El sitio del bebe, el niño y su familia

Todo sobre el bebé

Si bien al principio puede parecer frustrante, para llevar una maternidad tranquila es muy importante llegar a conocer a nuestro bebé y la forma en que él se expresa.

Fiebre y convulsionesLas convulsiones febriles no suelen ser peligrosas y no causan ningún daño al bebé, cuando ya están diagnosticadas. Tampoco perjudican su cerebro, como teme la mayoría de la gente. Estos ataques pueden producirse hasta los tres o cuatro años. ¿En que consisten?

Simples y complejas

Las convulsiones simples suelen manifestarse durante el primer día de enfermedad y duran poco rato. Las convulsiones complejas, por el contrario, deben ser tenidas en cuenta ya que pueden advertirnos de un inicio de epilepsia o de la presencia de una lesión cerebral.

Solo un pequeño porcentaje de bebés las sufren. Para saber distinguirlas de las convulsiones febriles sencillas vale la pena recordar lo siguiente:

  • Solo se presentan en niños con una edad inferior a los ocho meses, que han sufrido algún problema grave durante el parto.
  • Tienen una duración que, generalmente, supera los cinco minutos.
  • Terminada la crisis, el bebé puede presentar secuelas graves, como parálisis o coma.

¿Cómo debemos actuar?

Ante todo, si el bebé vomita, debemos evitar que aspire el vómito. Conviene tener al bebé en brazos con la cabeza doblada hacia delante hasta que las convulsiones desaparezcan.

Es indispensable reducirle la fiebre. Para hacerlo, lo mejor es quitarle la ropa o humedecerle el cuerpo con una esponja empapada en agua templada.

Nunca debemos emplear agua fría, porque los escalofríos a que daría lugar podrían aumentar la temperatura del bebé.

Terminada la crisis, hay que tomar la temperatura del pequeño. Si sigue siendo elevada, le debemos administrar un antipirético, fármaco que hace descender la fiebre.

Inmediatamente después, llamaremos al pediatra, o bien nos dirigiremos al servicio de urgencias del hospital más cercano.

Se debe seguir el problema hasta descartar otros.

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El décimo segundo mesSe concentra mucho tiempo encendiendo o apagando la luz, o tocando un interruptor. Le gusta todo lo que se desplaza. Intenta agarrar un objeto que se encuentra fuera del alcance de su mano. Descubre distintas formas de hacer una misma cosa.

Hacia fin de este mes, aumenta su sentido del humor. Disfruta cuando nos reímos por algo que hace, a tal punto que tiende a repetirlo en otras ocasiones.
Nunca debemos recurrir a los castigos físicos

Nuestro hijo ya distingue lo que esta bien de lo que esta mal. En su interior comienza a desarrollarse una rudimentaria forma de conciencia. Esto no significa que no siga mostrándose caprichoso.

Somos nosotros quienes debemos tratar de no perder el control. Demasiados reproches lo pueden llevar a poner poca atención a todo lo que le decimos.

Será mejor llamarle la atención sólo por cosas de importancia, como un comportamiento peligroso para su salud, o cuando agrede a otras personas.

No debemos recurrir a los castigos físicos por insignificantes que sean. El chiquito los percibe como una agresión, como un rechazo a su persona.

Nuestro tono de voz o una expresión seria son medios mucho más eficaces. Después de su primer año, el niño actúa con más conocimiento ya que está aprendiendo a pensar, además de a hablar, para poder comunicarnos lo que piensa.

Se independiza

El bebé ha llegado a una etapa fundamental. De un bebito dependiente y frágil se ha convertido en un individuo casi autónomo, con gustos propios, pero siempre con una desesperada necesidad de tener cerca a su mamá.

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El décimo primer mesPasea entre los muebles de toda la casa. Si tenemos alfombras u objetos que no deseamos que se rompan, será mejor quitar- los durante algún tiempo.

Apoyándose en una mano, probara levantarse del suelo, utilizando una silla como apoyo, También tendrá que hacer frente a sus primeras caídas. Será mejor no gritarle ni preocuparnos mas de lo necesario.

Hablémosle claro

Son pocos los bebés que hablan antes de cumplir un año, lo cual no es un signo especial de inteligencia. Ellos tienen un lenguaje propio. Algunas veces, resumen toda una palabra en una sola sílaba.

En otros casos, emplean sonidos que permiten identificar el objeto en cuestión: “chu-chu” quiere decir “tren” y “guau-guau” significa “perro”.

Lo que importa es que los adultos no empleen este lenguaje, sino que se dirijan a él empleando las palabras justas, con su pronunciación exacta, para que vaya aprendiendo a decirlas correctamente.

El niño es más consciente de su propia identidad. Sabe cuales son sus dimensiones, que necesita o lo que más le gusta.

También sabe con toda claridad lo que no le gusta y nos lo intenta decir. Su curiosidad es mayor. Le atraen mas los juegos de acción.

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El décimo mesEl desarrollo del bebé de los diez a los doce meses

Tu hijo se arrastra gateando por toda la casa con una rapidez asombrosa. Se mete en la boca todo lo que esta al alcance de sus manos. Si es muy grande para poder “comérselo”, lo deja caer.

Nuestra casa se transforma en un campo de batalla. Es casi imposible controlarlo para impedir que se haga daño. En estos momentos, es necesario que la casa ofrezca una seguridad total. Los armarios que están a su alcance deben estar bien cerrados. Los enchufes deben tener protectores.

Cuantas más precauciones tomemos, mejor. Por eso, es imprescindible tener un botiquín con todo lo necesario: gasas estériles, algún antiséptico, vendas adhesivas (las hay suaves y elásticas, que no dejan pasar el agua y la suciedad así como con motivos infantiles), un producto calmante contra las quemaduras, crema contra las torceduras y contusiones, termómetro, algodón, pinzas, tijeras, etc.

Nuestro hijo esta descubriendo la independencia. Cuando come, quiere hacerlo solo. Si desea una cosa, la señala repetidamente.

Si le damos una orden sencilla, obedece si quiere. No le gusta estar solo. Cuando no le hacen caso, protesta con firmeza. Sus manos son capaces de agarrar cosas. Sus dedos se han especializado de tal forma que pueden agarrar hasta una miga de pan.

Es capaz de sostener dos objetos con una sola mano, lo cual hace a menudo cuando juega con bloques de plástico. Sabe “leer” a su manera un libro. Se pasa mucho tiempo estudiando sus ilustraciones.

Sus palabras aún no son claras, pero su manera de comunicarse con los demás si lo es. Sabe expresar por medio de la mímica todo lo que quiere decir. Cuando no lo comprenden, lo hace con un llanto de disgusto.

Este trimestre nos tiene preparadas algunas sorpresas desagradables: dolores de estómago, otitis, resfríos… Es posible, si tiene un hermanito, que incluso se presenten las enfermedades eruptivas como la rubéola o la varicela.

Mejora la habilidad manual y aumenta la capacidad para darse a entender, aunque sin palabras. Después, cerca del final de su primer año, el niño podría dar, incluso, sus primeros pasos.

Nuestro hijo es una persona emprendedora. Gatea con rapidez por toda la casa e intenta apoyarse en algo para pararse. Cerca de su primer año, se acercará tambaleándose hacia nosotros.

Este es un período de dolor de espalda, de paciencia, de mucha atención y de alegría. En este trimestre, nuestro hijo será capaz de dar algunos pasos, aunque muchas veces parezca que se tambalea para un costado.

El décimo mes

Ya distingue el tamaño de las cosas en relación con la distancia. Reconoce cuando le estamos preparando la papilla por los ruidos que proceden de la cocina. Sabe que vamos a salir, cuando ve que nos ponemos el suéter o que sacamos la campera del armario. Sus gorjeos se parecen mas a un autentico “discurso”.

Se consuela solo

Muchos niños se aferran a un pedazo de ropa, a un muñeco o a una colchita, porque les da un sentimiento de seguridad. Incluso, chupan estos objetos, ya que a través de ellos recuerdan a su mama. Es mucho mejor no reprimir esta conducta, el niño está solucionando por sí solo sus conflictos internos.

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El noveno mesQuiere “correr” por la casa, quiere tocar todo. En estos momentos, es indispensable procurarle un ambiente seguro e higiénico. Nunca debemos dejar a su alcance tijeras, cuchillos ni detergentes. Debemos desenchufar los artículos electrodomésticos (como el tostador), después de usarlos.

Hay que girar hacia adentro todas las asas de las ollas o los mangos de las sartenes cuando cocinamos. Mientras planchamos, debemos prestar mucha atención al cable de la plancha. Le explicaremos el significado de la palabra “quema”, manteniendo su mano a cierta distancia de la hornalla para que pueda sentir su calor.

Repetiremos el gesto con nuestra propia mano diciendo “quema” con un tono más alto a medida que nos acercamos al calor. Luego, apartaremos la mano dando muestras de dolor. El niño comprenderá.

Coordina los movimientos

El primer movimiento coordinado que el niño realiza consiste en sostener un objeto con la mano, mientras que con la otra lo golpea. Hasta este momento, siempre había empleado ambas manos para realizar esta misma acción.

Sus juguetes ahora tienen ruedas o partes giratorias, aunque también puede ser útil un tambor con sus palitos o simplemente una caja con una cuchara de madera.

Es curioso y simpático

¡Cada día es más simpático! Los niños que tienen hermanos aprenden mucho de ellos, pero asimilan menos. Estos pequeños aprenden por imitación, no por sus propios descubrimientos.

Como los adultos, también sus hermanos intentan explicarles el empleo “correcto” de un juguete, privando al pequeño del placer del análisis o del descubrimiento personal. En compensación, la compañía de los hermanos tiende a sustituir, en parte, la necesidad de la mamá.

Nuestro hijo toca todo. Por eso, debemos prestar atención a todos los objetos que tenemos en casa que puedan ser peligrosos. Es mejor tener durante algún tiempo una casa semivacía, pero segura.

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El octavo mesAlrededor de los ocho meses, pueden cambiar los horarios del sueño y las costumbres en las comidas. Muchos bebés se niegan a que sigamos dándoles la comida. Quieren comer solos con las manos.

Pero, cuando empiezan a salirles los dientes, suelen perder por completo el interés por la comida, tardando horas en comer. No existen consejos especiales para salir al paso de esta situación. Lo único que podemos hacer es mantener la tranquilidad.

No debemos obligarlo a comer. Puede que algunos niños aún duerman dos siestas durante el día hasta los catorce o quince meses, pero lo más normal es que a esta edad casi todos los pequeños solo hagan una pequeña siesta diaria.

Un poco de firmeza

Ya tiene edad de comprender un poco de firmeza. Puede que se haga el caprichoso antes de acostarse, pero no debemos permitirle que se canse demasiado. Un gran cansancio puede producir insomnio.

Nuestro hijo depende por completo de nosotras. Por eso, a partir de este momento, es aconsejable marcarle unos horarios que debemos mantener durante bastante tiempo. Aunque sus berrinches hagan pensar lo contrario, nuestra firmeza y nuestras tentativas para calmar su excitación le darán seguridad y harás que se sienta feliz.

Se prepara para hablar

El niño puede señalarnos lo que desea o seguir con la mirada lo que le indicamos. También es capaz de distinguir un objeto interesante entre otros, por lo que resultará oportuno esconder los objetos que no podamos darle.

Repite con frecuencia silabas que ha oído. Muchas de sus palabras, que para nosotros no tienen ningún significado, representan lo que nos ha oído pronunciar, solo que aún no puede hacerlo de forma correcta.

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El séptimo mesEl desarrollo del bebé de los siete a los nueve meses

Durante este trimestre, el bebé empieza a gatear, le pueden salir sus primeros dientes y, hacia el fin del noveno mes, algunos dan sus primeros pasos.

Del séptimo mes en adelante, el bebé pone en práctica todo lo que ha aprendido durante los meses anteriores. No sólo demuestra un progreso en sus movimientos, sino también a nivel intelectual.

También son importantes los avances alcanzados en el desarrollo de su pensamiento y de su lenguaje. El pequeño toma parte con mucho entusiasmo en los juegos colectivos y participa seriamente en la vida familiar.

Durante esta época, se inicia el tan largo e importante periodo de la curiosidad: el pequeño asimila todo lo que ha examinado, repitiéndolo luego con los mismos gestos. Es tremendamente emprendedor, y carece por completo de sentido del riesgo.

Toca y abre todo, golpea lo que tiene al alcance de la mano, lo mastica, lanza cualquier objeto. Si le imponemos límites, se ofende. Su enojo lo expresa mediante gritos o llantos. Alrededor del noveno mes de vida, la curiosidad de nuestro hijo se acrecienta. Si somos maniáticos del orden, sería mejor que nos resignemos.

Lo contrario supondría sostener una lucha con él que está perdida de antemano. Durante este tercer trimestre, el bebé no está solamente ocupado en crecer; también esta comprometido en una de las experiencias más importantes de este periodo: el conocimiento de los sabores de los alimentos que le ira proponiendo el destete gradual.

Poco a poco, además del pecho llegará la cucharita. Durante estos tres meses, el pequeño comienza a gatear. También le salen los primeros dientes. Y finalizado este trimestre, ocurrirá algo sorprendente: intentará dar sus primeros pasos.

¿Y su salud? ¿Qué trastornos caracterizan estos intensos meses, tan ricos en experiencias? Estos pequeños trastornos, que analizaremos, a menudo proporcionan grandes sustos a los nuevos papás.

Durante este trimestre, se completa el destete y algunos bebés logran ponerse de pie si les ofrecemos un apoyo. La casa se convierte en un campo de batalla. Todo lo que esté al alcance de la mano del bebé está en peligro.

Es el momento de las grandes curiosidades, en su mayoría relacionadas con el miedo. El bebé desea descubrir otras habitaciones de la casa, pero teme alejarse de nuestro lado. Podemos ayudarlo haciendo que note nuestra presencia. También es el periodo de los primeros dientes y, además del querido sabor de la leche, empezará a probar nuevos alimentos.

El séptimo mes

Muchos niños de siete meses ya gatean y exploran a su alrededor. Nuestro hijo logra levantarse si se apoya en algo y comenzará a tambalearse hacia adelante y hacia atrás. Después de un tiempo también logrará dar su primer paso. Sin embargo, debemos tener en cuenta que no todos los niños aprenden igual.

Puede darse el caso que el niño de su primer paso hacia un costado o hacia atrás, aunque no tardará en corregir su dirección. Otros prefieren permanecer sentados o arrastrar la cola por el suelo para después pasar directamente de esta fase a la posición erguida. Es una etapa en que no están quietos ni un momento.

Su juguete preferido

Sus juguetes preferidos son todos los que se mueven, aunque sigue adorando a su querido peluche y a su querida mamá. Su mamá ha sido su primer juguete y sigue siendo la protagonista de todos sus juegos.

Tocar, una gran pasión

El bebé empieza a agarrar las cosas de maneras más sofisticadas. No emplea solo la mano, sino también los dedos. Las manos comienzan a serle tremendamente útiles. Utiliza ambas indistintamente. Si nuestro hijo es zurdo, debemos tranquilizarnos. Es algo normal. La clave es dejar que sea él quien elija aquello que más le gusta sin forzarlo.

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El sexto mesDurante el sexto mes, es probable que nuestro hijo empiece a arrastrarse por el suelo.

Un equilibrio bastante precario

Hacia finales del sexto mes, algunos bebés logran permanecer sentados con un apoyo detrás de la espalda. Otros se balancean, lo que significa que no están preparados para adoptar la posición erguida.

Mientras permanece acostado boca arriba o boca abajo, toma confianza en su cuerpo. Sus manos siempre han constituido un gran centro de interés, pero ahora juega con sus pies.

Cualquier objeto se transforma en un juguete para él: el collar de mamá o una cajita, además de sus propios juguetes. Cuando el bebé permanece despierto, todavía sigue haciendo algunos gorjeos, aunque su forma principal de expresarse sigue siendo limitada.

La hora de comer es una ocasión ideal para jugar. Para el bebé no es suficiente experimentar solo con la boca. Quiere tocar, manipular, aplastar y desmenuzar. De este modo, practica la movilidad de sus dedos.

Manifiesta sus sentimientos

En estos meses el humor de nuestro hijo cambia muy seguido. Puede llorar por cualquier tontería o dejar de hacerlo, si se distrae. No nos puede seguir por la casa, pero tiene plena conciencia de nuestra presencia porque reconoce los ruidos que hacemos. También intentará llamar nuestra atención, aunque a su manera.

Es importante responder a estas llamadas debido a que esto representa el primer paso para enseñarle a comunicarse con los demás. Es el momento en el que desea saber más cosas acerca de mamá y la toca por todas partes: le agarra el cabello o las orejas.

Mamá se transforma en su juguete preferido. Le sigue gustando estar con otras personas pero ahora no le sonríe a todas. Escoge a aquellos con quien quiere estar y si estos se alejan se pone a llorar.

Es posible que a algunos bebés les guste que los lancen por los aires. Sin embargo, como no todos son iguales, no es aconsejable obligarlos a semejantes juegos. En especial si manifiestan miedo.

Estar en compañía de nuestro hijo es muy divertido y gratificante ya que ahora podemos interactuar con él y obtener una respuesta.
Nuestro hijo empieza a gatear

Cerca del sexto mes, es normal que el bebé empiece a arrastrarse con el abdomen por el suelo, aunque puede adoptar otras técnicas.

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