su inteligencia y para su desarrollo cerebral esto es básico.

Las experiencias contribuyen a ese desarrollo y cuanto mayor cantidad de asociaciones logren ser establecidas durante la niñez, mejor será el desenvolvimiento personal en el futuro. Con este criterio, en las últimas décadas se ha preferido hablar claro con los hijos y explicarles la realidad sin ocultamientos y expresarse con palabras adultas.

Exagerando esta modalidad abierta, sincera y participativa algunos adultos caen en una conducta suelta y ligera extendiendo la costumbre de no ocultar nada a los niños hasta hacerlos participar en forma concreta o por estar en el ámbito en intercambios adultos que no les son beneficiosos.

Los conflictos adultos utilizan a menudo una terminología bien abstracta que por más que se esforzaran los pequeños no lograrían comprender. Cuando se discute, la voz se altera y los gestos pueden llegar a ser demasiado violentos y hasta agresivos.

Aunque los padres olviden más tarde el incidente (a veces se reconcilian a solas) los niños quedan impregnados de los intercambios afectivos negativos, de los gritos que los han asustado que reaparecerán en situaciones parecidas.

Lo más importante es que su incapacidad para comprender todo el alcance de esas situaciones les deja como memoria una confusa experiencia en que está evidente que hay problemas, que sus padres u otros adultos se tratan desagradablemente y más aún… los niños pueden fantasear que son culpables de las desavenencias de otros.

Para que se sientan seguros y protegidos los hijos deben realmente, se cuidados y evitar en la medida posible las escenas que los dañan en el momento o a futuro. Es responsabilidad de los mayores.

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El arte de dar amor con tus manos

ShantalaShantala, es una técnica de masajes para bebés de origen hindú. Esta costumbre de masajear a los bebés que en la India es transmitida naturalmente de madres a hijas, ha llegado a Occidente hace ya varios años y hoy por hoy son muchos padres los que desean tener un acercamiento a esta experiencia.

Pero en realidad Shantala, es mucho más que una técnica milenaria, es un profundo contacto amoroso entre la mamá y su bebé, un diálogo interno, donde las palabras no son necesarias, sólo los ojos sosteniendo la tierna mirada del niño y las manos llenas de amor recorriendo su delicada piel.

Shantala es ayudarlo a transitar de la manera más suave posible el pasaje de la vida intrauterina a la vida fuera del seno materno.

Durante nueve meses el bebé ha anidado en el vientre de su mamá, se ha mecido con su respiración, adormecido con el sonido de su corazón y ha sido envuelto tibiamente con el liquido amniótico.

Desde este lugar, todo le era satisfecho, se sentía seguramente cuidado y protegido hasta que un día la experiencia del gran salto a la vida lo estaba llamando a su puerta.

Seguramente no debe haber sido fácil transitar por un estrecho canal de parto desde ese mundo conocido a este, totalmente nuevo, lleno de sensaciones fuertes y diferentes.

Shantala ayuda a suavizar esta transición.

El aprendizaje de una técnica por parte de los padres tiene que ver con que puedan automatizar una serie de movimientos de manera tal que cuando vuelquen sus manos sobre la piel del bebé, pueda quedar de lado la técnica produciéndose verdadero arte en dar amor, a través del contacto amoroso entre ambos.

La práctica de Shantala puede realizarse a partir del mes de vida del bebé.

Asesoró: Prof. Claudia Murno
Coordinadora de Grupos de Pre y Post Parto
Especialista en Maternidad
Teléfono: 4502-8761

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