El sitio del bebe, el niño y su familia

1º trimestre de vida

Al principio nuestro rol de madre puede parecer frustrante, pero no te olvides que lo que más necesita el bebé en sus primeros días es tu calor y sobre todo tu amor. En sus primeras semanas comienza a reconocer el ambiente y a comunicarse con quienes lo cuidan.

Basado en un documento de la Academia Americana de Pediatría

Medidas de seguridad 1¿Sabe usted que en todos los países del mundo un número considerable de niños se lesiona seriamente en accidentes, la mayoría de ellos previsibles?

Frecuentemente, los accidentes ocurren porque los adultos no tienen conciencia de lo que los niños son capaces de hacer.

Los niños aprenden rápido y antes de que los adultos tomen conciencia podrán darse vuelta en la cama o en el cambiador o manotear una taza con líquido caliente.

Accidentes de automóvil

Los choques son una gran amenaza a la vida y a la salud de su niño. La mayoría de las muertes y las lesiones producidas por choques puede ser prevenida mediante el uso adecuado de asientos de seguridad.

Su niño, además de estar mucho más seguro en un asiento de seguridad, le permitirá prestar mejor atención al tráfico mientras Ud. maneja.

De ser posible, utilice la sillita de seguridad desde el primer viaje (desde el sanatorio a casa). Acostumbre al niño a la silleta a edad temprana: así la aceptará siempre.

El lugar más seguro para su hijo en el automóvil es el asiento de atrás, en una silla de seguridad que mire hacia atrás (hacia la luneta trasera del automóvil).

Asegúrese de instalar adecuadamente la sillita. Lea y siga las instrucciones del fabricante. No utilice nunca la silla en el asiento delantero en automóviles con “airbag”.

Caídas

Los bebés mueven sus pies y pueden empujarse con estos desde poco después de nacidos. Aún estos primeros movimientos pueden resultar en caídas.

A partir del momento que el niño es capaz de rodar con su cuerpo (aproximadamente 4to mes), caerá fácilmente desde cualquier lugar (cama, cambiador) a menos que se lo proteja en todo instante.

No deje a su hijo solo mientras lo cambie sobre la cama, mesa, sofá, silla o cambiador. Póngalo en su cuna o en el cochecito (debidamente asegurado) cuando Ud. no pueda estar con él y sostenerlo.

Su bebé será capaz de reptar a partir de los 5 o 6 meses y gatear poco después. Utilice puertas para evitar que acceda a escaleras. Cierre las puertas de los lugares adonde puede acceder o lastimarse. No lo deje gatear en la cocina. Coloque protección en las ventanas

No utilice andadores. Estos son frecuente causa de accidentes: su niño puede salirse de él, caerse por las escaleras con serio riesgo para su cabeza.

El andador le permite llegar a lugares desde los cuales puede tirarse encima objetos pesados o líquidos calientes. Llame a su médico para requerir consejo si su hijo se golpea fuertemente la cabeza. Llamea su médico o al servicio de urgencia si su bebé sufre una caída seria.

Quemaduras

A partir de los 3 meses el niño puede abrir sus manos y agarrar objetos. Nunca lleve a su niño alzado y simultáneamente líquidos o comidas calientes, ya que su hijo se puede quemar. También manténgalo alejado de canillas de agua caliente en piletas o bañaderas.

Si su bebé se llegara a quemar, póngale inmediatamente agua fría hasta que deje de llorar, y entonces recubra el área afectada con gasa o tela limpias y llame a su médico.

Ahogo y sofocación

Los bebés exploran el mundo poniéndose todo en la boca, sin discriminar. Nunca deje objetos pequeños (monedas, alfileres) cerca del alcance de su hijo, ni por un instante. Nunca le de de comer pedazos grandes de alimentos (pedazos de zanahoria cruda, uvas enteras) sino que corte estos en rodajas muy finitas y pedazos pequeños.

De acuerdo a los conocimientos actuales, los niños deben dormir de costado o boca arriba. Nunca lo haga dormir sobre un colchón blando, almohada de plumas, u otra superficie blanda que pueda cubrir su nariz o boca

Esta información no es sustituta de la que le dará su pediatra. Habrá modificaciones y detalles que este le indicará en función de las circunstancias individuales.

Basado en un documento de la Academia Americana de Pediatría. Adaptado por Dr. Osvaldo Stoliar & Asociados.

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Cólicos y regurgitaciónA partir de la segunda semana de nacido y hasta finales del primer trimestre, el cólico del lactante afecta a uno de cada cinco bebés. Generalmente se produce por las tardes y una hora después de haber comido y dormido.

Se reconoce porque el bebé flexiona las piernas sobre su panza y mueve sus brazos de manera desesperada, sin que haya nada que lo tranquilice.

El eructo se produce por la aspiración de aire durante la toma de leche.

Por su lado, la regurgitación es generada por la ingesta excesiva de leche, ya que el líquido asciende por el esófago, debido probablemente a la inmadurez de la zona de paso que lo conecta al estómago llamado cardias, y es expulsada por la boca.

¿Cómo puedo calmar sus cólicos?

  • Prueba con tenerlo en brazos y caminar por la habitación. El movimiento de los pasos y la posición le aliviarán el malestar.
  • Realízale un masaje en forma de corazón apoyando los pulgares por encima de su ombligo y muévelos lentamente, varias veces al día.
  • Cuando le hagas este masaje, colócale unos trapos tibios sobre su pancita para aliviarle el dolor.
  • Bajo ningún concepto le suministres ningún medicamento por tu cuenta. Si ves que el llanto persiste, consulta a tu pediatra o acude a la guardia hospitalaria.

¿Cómo hago para evitar la regurgitación?

  • No lo acuestes seguido a la toma de leche.
  • Es probable que luego de los 6 meses (en la ablactación), el bebé al pasar a comer alimentos sólidos, disminuya los episodios de reflujo.
  • A medida que el bebé va creciendo, los casos de regurgitación irán disminuyendo.

¿Cómo puedo prevenir el eructo?

  • Asegúrate de utilizar una técnica correcta para alimentarlo.
  • Si le das de comer en forma que el bebé se encuentre erguido, disminuirá la cantidad de aire tragado.
  • Al finalizar la toma, coloca al bebé en forma erguida ligeramente inclinado hacia atrás.

Siempre es conveniente luego de comer, que des unos golpecitos suaves sobre su espadita para facilitar la expulsión del aire tragado.
Si no eructa inténtalo así

En caso de que tu bebé trague aire, hay posiciones que facilitarán su salida:

  • Siéntalo sobre tus piernas en posición semi-incorporada.
  • Colócalo sobre tus rodillas boca abajo.
  • Si está en brazos, apoya su pancita contra tu pecho

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¿Por qué lloran?¿Por qué lloran los bebés? BUAAA!. Un bebé llama y espera respuesta.

Este es un interrogante largamente repetido a través del tiempo.

Cada vez se intenta, sin embargo, dar respuestas más científicas. La vida de los chicos parece estar inevitablemente ligada al llanto. Lo que implica que no este agotado el entendimiento de los porques que suscita cada vez que un vagido inunda el aire anunciando la inauguración de una vida nueva.

Si antaño el llanto de los bebés se tomaba como una manifestación evolutiva incapaz de crear preocupación alguna, no ocurre lo mismo hoy.

El llanto se ha transformado en un rico elemento para ser investigado, desde ópticas bien distintas aunque todas interesantes.

A nivel pediátrico, por ejemplo, el llanto, más aún, sus tonalidades, frecuencia y duración, constituyen un dato semiológico de gran importancia.

Parece ser que los bebés muy llorones son materia de preocupación médica, como así también los pequeños que nunca lloran.

Patologías muy diversas, que a veces acusan sintomatología confusa por lo semejante con otros cuadros clínicos, pueden ser deslindadas en su diagnóstico atendiendo a la cualidad del llanto del enfermito.

No es igual, para un médico experto, un llanto provocado por una digestión dolorosa que otro causado por la inflamación de oídos. Cada patología, fuese más o menos severa, parece tener su llantina característica.

Los pediatras han progresado enormemente en este campo. Primero valiéndose de la cooperación de la madres de sus pacientes y últimamente, con la utilización de grabaciones comparadas. Así como el llanto colabora en la denuncia de la enfermedad, se manifiesta en instancias no menos relevantes.

El llanto – comunicación

Algunas hechos de observación corriente, como la ansiedad que despierta en su mamá el lloro del bebé, han pasado a ser en los últimos años, hechos de interés científico.

Notables comprobaciones se han realizado respecto de la repercusión del llanto del hijo en la madre y posteriormente a la interacción que ambos protagonizan, sus consecuencias para el apego madre-hijo.

Fisiológicamente, el llanto del bebé, motiva la erección de los pezones maternos, prueba de maternidad que hubiera ahorrado esfuerzos al rey Salomón en su tiempo.

Ciertamente, esta respuesta solo es producida en la madre biológica del pequeño. Pero este es solo un dato revelador, que no agota la manifestación de una ligadura muy profunda en la relación de la madre y su niño, a través del llanto.

A nadie sorprende que la cuatro categorías básicas adjudicadas al llanto: hambre, dolor, sueño, molestia, hayan sido detectadas por las mismas mamás. Y aún más llamativo resulta que sea una capacidad materna espontánea y universal la de distinguir, sin ningún entrenamiento previo, estas calidades del llanto en el propio hijo.

Las madres primerizas, por ejemplo, “aprenden” con asombrosa rapidez a identificar el tipo de llanto con la causa que lo provoca, mientras un ajeno o aún el propio padre, que perplejo ante su incapacidad para realizar tal distinción.

Muy pronto el llanto adquiere un sentido de demanda, de llamado que es propio de la especie, en tanto parte del cachorro humano solicitando protección, cuidado, afecto, ayuda, de sus adultos semejantes.

Si al principio el llanto tiene la apariencia de un llamado visceral y urgente, si es su sentido de segura necesidad el prioritario, poco a poco irá desligándose de su raíz orgánica para humanizarse apoyado sobre el crisol de los afectos. Porque el llanto es comunicación.

Antes de la palabra

El llanto participa activamente en la constitución de un código, inédito, único que comparten la madre y el hijo. Antes de la palabra, el bebito y su madre se comunican a través de la variabilidades del tono muscular, de una lectura del gesto y de la voz.

Claro, en un principio la mamá, como que es el ente más experimentado del binomio, capta las señales del bebé, corresponde a ellas y emite sus propias señales de un modo visiblemente más organizado que el pequeño.

La mamá habla o canturrea mientras su bebé llora o grita. La mamá acaricia o manipulea hábilmente el cuerpito para higienizarlo o vestirlo, mientras el niño se agita en un desordenado pataleo. Sin embargo, poco a poco, un entendimiento más sutil y armonioso irá ganando terreno entre ambos.

El pequeño reconoce ya a su madre como un objeto de amor separado de si mismo, pasado los primeros tiempos de adaptación. Ahora es capaz de sentirse solo y de sentir nostalgia. Cuando extraña a su mamá, el llanto le servirá de vehículo para su mensaje.

El llanto es entonces expresión de soledad, necesidad de consuelo y de presencia. Pero otras veces, sus fantasías su ansiedad o su temor encontrarán también cause en el llorar.

Durante la primera infancia, llorar es una forma de significar, de transferir información a cerca de las vivencias propias, con un destinatario evidente: la madre o el adulto próximo al niño. Los pequeños no lloran “porque sí”, sino que lo hacen vivamente conmovidos por emociones o sentimientos intensos y a la vez “incomunicables” por otra vía.

Una madre que consigue comprender a su pequeño y atender a su llanto amorosa y serenamente contribuye de un modo definitorio a la estructuración de un psiquismo sano.

Una técnica, por llamarla de algún modo, destinada a doblegar el llanto infantil, consiste en dejar que el chico llore hasta cansarse. Por ejemplo, cuando no quiere quedarse solo a la hora de dormir. Algunos aseguran que la técnica es infalible, porque después de una o dos noches el niño no llorará más y se dormirá sin protestar.

Puede creerse que quienes opinan no se han preguntado seriamente que precio psicológico a pagado el niño por ese silencio. ¿Cuanto ha costado esa renuncia a comunicarse y la frustrada aceptación de su impotencia?.

Sabemos que el niño comprende mucho antes de poder hablar. Pero a veces no se tiene tan claro que el bebé se expresa antes de poder comprender. Y que buena parte de esa expresión se deposita en el llanto.

Después aparecerá el balbuceo o laleo. Más tarde la fonación se enriquece con el grito. A medida que el niño crece utilizará formas mixtas, combinando el balbuceo, el grito y el llanto. La capacidad de la madre para decodificar el mensaje del llanto infantil se patentiza en otra inigualable capacidad materna: la de consolación.

Cuando la mamá consigue una consolación relativamente fácil, cuando el llanto es breve, puede deducirse una relación afectivamente positiva con el niño.

Cuando por el contrario la mamá no comprende porque llora su niño, cuando lo deja llorar sin intentar un consuelo, cuando a pesar de querer acallarlo no consigue su contento, podemos suponer que un desentendimiento profundo subyace en la relación.

Herederos del llanto

Aún cuando se ha producido el acceso del niño al lenguaje, el llanto no será abandonado como expresión. Pero el chiquilín, emancipado en gran medida de su dependencia anterior cuando carecía de otros medios expresivos eficaces, solo recurrirá al llanto en especiales ocasiones.

Cuando se producen regresiones típicas, al nacer un hermanito por ejemplo, es común que nuestro pequeño se torne extrañamente silencioso… y en lugar de hablar, llora.

O sea que la regresión lo lleva a usar del medio de comunicación que utilizó por otra parte con éxito, en una etapa anterior.

En general, el fracaso de la palabra como vínculo expresivo, impulsa al niño a manifestar por el llanto aquello que quiere significar. Pero como es más grandecito posee un dominio músculo-esquelético muy superior al que ostentaba siendo bebé, el llanto se combina con la expresión motriz y se convierte en pataleta.

Las conocidas rabietas o pataletas comunes en los niños de dos y tres años merecen ser interpretadas como una comunicación abortada. Como un llamado y un pedido de ayuda.

La pataleta es síntoma de un desborde emotivo cuyo cauce comunicacional ha fracasado. Quizás por la inmadurez del niño como emisor del mensaje. Quizás, por incomprensión o indiferencia del adulto, como negados receptores del mensaje infantil.

Pero también cabe la posibilidad de la rabieta o pataleta como respuesta del niño ante mensajes o motivaciones adultas, que no puede metabolizar. Como herederas del llanto, estas manifestaciones no deben ser desoídas. Tampoco coartadas al tomárselas como mero capricho.

Muchas veces, este pedido de auxilio expresado infantilmente, se refiere a una puesta de límites que le ayude a gobernar sus propios impulsos o fantasías.

Otras veces es un desesperado pedido de amor y atención. No pocas veces se trata de una explosión que tiene por origen una falla orgánica o fisiológica.

Puramente humano, como la risa

Dos máscaras, una con el rostro del llanto, la otra con el rostro de la risa, simbolizan al Teatro, como expresión total del Hombre. Es que, tragedia y comedia, llanto y risa, son privativas de lo humano. No existe otra criatura viviente, al menos en el planeta Tierra, capaz de la “facies” del llanto o la risa. Aunque gimen muchos animales y la hiena ría.

Poco tiene que ver estas comunicaciones con la sonrisa social o la congoja del llanto humano. Porque, no importa los años transcurridos, el hombre regresará al llanto como expresión máxima de la pena… o la alegría, cuando desbordantes e indefinibles los sentimientos que experimente sobrepasen el caudal de las palabras.

Porque el llanto, desde el vagido vital hasta su expresión adulta está siempre, más allá de las palabras.

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Primeros cuidadosSi bien muchas veces llore un poco, debemos procurarle ciertos cuidados de manera regular. Por ejemplo lavarle con agua la carita, el pelito, las orejas, su nariz y cepillarle la pelusita de la cabeza.

Si lo haces de tal manera que le parezca un juego mediante caricias y cantándole, todo te resultará más fácil. Antes de realizarle su higiene diaria, debes cambiarle el pañal y vestirlo.

Recuerda que durante los primeros meses, tu hijo depende de tus caricias y cuidados, y dentro de estos cuidados se encuentra su higiene y limpieza diaria.

Es por eso que deberás prestar especial atención de como te debes manejar con ese ser tan delicado y hermoso que es tu hijo.

¿Cómo hacer si tiene tapada la nariz?

Generalmente cuando el bebé tiene tapada la nariz, es útil recurrir a las soluciones salinas. Es un producto natural, inocuo y puedes usarlo las veces que creas necesarias (igualmente consúltalo con tu pediatra).

Para aplicarla, acuesta a tu bebé boca arriba y gírale la cabecita con cuidado a un costado.

Sobre el orificio nasal superior colócale una gotita, gira nuevamente su cabecita para el otro lado y agrega otra gotita en el otro orificio. Incorpora a tu bebé y espera unos segundos a que comience a expulsar los moquitos.

Para limpiarle la nariz, acuesta a tu hijo boca arriba y con un pedacito de algodón enrollado del tamaño de su orificio nasal, empápalo en solución fisiológica.

Con una mano sostiene su cabecita, inclinándola con suavidad levemente hacia atrás, y con la otra introduce el algodón delicadamente en el agujero que deseas limpiar. Repite la operación con la otra fosa con un nuevo pedacito de algodón.

Limpiando boca y orejas

Para la limpieza de la boca, solo pásale una toallita empapada de leche limpiadora para bebés, alrededor de sus labios.

Al la hora de higienizar sus orejas, tomamos un pedacito de algodón y haciendo una bolita seca (sin humedecer) límpiale tanto los pliegues del pabellón como los bordes de las orejitas. Hazlo con la cabecita girada a un lado e inclinada levemente hacia atrás.

Muy importante: No introduzcas nunca el algodón dentro del oído, ya que puedes provocarle una infección.

Fresco y limpito

Si bien es aconsejable bañar a tu bebé todos los días, también es importante su higiene diaria al despertar por la mañana. Lo primero es cambiarle el pañal limpiando su colita y pliegues de sus genitales con toallitas húmedas. Luego continúa con su carita, ojos, nariz, orejas y boca:

  • Ojos: utiliza una toallita por cada ojo.
  • Nariz: emplea una solución salina como ya comentáramos más arriba. Para los bordes de sus fosas nasales, puedes usar un pedacito de algodón humedecido en agua templada.
  • Orejas: con un pedacito de algodón seco por sus pliegues (nunca introduzcas nada en sus oídos).
  • Cara y pelito: Para el resto de su cara pásale solo un paño limpio. Luego cepilla la pelusita de su cabeza delicadamente con un cepillo suave para bebés.
    Cortándole sus uñas

Los bebés además de no controlar todos sus movimientos, exploran con sus manitos todo lo que se le acerque llevándolo a su cara. Es por ello que no debe tener las uñas largas, ya que terminará todo arañado.

Córtale con frecuencia las de sus manitos y los pies con una tijera de puntas redondeadas para evitar accidentes (no uses alicates). A la mayoría de los bebés no les gusta que le corten las uñas, por lo que te recomendamos hacerlo cuando está dormidito, así no se mueve y tu estás más tranquila.

Al cortárselas mantén firme su manito o piecito a fin de evitar lastimarlo en caso de que él realice un movimiento brusco.

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¿Cómo bañarlo?El momento del baño es especial para el bebé, ya que el contacto con el agua lo remonta al vientre materno.

Además de la función de higiene que tiene, el baño debe convertirse en un momento de juego entre el bebé y su mamá o papá.

Aquí te mostramos como hacerlo para que tu hijo se sienta cómodo y seguro.

¿Qué se necesita?

  • Bañadera con base firme y segura
  • Esponja de tela o de fibra natural
  • Algodón o hisopos
  • Toallitas húmedas especiales para bebés
  • Jabón de glicerina neutro, shampoo y crema para bebés
  • Colonia sin alcohol
  • Juguetes para el baño
  • Una toalla suave, de preferencia con capucha que también la utilizaremos para secar el interior de los pliegues de su piel
  • Un balde o palangana para cambiar el agua
  • Pañales
  • Cepillo suave
  • Tijeras chicas de puntas redondeadas

¡Al agua pato!

Comprueba que la temperatura del agua es de 37º antes de sumergirlo en ella. Apoyamos su cabecita entre nuestro brazo y sostenemos con la mano la parte exterior de su hombro.

Al lavarle la cabeza...

El otro brazo debes pasarlo por debajo de su cola y con la mano sostener el muslo. De esta forma vamos sumergiendo al bebé, primero desde los pies para que se vaya acostumbrando a su temperatura.

Al lavarle la cabeza…

Para poder lavarle la cabecita, deberás hacerlo con mucha delicadeza, ya que generalmente se resisten.

La forma más segura es sostenerlo en forma horizontal con su cabeza apoyada sobre nuestro brazo, y enjabonársela suavemente.

Nos ayudamos con una esponja

Evita mojarle los ojitos y sus oídos para evitar infecciones.

Nos ayudamos con una esponja

Al lavarle el resto del cuerpo, es recomendarle pasar sobre una esponja el jabón de glicerina.

Luego limpia con mucho cuidado todos los pliegues de su cuerpito.

Una higiene completa

Ten cuidado de no hacer movimientos bruscos dentro de la bañera para evitar que el bebé se asuste y llore.

Una higiene completa

Al lavarle la espalda, debes girar a tu bebé tomándolo por la parte exterior de su hombro y pasarle el brazo por delante de su pecho, para que se sienta más protegido.

Al sacarlo del agua…

Al sacarlo del agua...

Para terminar, retiramos los restos de jabón enjuagándolo y con mucho cuidado lo retiramos de la bañera.

Para ello sostenemos con el mentón su toallita y lo envolvemos en ella.

Luego acostamos al bebé sobre el cambiados o cama y procedemos a secarlo completamente, sobre todo sus pliegues.

Te recomendamos que al secarlo aproveches y también lo acaricies para mejorar el contacto entre tú y él, al tiempo que aumentará su estimulación.

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Primeras comprasEl nacimiento de tu bebé va a cambiar tu vida, y tú y tu pareja deben de estar preparados para ello.

Es hora de que analices dentro de tu familia o de tus amigos más cercanos quién ha tenido un embarazo reciente.

Platica con ellos para ver si todavía conservan algunos de los siguientes artículos, los cuales pueden ser muy útiles durante los primeros meses de tu bebé:

  • Moisés (Cuna pequeña)
  • Cuna
  • Tina para baño
  • Vestidor
  • Carreola
  • Bote de la basura (Con tapa y pastilla desodorante)
  • Columpio
  • Andadera

También es tiempo de que vayas adelantando algunas compras, antes de realizar las verifica los precios en diferentes tiendas y compra artículos de calidad a buen precio, recuerda que tu hijo requiere de lo mejor, pero ahora más que nunca debes de ser ahorrador, porque comenzaras a hacer visitas continuas al pediatra.

Dentro de los artículos que debes tomar en cuenta para ir adquiriéndolos están:

  • Pañalera
  • Pañales para recién nacido (recuerda que hay para diferentes edades y es probable que utilices hasta 5 cambios por día)
  • Toallas húmedas
  • Jabón para Bebé
  • Cotonetes de algodón
  • Biberones
  • Mamaderas
  • Esterilizador de biberones
  • Lava mamilas
  • Lava mamaderas
  • Camisetas frescas
  • Talco para Bebé
  • Desflemador
  • Tiraleche

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El tercer mesSe va desarrollando su personalidad gracias a su ambiente familiar y características hereditarias de su temperamento. Puede mantener su cabecita erguida por mayor tiempo. Logra levantar sus hombritos al estar boca abajo gracias a que ha desarrollado más su tono muscular. Antes del cuarto mes ya podrá girar su cabeza para seguir determinados objetos o mirar a su alrededor.

Para esta etapa ya puede también mover sus brazos a voluntad y estirarlos hacia adelante y tomar objetos. Coordina más la succión y la vista, probando con la boca todo aquello que se les cruce por el camino.

Es por ello que los juguetes deben ser para la edad indicada, ya que de otra manera se podrían desprender pequeñas piezas y tragárselas. Sus movimientos poco a poco van siendo más suaves y precisos.

Al dormir, en su cuna

Al momento de dormir, procura que su cuna sea segura y en un lugar que posea buena ventilación. Si para el tercer mes todavía duerme en el cuarto de papá y mamá, ya puedes cambiarlo a su dormitorio.

Él se acostumbrará así a que siempre los tendrá cerca cuando los necesite y que puede dormir sin necesidad de su compañía.

Necesita más estímulos

Para el tercer mes, el bebé necesita mucho más de la compañía de las personas, ya que se estimulará y aprenderá nuevas formas de comunicarse con su entorno, agregando al llanto, la muecas y el movimiento de los ojos, también su voz.

Ahora es momento de brindarle mayor estímulo sensorial como cantarle, hablarle, hacerle escuchar sonidos, música, objetos para tocar. Pero sobre todo querrá más mimos y caricias. En esta etapa puede distinguir no solo objetos de colores más brillantes, sino las distintas texturas al desarrollar su percepción táctil.

Es así que un muñeco de peluche ya no será igual que otro de goma, uno liso de otro rugoso, etc.

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El segundo mesDa muestras de placer (antes solo manifestaba malestar). Llega a dormir unas siete horas seguidas, y antes del tercer mes dormirá un poco más.

Los bebés no conocen la diferencia entre el día y la noche, por lo que tienden a dormir más en las horas diurnas que nocturnas. Para solucionarlo, simplemente intenta que no duerma más de cuatro horas seguidas durante el día, despertándolo suavemente. De esta manera podrás cambiarle el ritmo para que por la noche logre un sueño más prolongado.

Sentidos más desarrollados

Si bien sus movimientos no son tan coordinados, sí son más armoniosos. Coordina más sus sentidos como mover la vista al oír un sonido que le llame la atención, o comienza a succionar al ver el pecho de su mamá.

Su mirada se desarrolla al punto de seguir un objeto en forma horizontal y luego vertical, para más adelante no sacarle la vista de encima al moverlo en forma circular. También emite soniditos como respuesta a estímulos auditivos.

Todo pasa por succionar

Su principal consuelo sigue siendo chupar. Puede llevarse la mano a la boca, lo cual hace por instinto y debes dejarlo así ya que en esta etapa es normal y a diferencia de lo que puedes pensar no le traerá problemas futuros (no así el caso del chupete o el dedo pasados los dos años).

También puedes pasearlo mostrándole diversos ambientes de tu casa, estimulándolo con nuevos lugares. Es importante que el papá disfrute de su hijo y encuentre un momento para estar todos en familia. Esto generará su integración en la relación que hasta ahora era solo madre-hijo (ver también “Sobre la paternidad“).

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