El sitio del bebe, el niño y su familia

Todo sobre el bebé

Si bien al principio puede parecer frustrante, para llevar una maternidad tranquila es muy importante llegar a conocer a nuestro bebé y la forma en que él se expresa.

OtitisNuestro hijo llora desconsoladamente, se toca las cabeza como diciéndonos que el problema está ahí. La otitis es más importante de lo que se cree. La tendencia natural a que vuelva nos enfrenta con efectos perjudiciales que a menudo no son debidamente tratados.

La otitis media aguda es una enfermedad común que afecta en especial a los niños, durante sus tres primeros años.

Se calcula que, en Argentina, el 80 por ciento de los niños se enferma, por lo menos en una ocasión, de otitis media. Un 30 por ciento se enferma en tres ocasiones e incluso más. Por lo tanto el riesgo de contraerla es alto.

¿Cómo podemos saber si tiene otitis?

Solo el pediatra puede hacer un diagnostico seguro por medio de una otoscopia, lo que le permitirá comprobar en que condiciones se encuentra la membrana del tímpano.

Si hay otitis, la membrana estará irritada. Incluso en algunos casos, hay pus.

¿La otitis afecta a los dos oídos?

Generalmente, sí. El hecho de que el niño tienda a dar señales de dolor en un solo lado se debe a que el proceso infeccioso no se inicia al mismo tiempo en ambos oídos.

¿La otitis media se cura con antibióticos?

Aunque no todas las otitis medias agudas son causadas por bacterias, ya que existen formas causadas por virus, cualquier otitis media aguda debe ser tratada con antibióticos que se administran por vía oral y no en forma local.

¿Es correcto poner gotas antibióticas?

Las gotas administradas de esta manera, además de inútiles, pueden ser dañinas. Esta enfermedad afecta a la parte del oído que esta detrás de la membrana del tímpano que lo protege. Por eso, si la membrana inflamada esta intacta, las gotas de antibiótico no podrán alcanzar el lugar donde se ha producido la infección.

¿Las gotas analgésicas son inútiles?

Su efecto analgésico suele ser ligero. Si se aplican antes de la consulta con el pediatra, pueden interferir en la apreciación de los signos haciendo difícil, casi imposible, un diagnostico seguro.

¿La otitis media aguda se repite?

De cada tres niños que han tenido otitis, por lo menos uno tendrá otras otitis en un futuro próximo.

Se sabe que la reaparición de la otitis media se produce con más facilidad entre los niños que pertenecen a familias numerosas, los hijos de padres fumadores, los que pertenecen a las clases sociales económicamente más débiles, así como entre aquellos que acuden a la guardería o al jardín de infantes.

¿Qué consecuencias tienen la otitis?

Si se trata en forma correcta, de un modo aislado no produce daños importantes, siempre se cura.

Las formas recurrentes sí pueden crear problemas, debido a que la reducción de la capacidad de percepción de los sonidos, típica de las fases agudas de la enfermedad, puede prolongarse durante semanas.

En los niños más pequeños, esto puede representar un retraso en el lenguaje y en el desarrollo psíquico. En los niños más grandes, provoca un menor rendimiento escolar.

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Aprendiendo a caminarEl niño que aprende a caminar lo hace a intervalos. Cuando se fatiga, se sienta inmediatamente o bien adopta la posición de cuclillas. Es un error grave, contrario a las leyes naturales que rigen su desarrollo, obligarlo a incorporarse y proseguir la marcha.

La madre y quienes cuidan al niño deben vigilar atentamente las evoluciones del nuevo “caminante” de la casa. Un golpe malo puede traer, como consecuencia lógica, el atraso motriz que provoca el temor a sufrir otra experiencia dolorosa y desagradable como aquella.

Es necesario aquí no forzar al niño a caminar contra su deseo. Dejarlo “recordar” sus experiencias felices anteriores.

Seguramente, recurrirá al gateo; se parará sosteniéndose, reclamará ayuda otra vez para caminar, y todo esto le devolverá la perdida confianza en las propias fuerzas y el problema habrá desaparecido.

Tratar -como suelen hacer muchas madres- de hacer caminar al bebé antes de tiempo, trae siempre, como consecuencia, una frustración emocional y una deformación física. Huesos y articulaciones se ven forzados a mantener una actitud para la cual no están preparados.

Ayudar a crecer será siempre la más hermosa misión de la mamá.

Descalzo ¿sí o no?

Este interrogante es uno de los primeros que se formulan en cuanto el bebé es capaz de caminar. Mientras unos aconsejan a la madre dejarlo descalzo, otros indican lo contrario.

Como siempre, el término medio sale triunfante de la polémica. Pero veamos por qué: varios son los factores que deben sopesarse a fin de adoptar la actitud que más beneficie al niño. La temperatura del suelo sobre el cual camina el bebé; la textura del suelo; la temperatura ambiental; la calidad del calzado.

El niño no debe caminar solo sobre el piso duro y liso. Es conveniente que use allí un calzado flexible como su propio pie y que ofrezca a su bóveda plantar un apoyo anatómicamente construido.

Dentro de ese zapato, los dedos mantendrán su posición natural, extendidos y algo separados entre sí, en situación de reposo. El dedo gordo conservando la línea que se prolonga a lo largo del arco interno y no dirigido hacia los demás dedos.

El calzado debe permitir al bebé realizar los movimientos de presión sobre el suelo, que tan magníficamente realizó en los meses anteriores. Si es ajustado o rígido, este movimiento no puede ejecutarse.

Comienza aquí una verdadera atrofia muscular y el desequilibrio de las fuerzas que estos músculos realizan, pues no pudiendo apoyarse sobre los huesos en posición normal, traccionan de ellos defectuosamente.

La hermosa bóveda del pie de su bebé espera que usted la proteja hasta que él pueda hacerlo por sí solo.

Déjelo caminar descalzo, sobre cualquier terreno que se adapte a su huella. La arena, los suelos arcillosos, los montículos de tierra removida, ofrecen al pie infantil la mejor oportunidad de ejercitación que pueda esperarse.

Cuando la temperatura es baja o existe el temor de lastimaduras a causa de los accidentes comunes del terreno (astillas, piedritas, vidrios) proteja los pies del bebé con gruesas medias que se adhieran suavemente. Observe si son cómodas, no deben ser chicas ni grandes ni caerse sobre el tobillo.

Camine usted primero sobre la zona en que lo hará él, procurando librarla de todo objeto que pueda lastimarlo, y sobre todo no lo prive de esta experiencia que le proporcionará salud y alegría.

Para seguir leyendo sobre este tema, visita también Primeros pasos, primeros zapatos y Consejos al caminar.

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Basado en un documento de la Academia Americana de Pediatría

Medidas de seguridad 2Frecuentemente, los accidentes ocurren porque los adultos no tienen conciencia acerca de lo que los niños pueden llegar a hacer.

Su niño pronto aprenderá a sentarse, gatear y caminar. Podrá caminar con sostén antes de lo que usted imagina, y entonces treparse y alcanzar objetos valiosos o peligrosos aparentemente fuera de su alcance.
Caídas

Dado que vuestro hijo adquiere progresivamente nuevas habilidades motoras, se va a caer frecuentemente. Utilice puertas para proteger las escaleras. Ponga protección en las todas las ventanas.

Elimine todos los muebles con bordes filosos y todos los objetos que su niño puede alcanzar y herirse con ellos o romper del lugar donde el juega.

NO UTILICE ANDADORES. Su niño lo puede volcar, caerse de el, caerse por las escaleras, y ciertos andadores se colapsan con el niño adentro.

Con él, quizá podrá llegar a lugares donde se tire encime líquidos calientes u objetos pesados. Amen de que el andador no le agrega a su niño ningún aprendizaje. Si el niño tiene una caída seria, llame al médico.

Quemaduras

Entre los 6 y los 12 meses su niño puede agarrar cualquier cosa. NUNCA deje tazas de café u otro líquido caliente sobre la mesa o cerca del borde de un lugar donde el niño pueda tener acceso.

Y NUNCA lleve líquidos calientes en una mano mientras lo alza con la otra. Y NUNCA lo deje gatear en la cocina mientras usted cocina o el horno esté caliente, cerca de tostadoras, máquinas de café u otro electrodoméstico en uso, ya que se quemará con facilidad. Póngalo en un lugar seguro: corralito, silla alta con seguro o cuna.

Si su hijo se quemara, póngale agua fría en la quemadura inmediatamente, cubra la quemadura con tela limpia y llame a su médico inmediatamente. No le ponga aceite ni intente remedios caseros.

Para protegerlo de quemaduras con el agua caliente de la bañadera u otras canillas, reduzca la temperatura de su termo-tanque o calefón (si son regulables) a alrededor de 40 grados. Controle las rutinas contra incendio de su casa.

Asfixia por inmersión

A esta edad a su hijo le encanta jugar en el agua. Evacue toda el agua de su bañadera, piletas, u otros contenedores de agua inmediatamente después de usados. Mantenga la puerta de los baños cerradas.

NUNCA deje a su hijo cerca de una bañadera con agua, pileta de lavar la ropa, pileta de natación u otro contenedor, aún por un instante. Un niño pequeño se puede ahogar en una cantidad mínima de agua.

Han ocurrido accidentes fatales con las nuevas sillas o sostenedores para bañaderas, por lo que no se recomienda su uso. Las clases de la denominada “matronatación” no le dan ninguna seguridad a esta edad.

Si usted tiene una pileta de natación, ahora es el momento de instalar defensas por los cuatro costados: muchos accidentes ocurren porque la pileta está sin defensas por el lado de la casa. Instalen la defensa ANTES de que el niño gatee o camine.

Intoxicaciones y sofocaciones

Su niño explora el mundo utilizando llevando a su boca toda clase de objetos, grandes y pequeños. No deje objetos pequeños al alcance de su niño. No le den de comer alimentos en pedazos no triturados o desmenuzados

Corte en los alimentos en rodajas finas (queso, manzana) para prevenir su aspiración.

Los niños ponen de todo en su boca, aún si tiene feo sabor. Cualquier cosa puede ser motivo de una intoxicación : cara, solventes, medicamentos, aguarrás, pintura, objetos de plomo, alcohol de quemar, bebidas alcohólicas, soda cáustica, veneno de ratas o cucarachas, etc. Ponga todo esto en armarios o anaqueles muy altos y lejos del alcance de los niños. Recuerde que el niño no entiende la palabra “no”.

Si su niño tiene ingiere algo venenoso o tóxico llame a su médico o al Centro de Intoxicaciones mas cercano.

Y recuerden la seguridad en el automóvil…

Los accidentes de automóvil son aún un gran peligro, y la mayoría de las heridas o muertes de niños puede ser prevenida si usan SIEMPRE el asiento de seguridad.

El niño debe viajar siempre en el asiento trasero, con la silla de seguridad puesta mirando hacia atrás, hasta que pese alrededor de 10-12kg.

No ponga nunca un niño en el asiento delantero en un automóvil equipado con “airbag”.

Esta información no debe utilizarse como sustituto a la atención médica ni al consejo de su pediatra. Pueden haber variaciones individuales que su pediatra podrá recomendar en base a circunstancias individuales.

Basado en un documento de la Academia Americana de Pediatría. Adaptado por Dr. Osvaldo Stoliar & Asociados.

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El desteteDurante los seis primeros meses, nuestro hijo se ha alimentado solo de leche materna, un alimento completo e ideal para su crecimiento. Ahora llegó el momento de utilizar la boca, los dientes, el paladar y el intestino de una forma más activa.

Hasta que nuestro hijo cumple los seis meses, la leche de mamá es su mejor alimento y no necesita nada más. El pequeño, que absorbe casi por completo el hierro contenido en la leche, está más protegido del riesgo de padecer una anemia.

Sin embargo, la falta de hierro se puede producir durante el destete, especialmente durante el primer año. Esto sucede si la dieta no es rica en alimentos que lo contengan y no es fácil de absorber, como el de la leche materna.

El organismo del niño de pocos meses aún es inmaduro. Una rápida introducción de alimentos sólidos le causaría problemas de digestión, así como también posibles alergias, vómitos y diarreas.

Hay que introducirlos poco a poco

Durante la etapa del destete, el bebé puede presentar algunas manifestaciones de intolerancia a determinados alimentos. Este hecho se puede deber a una tendencia hereditaria a las alergias o bien a que su aparato digestivo aún no ha madurado por completo.

En este último caso, puede suceder que un alimento que a los siete meses causa algunos problemas, a los nueve meses sea plenamente tolerado por el niño. Por esta razón, es necesario introducir los alimentos con mucho cuidado. Esto significa que durante tres días solo debemos darle una cucharadita de un mismo alimento (nunca más de un alimento al mismo tiempo).

Si después de un período de observación de 72 horas no se han producido reacciones, podremos aumentar la dosis hasta llegar a la cantidad necesaria. Entre los alimentos que producen alergias más fácilmente figuran los huevos y los cítricos (naranja, limón, frutillas, etc.).

Estos alimentos deben ser los últimos que introduzcamos en la dieta del niño. Lo cual debemos hacer en la segunda fase del destete. Aquí, proponemos un esquema cronológico para la introducción de la alimentación complementaria, que no debe ser considerado como el único o el mejor. La leche materna debe de estar presente en cada comida.

¿Cómo utiliza la cuchara?

  • Para darle las primeras papillas, debemos escoger una cucharita pequeña. De este modo, el pequeño podrá “chupar” la comida.
  • Debemos intentar no llenar la cucharita por completo, ya que con pequeñas cantidades de comida es más difícil que se produzcan regurgitaciones.
  • No debemos cometer el error de forzar a comer si se niega rotundamente a hacerlo. Ya se decidirá.

Fruta (después del 6º mes)

Pasando el sexto mes, la fruta puede ser el primer alimento que el bebé pruebe. Se la ofreceremos entre las tomas de leche o inmediatamente después de las mismas.

La manzana tiene la función de abrir el camino a la fruta durante este delicado período, aunque también podemos comenzar por la pera o por la banana.

Como casi todas las frutas, la manzana está compuesta por agua, fibras, vitaminas y por sales minerales. Además, se digiere con facilidad.

¿Cómo “cocinar” la manzana?

La manzana se puede preparar de mil maneras. Si al principio del destete creemos mejor dársela rallada, deberemos recordar que, después de dos horas la manzana así preparada pierde el 26% de su contenido en vitamina C. En ese caso será mejor dársela de inmediato.

Verduras y sopas

Después de los primeros “experimentos” con la fruta, empezaremos a introducir verduras en forma de purés o papillas. Llegados a este punto, debemos tener en cuenta lo siguiente: la base de las papillas y de las sopas son los caldos, que pueden ser de carne, de pescado y de verduras. Al principio, el caldo de verduras puede ser el más apropiado, por su delicado sabor.

La fibra es un componente presente en casi todas las verduras. Por esta razón, este tipo de alimentos desempeña un papel muy importante en el buen funcionamiento del intestino.

Comenzaremos con una o dos variedades (calabaza o zanahoria) y cada tres días añadiremos otro tipo de verdura (espinacas, acelgas, papas). No es necesario agregar sal ya que el bebé aún no tiene el gusto por este condimento.

En cuanto a los caldos de carne y de pescado, podemos agregarles pasta para sopa (de preferencia en tamaño pequeño) o cereal de arroz o avena. Primero le daremos una o dos cucharaditas. Después, iremos aumentando la dosis hasta llegar a la cantidad capaz de satisfacer su apetito.

¿Cómo debemos cocer las verduras?

Primero hay que lavarlas y enjuagarlas. Para mantener intactas las sales minerales y las vitaminas de las verduras, lo mejor es cocerlas al vapor. De lo contrario, sus propiedades se perderán en el agua hirviendo. Sin embargo si utilizamos el caldo de verduras para preparar la papilla o las sopas de nuestro hijo y hervimos las verduras en el agua, recuperaremos las vitaminas más sensibles al calor (vitamina C, B1, B2).

Después de cocerlas, licuamos las verduras que incorporaremos al caldo caliente. Luego, vaciamos todo en un recipiente de cristal térmico que, para que se conserve en perfecto estado, dejaremos cerrado en la heladera como máximo durante 24 horas.

Carne y pescado (7º y 8º mes)

Al iniciar el octavo mes, incorporaremos en la dieta la carne y el pescado. Tanto uno como otro contienen proteínas indispensables. Estos alimentos también son ricos en hierro fácil de absorber. Podemos dárselos solos o mezclados con sopas.

Podemos darle carne de pollo, de pavo, de vaca, de ternera, de conejo y de cordero, o bien filete de pescado sin espinas de temporada. Nuestro hijo ya puede comer estos alimentos perfectamente.

¿Cómo debemos cocinarlos?

También los debemos cocer al vapor. Es mejor si utilizamos una olla de presión. De esta manera, la pérdida de sus nutrientes se reduce al mínimo. Cuando estén cocidos, los moleremos y los añadiremos a la sopa del pequeño. De este modo, Será más fácil que el bebé los acepte y que el nuevo sabor no sea tan chocante. Otra opción son las albóndigas.

Huevo (al final del 8º – 9º mes)

Hacia el fin del octavo mes, podemos empezar a darle una cucharadita de yema de huevo pasado por agua. Si no se producen reacciones durante las 48 horas siguientes, podemos darle una cucharadita en días alternos hasta pasar a una yema.

Esto sucederá así siempre que el pequeño acepte con agrado esta novedad. Hasta que el niño tiene aproximadamente un año solo se da la yema. Para darle el huevo entero es mucho mejor esperar a que cumpla su primer año.

La parte blanca de la clara puede producir alergias más fácilmente. El huevo es un alimento óptimo en el que abundan las proteínas, las vitaminas y las sales minerales (calcio y hierro). Es un gran sustituto de la carne.

Rico y digerible

El huevo permanece más o menos tiempo en el estomago, según la forma en que se cocine. Esto no significa que se digiera con más o menos dificultad. Cuando el destete haya terminado nuestro hijo comerá de todo. Pero debemos recordar que la variedad de los alimentos es más importante que la cantidad.

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Los primeros dientesLos dientes se deben cuidar desde la niñez. Su cuidado y su salud dependen primero de la mamá y luego, del dentista. Durante los meses de embarazo se crean las estructuras necesarias tanto para la futura dentadura de leche como para la definitiva.

Es muy importante para la mamá seguir una alimentación que le proporcione un adecuado aporte de vitaminas y sales minerales, sobre todo de calcio.

Del mismo modo, es indispensable que, debidamente asesorada por el ginecólogo, consuma flúor. Esta sustancia impide el desarrollo de las bacterias, al mismo tiempo que aumenta la resistencia de los tejidos duros.

Dientes de leche

Los dientes de leche son 20. Su aparición se inicia entre los 6 y los 8 meses, después del nacimiento, y su fonación se completa, cerca de los dos años y medio de edad, con la llegada del segundo grupo de molares.

Dientes definitivos

Entre los 6 y 7 años aparecen, completamente nuevos, los primeros molares superiores e inferiores (4) y, alrededor de los 7 años, los incisivos de leche centrales son sustituidos por cuatro definitivos.

Un par de años más tarde, les llega el turno a los dientes incisivos laterales. Entre los 9 y los 14 años, son sustituidos los caninos (4) y el primer grupo de molares de leche que, en la dentadura definitiva, cambian su nombre por el de primeros premolares (4).

A lo largo de los 14 años de edad, el segundo grupo de molares de leche deja paso a los segundos premolares definitivos (4). En último lugar, salen los segundos molares, también definitivos (4). Cuando llega este momento, los dientes suman un total de 28, sin contar las muelas de juicio (4), que entre los 18 y los 25 años completan la dentadura definitiva (32 piezas).

Así se forman desde el vientre

Aquí aparecen las fases de desarrollo de un diente, desde su formación en el embrión, alrededor del día 40 después de que se produce la concepción. Los futuros dientes de leche del bebé se completan cerca del quinto mes de vida intrauterina.

Asimismo, mientras a nuestro hijo le salen los primeros dientes de leche, ya se están formando los esbozos de los dientes permanentes que se completarán, mucho más tarde, alrededor de los 5 o 6 años.

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El cabello del bebéCuando nacen, algunos bebés tienen mucho pelo y otros solamente una fina pelusita, Sin embargo, al paso de los meses muchos bebitos que nacieron con una gran cantidad de pelo se quedan “pelados”, mientras otros tienen una cabellera espesa en determinadas zonas.

También hay bebés que experimentan cambios en su color de pelo en pocas semanas. ¿A qué se deben todas estas transformaciones?

¿Por qué cambia y se cae?

Hay razones hereditarias y otras relacionadas con la fisiología cutánea normal del recién nacido. Cada cabello empieza a formarse cuando el niño se encuentra en el interior del útero materno y se advierten alrededor de la vigésima semana de embarazo.

Los cabellos que crecen durante la vida fetal están destinados a ser sustituidos por otros, pocos meses después de su nacimiento.

Esta sustitución es diferente en cada bebé. Algunos nacen con el pelo espeso y otros con una fina pelusa. Al cabo de unos meses el “cabello del nacimiento” se cae de una sola vez o por mechones. Después será sustituido por una cabellera mucho más espesa y fuerte.

Más espeso y oscuro

Hasta que el bebé cumple dos años tendrá menos cantidad de pelo que el de los niños mayores.

Esto sucede porque el pelo es mas fino y muchas veces no crece demasiado.

Con el paso de los años el bulbo del cabello, que es un conjunto de células que se encuentra debajo de la piel y que lo hacen crecer, empezará a producir más queratina.

Se trata de la sustancia de la cual están hechos tanto los pelos del resto del cuerpo como los del cabello.

Al aumentar la queratina, la cabellera se ve más espesa, aunque la realidad es que los cabellos tienen más grosor.

Por esta misma razón, después de algunos años, el cabello se vuelve más oscuro, siendo el incremento de grosor lo que provoca este cambio.

También aumenta el número de células que producen melanina, que es un pigmento que oscurece el pelo.

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¿Cómo hacerlo dormir?Para el sexto mes, el bebé duerme de quince a dieciocho horas diarias. ¿Cómo organiza su sueño?

  • Después del primer mes de vida, la fase de sueño nocturno del bebé se alarga hasta alcanzar las siete u ocho horas, o incluso más, cerca de los tres meses de vida.
  • Hacia la quinta semana, el bebé deja de llorar por la noche. A los tres meses, se despierta a las cinco o a las seis de la mañana, o incluso más tarde.
  • Del cuarto mes en adelante, suele tener un sueño nocturno regular con una duración de unas diez horas diarias.

Lo que no se debe hacer

  • No debemos empeñarnos en que duerma a una hora fija o durante el tiempo sugerido por los libros o por la suegra y las amigas.
  • No debemos taparlo demasiado.
  • No hay que dejar que presencie pleitos o discusiones antes de dormir.
  • No hay que perder la paciencia si no se duerme.
  • No debemos correr a su lado cada vez que llora o reclama nuestra presencia.
  • No hay que tener miedo de mal acostumbrarlo. Si después de haber intentado todo, la única manera de tranquilizarlo consiste en llevarlo a nuestra cama, podemos hacerlo. Sin embargo, después de acariciarlo y abrazarlo deberá volver a su camita.

Algunos trucos

Algunos niños duermen mucho y otros poco, pero hay algunos trucos que nos pueden servir:

  • Debemos llevar a cabo un rito nocturno, como hacer que se despida de la familia o cantarle una canción para que el momento de dormirse le resulte más agradable.
  • Hay que mantener su habitación a unos 18 grados centígrados.
  • Antes de acostarlo tenemos que asegurarnos que ha comido bien, que esté limpio y no tenga puesta ropa demasiado ajustada.
  • Cuando esté en la cama, podemos acariciarlo un ratito. Después, hay que dejarlo para que duerma solo, aunque sea difícil para nosotros.
  • Si tiene miedo a la oscuridad, podemos colocar una lámpara de luz suave en su habitación.
  • Cuando no quiera dormirse o esté llorando antes de hacerlo, podemos dejar que llore o que proteste durante algunos minutos.
  • Hay que hablarle con dulzura, aunque llore desesperadamente. Debemos superar su nerviosismo con nuestra calma.
  • Si se despierta por la noche, debemos tranquilizarlo, pero sin alzarlo.

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¿Crece correctamente?Si el bebé sigue un ritmo regular de crecimiento, la cantidad de comida que necesita para crecer es proporcional al aumento de su peso y de su altura.

Si comparamos las necesidades alimenticias del primer año de nuestro hijo con las del adulto, apreciaremos que las del bebé son proporcionalmente más grandes. Este hecho se comprende si consideramos algunos aspectos.

  1. La rapidez de su crecimiento en peso: a los 5 meses, el niño dobla el peso que tenía en el momento de nacer; a los 12 meses, lo triplica; durante el primer año, su altura aumenta en un 50 por ciento.
  2. La carencia casi total de reservas en el momento del nacimiento, que lo hace depender totalmente del aporte alimenticio. El alimento debe proporcionarle toda la energía para:

  • El mantenimiento de las funciones vitales: respiración, digestión y funcionamiento cardíaco, entre otras.
  • Todas las actividades relacionadas con el movimiento.
  • Reintegrar las perdidas normales producidas por el sudor, la caca o la orina. En el caso de los lactantes, hay que tener presente que el aporte alimenticio debe permitir su correcto crecimiento, precisamente en el momento en que sus necesidades plásticas (de construcción, así como de mantenimiento de los tejidos de su organismo) más lo necesitan.

¿Cómo interpreto los gráficos de crecimiento?

Las medidas de los niños normales están comprendidas, para cada edad, dentro de determinados límites. Según sea la constitución, más pequeña o más fuerte, sus medidas también se agrupan a lo largo de curvas comunes, que reciben el nombre de “percentiles”.

En el gráfico de la altura, la curva que distingue a los bebés más altos está indicada como percentil 97. La que distingue a los más bajos (pero comprendidos dentro de la normalidad) es el percentil 3. Para encontrar los percentiles del peso y de la altura de nuestro hijo hay que hacer lo siguiente: si deseamos comprobar la altura de nuestro pequeño, debemos trazar en el gráfico de la altura una línea vertical a partir del punto que corresponde a la edad del niño.

Después, trazaremos otra línea horizontal a partir del punto que corresponde a su estatura en centímetros. Las dos líneas se encontrarán en correspondencia de uno de los percentiles. Si se trata del percentil señalado con el numero 50, comprobaremos que el bebé se encuentra dentro de la media.

Si los puntos se encuentran por encima o por debajo del percentil 50, podremos asegurar que se encuentra por encima o por debajo de la media, aunque se mantiene dentro de lo normal. Pulsa sobre el gráfico para agrandarlo:

Realízalo tú misma

Supongamos que tu hijo de un mes pesa 4 kilos. Partiendo del punto que en la línea B del gráfico corresponde a 4 kilos de peso, traza una línea horizontal hacia la derecha y luego otra línea vertical hacia arriba, partiendo del punto que en la línea horizontal A corresponde a 1 mes. Estas dos líneas se encontrarán en un punto, que señalaremos en rojo. Conforme pasen los meses, debes ir uniendo los distintos puntos rojos con una línea, con lo que podrás trazar la “curva del peso” de tu hijo. Haz lo mismo con la altura, de manera que puedas comparar ambas curvas.

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