El sitio del bebe, el niño y su familia

2º trimestre de vida

En este tiempo nuestro hijo adquiere no solo fuerza, sino también mucha habilidad. Es capaz de levantar la cabeza, patalear, girar sobre sí mismo, aferrarse a nuestras manos y hacer ejercicios diferentes. El sexto mes, además, representa el inicio del destete.

El cabello del bebéCuando nacen, algunos bebés tienen mucho pelo y otros solamente una fina pelusita, Sin embargo, al paso de los meses muchos bebitos que nacieron con una gran cantidad de pelo se quedan “pelados”, mientras otros tienen una cabellera espesa en determinadas zonas.

También hay bebés que experimentan cambios en su color de pelo en pocas semanas. ¿A qué se deben todas estas transformaciones?

¿Por qué cambia y se cae?

Hay razones hereditarias y otras relacionadas con la fisiología cutánea normal del recién nacido. Cada cabello empieza a formarse cuando el niño se encuentra en el interior del útero materno y se advierten alrededor de la vigésima semana de embarazo.

Los cabellos que crecen durante la vida fetal están destinados a ser sustituidos por otros, pocos meses después de su nacimiento.

Esta sustitución es diferente en cada bebé. Algunos nacen con el pelo espeso y otros con una fina pelusa. Al cabo de unos meses el “cabello del nacimiento” se cae de una sola vez o por mechones. Después será sustituido por una cabellera mucho más espesa y fuerte.

Más espeso y oscuro

Hasta que el bebé cumple dos años tendrá menos cantidad de pelo que el de los niños mayores.

Esto sucede porque el pelo es mas fino y muchas veces no crece demasiado.

Con el paso de los años el bulbo del cabello, que es un conjunto de células que se encuentra debajo de la piel y que lo hacen crecer, empezará a producir más queratina.

Se trata de la sustancia de la cual están hechos tanto los pelos del resto del cuerpo como los del cabello.

Al aumentar la queratina, la cabellera se ve más espesa, aunque la realidad es que los cabellos tienen más grosor.

Por esta misma razón, después de algunos años, el cabello se vuelve más oscuro, siendo el incremento de grosor lo que provoca este cambio.

También aumenta el número de células que producen melanina, que es un pigmento que oscurece el pelo.

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¿Cómo hacerlo dormir?Para el sexto mes, el bebé duerme de quince a dieciocho horas diarias. ¿Cómo organiza su sueño?

  • Después del primer mes de vida, la fase de sueño nocturno del bebé se alarga hasta alcanzar las siete u ocho horas, o incluso más, cerca de los tres meses de vida.
  • Hacia la quinta semana, el bebé deja de llorar por la noche. A los tres meses, se despierta a las cinco o a las seis de la mañana, o incluso más tarde.
  • Del cuarto mes en adelante, suele tener un sueño nocturno regular con una duración de unas diez horas diarias.

Lo que no se debe hacer

  • No debemos empeñarnos en que duerma a una hora fija o durante el tiempo sugerido por los libros o por la suegra y las amigas.
  • No debemos taparlo demasiado.
  • No hay que dejar que presencie pleitos o discusiones antes de dormir.
  • No hay que perder la paciencia si no se duerme.
  • No debemos correr a su lado cada vez que llora o reclama nuestra presencia.
  • No hay que tener miedo de mal acostumbrarlo. Si después de haber intentado todo, la única manera de tranquilizarlo consiste en llevarlo a nuestra cama, podemos hacerlo. Sin embargo, después de acariciarlo y abrazarlo deberá volver a su camita.

Algunos trucos

Algunos niños duermen mucho y otros poco, pero hay algunos trucos que nos pueden servir:

  • Debemos llevar a cabo un rito nocturno, como hacer que se despida de la familia o cantarle una canción para que el momento de dormirse le resulte más agradable.
  • Hay que mantener su habitación a unos 18 grados centígrados.
  • Antes de acostarlo tenemos que asegurarnos que ha comido bien, que esté limpio y no tenga puesta ropa demasiado ajustada.
  • Cuando esté en la cama, podemos acariciarlo un ratito. Después, hay que dejarlo para que duerma solo, aunque sea difícil para nosotros.
  • Si tiene miedo a la oscuridad, podemos colocar una lámpara de luz suave en su habitación.
  • Cuando no quiera dormirse o esté llorando antes de hacerlo, podemos dejar que llore o que proteste durante algunos minutos.
  • Hay que hablarle con dulzura, aunque llore desesperadamente. Debemos superar su nerviosismo con nuestra calma.
  • Si se despierta por la noche, debemos tranquilizarlo, pero sin alzarlo.

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¿Crece correctamente?Si el bebé sigue un ritmo regular de crecimiento, la cantidad de comida que necesita para crecer es proporcional al aumento de su peso y de su altura.

Si comparamos las necesidades alimenticias del primer año de nuestro hijo con las del adulto, apreciaremos que las del bebé son proporcionalmente más grandes. Este hecho se comprende si consideramos algunos aspectos.

  1. La rapidez de su crecimiento en peso: a los 5 meses, el niño dobla el peso que tenía en el momento de nacer; a los 12 meses, lo triplica; durante el primer año, su altura aumenta en un 50 por ciento.
  2. La carencia casi total de reservas en el momento del nacimiento, que lo hace depender totalmente del aporte alimenticio. El alimento debe proporcionarle toda la energía para:

  • El mantenimiento de las funciones vitales: respiración, digestión y funcionamiento cardíaco, entre otras.
  • Todas las actividades relacionadas con el movimiento.
  • Reintegrar las perdidas normales producidas por el sudor, la caca o la orina. En el caso de los lactantes, hay que tener presente que el aporte alimenticio debe permitir su correcto crecimiento, precisamente en el momento en que sus necesidades plásticas (de construcción, así como de mantenimiento de los tejidos de su organismo) más lo necesitan.

¿Cómo interpreto los gráficos de crecimiento?

Las medidas de los niños normales están comprendidas, para cada edad, dentro de determinados límites. Según sea la constitución, más pequeña o más fuerte, sus medidas también se agrupan a lo largo de curvas comunes, que reciben el nombre de “percentiles”.

En el gráfico de la altura, la curva que distingue a los bebés más altos está indicada como percentil 97. La que distingue a los más bajos (pero comprendidos dentro de la normalidad) es el percentil 3. Para encontrar los percentiles del peso y de la altura de nuestro hijo hay que hacer lo siguiente: si deseamos comprobar la altura de nuestro pequeño, debemos trazar en el gráfico de la altura una línea vertical a partir del punto que corresponde a la edad del niño.

Después, trazaremos otra línea horizontal a partir del punto que corresponde a su estatura en centímetros. Las dos líneas se encontrarán en correspondencia de uno de los percentiles. Si se trata del percentil señalado con el numero 50, comprobaremos que el bebé se encuentra dentro de la media.

Si los puntos se encuentran por encima o por debajo del percentil 50, podremos asegurar que se encuentra por encima o por debajo de la media, aunque se mantiene dentro de lo normal. Pulsa sobre el gráfico para agrandarlo:

Realízalo tú misma

Supongamos que tu hijo de un mes pesa 4 kilos. Partiendo del punto que en la línea B del gráfico corresponde a 4 kilos de peso, traza una línea horizontal hacia la derecha y luego otra línea vertical hacia arriba, partiendo del punto que en la línea horizontal A corresponde a 1 mes. Estas dos líneas se encontrarán en un punto, que señalaremos en rojo. Conforme pasen los meses, debes ir uniendo los distintos puntos rojos con una línea, con lo que podrás trazar la “curva del peso” de tu hijo. Haz lo mismo con la altura, de manera que puedas comparar ambas curvas.

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Fiebre y convulsionesLas convulsiones febriles no suelen ser peligrosas y no causan ningún daño al bebé, cuando ya están diagnosticadas. Tampoco perjudican su cerebro, como teme la mayoría de la gente. Estos ataques pueden producirse hasta los tres o cuatro años. ¿En que consisten?

Simples y complejas

Las convulsiones simples suelen manifestarse durante el primer día de enfermedad y duran poco rato. Las convulsiones complejas, por el contrario, deben ser tenidas en cuenta ya que pueden advertirnos de un inicio de epilepsia o de la presencia de una lesión cerebral.

Solo un pequeño porcentaje de bebés las sufren. Para saber distinguirlas de las convulsiones febriles sencillas vale la pena recordar lo siguiente:

  • Solo se presentan en niños con una edad inferior a los ocho meses, que han sufrido algún problema grave durante el parto.
  • Tienen una duración que, generalmente, supera los cinco minutos.
  • Terminada la crisis, el bebé puede presentar secuelas graves, como parálisis o coma.

¿Cómo debemos actuar?

Ante todo, si el bebé vomita, debemos evitar que aspire el vómito. Conviene tener al bebé en brazos con la cabeza doblada hacia delante hasta que las convulsiones desaparezcan.

Es indispensable reducirle la fiebre. Para hacerlo, lo mejor es quitarle la ropa o humedecerle el cuerpo con una esponja empapada en agua templada.

Nunca debemos emplear agua fría, porque los escalofríos a que daría lugar podrían aumentar la temperatura del bebé.

Terminada la crisis, hay que tomar la temperatura del pequeño. Si sigue siendo elevada, le debemos administrar un antipirético, fármaco que hace descender la fiebre.

Inmediatamente después, llamaremos al pediatra, o bien nos dirigiremos al servicio de urgencias del hospital más cercano.

Se debe seguir el problema hasta descartar otros.

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El sexto mesDurante el sexto mes, es probable que nuestro hijo empiece a arrastrarse por el suelo.

Un equilibrio bastante precario

Hacia finales del sexto mes, algunos bebés logran permanecer sentados con un apoyo detrás de la espalda. Otros se balancean, lo que significa que no están preparados para adoptar la posición erguida.

Mientras permanece acostado boca arriba o boca abajo, toma confianza en su cuerpo. Sus manos siempre han constituido un gran centro de interés, pero ahora juega con sus pies.

Cualquier objeto se transforma en un juguete para él: el collar de mamá o una cajita, además de sus propios juguetes. Cuando el bebé permanece despierto, todavía sigue haciendo algunos gorjeos, aunque su forma principal de expresarse sigue siendo limitada.

La hora de comer es una ocasión ideal para jugar. Para el bebé no es suficiente experimentar solo con la boca. Quiere tocar, manipular, aplastar y desmenuzar. De este modo, practica la movilidad de sus dedos.

Manifiesta sus sentimientos

En estos meses el humor de nuestro hijo cambia muy seguido. Puede llorar por cualquier tontería o dejar de hacerlo, si se distrae. No nos puede seguir por la casa, pero tiene plena conciencia de nuestra presencia porque reconoce los ruidos que hacemos. También intentará llamar nuestra atención, aunque a su manera.

Es importante responder a estas llamadas debido a que esto representa el primer paso para enseñarle a comunicarse con los demás. Es el momento en el que desea saber más cosas acerca de mamá y la toca por todas partes: le agarra el cabello o las orejas.

Mamá se transforma en su juguete preferido. Le sigue gustando estar con otras personas pero ahora no le sonríe a todas. Escoge a aquellos con quien quiere estar y si estos se alejan se pone a llorar.

Es posible que a algunos bebés les guste que los lancen por los aires. Sin embargo, como no todos son iguales, no es aconsejable obligarlos a semejantes juegos. En especial si manifiestan miedo.

Estar en compañía de nuestro hijo es muy divertido y gratificante ya que ahora podemos interactuar con él y obtener una respuesta.
Nuestro hijo empieza a gatear

Cerca del sexto mes, es normal que el bebé empiece a arrastrarse con el abdomen por el suelo, aunque puede adoptar otras técnicas.

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El quinto mesSe trata de una fase de transición. Durante la misma, a su apego por las cosas acostumbradas se une el deseo de hacer sorprendentes descubrimientos.

Manteniendo las extremidades extendidas hacia adelante, es capaz de alzar la cabeza y arquear la espalda.

A fines del quinto mes, posiblemente podamos contemplarlo colocando las piernas debajo del abdomen, como si pretendiera caminar a rastras.

Para él, cada día representa una conquista. Siempre se despierta antes que el resto de la familia.

Cuando se duerma debemos poner en la cuna su juguete preferido; puede que a la mañana se decida a jugar con él, aunque nosotros no estemos.

Otros pasatiempos

Sus gorjeos son más frecuentes. Une las vocales con las consonantes; “da” se transforma en “dada”, cosa que lo entusiasma.

También disfruta escuchándonos. Hay que hablarle y repetirle los nombres de las cosas.

Los paseos le encantan. Son muchas las cosas que aún puede descubrir.

Sabe como jugar solo, por eso debemos cambiarle con frecuencia los juguetes.

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El cuarto mesEl desarrollo del bebé de los cuatro a los seis meses

En este tiempo nuestro hijo adquiere no solo fuerza, sino también mucha habilidad. Es capaz de levantar la cabeza, patalear, girar sobre sí mismo, aferrarse a nuestras manos y hacer ejercicios diferentes. El sexto mes, además, representa el inicio del destete.

Poco a poco, nuestro hijo logra agarrarse las rodillas y los pies con sus manos. Cuando está acostado de espaldas, realiza movimientos parecidos a los de un nadador. Esto sucede porque se está preparando para aprender a gatear. Los ritmos de sueño son más regulares.

El niño duerme de diez a once horas cada noche. Duerme dos o tres siestas durante el día.

Aunque a su manera, ya es capaz de dialogar con su mamá y cada vez con más frecuencia, observa todo lo que sucede a su alrededor.

Nuestro hijo crece normalmente. Ya sabe “contestarnos”, a su manera (con balbuceos, risas, llanto, etc.), y nos “habla” riéndose placidamente. Nosotros también lo comprendemos perfectamente. Nos parece que ha pasado poco tiempo desde que nació.

Hace tres meses que ya esta en la casa y ya es un integrante más del núcleo familiar. Los abuelos, los tíos y los amigos ya lo conocen bien y él da muestras de agradecimiento a todos.

Es sociable, por lo menos por el momento, aunque todo su mundo es su mamá: el pecho que le ofrece, los cariños que le prodiga mientras lo cambia o los lindos momentos del baño que tanto le gustan. El segundo trimestre del bebé representa un período que puede considerarse feliz.

Si nuestro hijo ya se acostumbró a nuestro ritmo, o nosotros nos hemos acostumbrado al suyo, todos comenzaremos a disfrutar de los frutos de un conocimiento que ha sido difícil y laborioso pero muy importante. En todo este tiempo, nuestro hijo también ha adquirido mucha fuerza.

Es capaz de levantar enérgicamente la cabeza cuando esta acostado boca abajo; también patalea con fuerza. Ahora, duerme un poco menos que antes.

Suele entretenerse mirando lo que ocurre a su alrededor, girando la cabeza a ambos lados con gran facilidad. Durante esta etapa de grandes progresos, podemos contemplarlo con más tranquilidad y aprender con menos angustia lo que significa su llanto, al que ahora se añaden otras señales nada sencillas.

Hacia el final de este segundo trimestre, tendremos la agradable sorpresa de apreciar cómo es capaz de permanecer sentado, incluso sin apoyo. También juega con todo su cuerpo, aunque su parte preferida son las manos.

Se mete en la boca todo lo que esté a su alcance. Después de este trimestre, nos espera una importante tarea: la introducción de nuevos alimentos, además de la leche materna. Nuestro hijo probara las primeras frutas (banana, manzana, naranja) y los cereales (sin gluten) y empezara a familiarizarse con la cucharita. No hay que olvidar que todo este proceso debe desarrollarse con mucha paciencia.

El cuarto mes

Hacia el final del cuarto mes, nuestro bebé comienza a distinguir perfectamente los colores. Enfoca con facilidad a diferentes distancias, aunque prefiere mirar los objetos o las personas que se encuentran a un metro aproximadamente. Logra seguir con facilidad los desplazamientos de una persona o de una cosa en la habitación. Los movimientos de los ojos son menos bruscos.

También controla mas la coordinación del movimiento manos-ojos. Sus manos, además de estar abiertas, se mueven en la dirección que desea. Nuestro hijo responde al escuchar el sonido de una voz. Si lo llamamos por su nombre, pronto aprenderá a contestar. Disfruta emitiendo determinados sonidos. Sus incomprensibles balbuceos se transforman en sílabas, carcajadas o pequeños gritos. Si le hacemos cosquillas, ríe con fuerza.

Un carácter propio

Nuestro hijo demuestra abiertamente quien le agrada, sonríe a los miembros de la familia o a otras personas que conoce y que le simpatizan. En el caso de que tengamos otros hijos, es aconsejable que los involucremos en el crecimiento del hermano. Debemos permitir que levanten a su hermanito (con mucho cuidado, naturalmente).

También hay que animarlos a que mantengan una buena relación con el recién llegado e involucrarlos en los cuidados que requiere, como bañarlo o vestirlo, aunque sin insistir si se resisten. Durante este periodo, nuestro hijo se ha convertido en el protagonista. Si es un niño abierto, no debemos animarlo demasiado a la hora de ir a la cama. Un público que lo ve con admiración puede excitarlo hasta el punto de no dejarlo dormir.

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