El sitio del bebe, el niño y su familia

El niño paso a paso

En esta sección nos ocupamos de todo lo referido al niño y su entorno.

Desde las enfermedades más comunes, hasta conductas o comportamientos que puede desarrollar al interactuar con la sociedad en la que vive. También encontrarás artículos sobre la crianza y la seguridad del niño.

La importancia del arte en el jardín de infantesEl arte desempeña un papel vital en la educación de los niños. El dibujo, la pintura, o el modelado constituyen un proceso complejo, en el cuál el niño reúne diversos elementos de su experiencia para formar un conjunto con un nuevo significado.

En este proceso de seleccionar, interpretar y reformar estos elementos, el niño da algo mas que un dibujo o una escultura, proporciona una parte de si mismo: como piensa, como siente y cómo se ve. Para el arte es una actividad dinámica y unificadora.

Darle al niño la oportunidad de crear constantemente con sus conocimientos actuales es la mejor preparación para su futura capacidad creadora.

Por lo tanto el desarrollo mental depende de una variada relación entre el niño y el ambiente; esta relación es un ingrediente básico para llevar a cabo una experiencia de creación artística.

El desarrollo de la sensibilidad perceptiva debería, pues convertirse en una de las partes mas importantes del proceso educativo. Pero salvo en las artes, los sentidos parecen estar destinados a que se los ignore. Cuanto mayores sean las oportunidades para desarrollar la sensibilidad y una mayor capacidad de agudizar todos los sentidos, mayor será la oportunidad de aprender.

La educación artística, como parte esencial del proceso educativo, puede ser muy bien la que responda por la diferencia que existe entre un ser humano creador, y sensible y otro que no tenga capacidad para aplicar sus conocimientos, que no disponga de recursos espirituales y que encuentre dificultades en su relación con el ambiente.

En un sistema educacional bien equilibrado, en el cuál se acentúe la importancia del desarrollo integral, la capacidad intelectual, los sentimientos y las facultades perceptivas de cada individuo, deben ser igualmente desarrolladas, con el fin de que su capacidad creadora potencial pueda perfeccionarse.

Lic. Ximena Arisio – Psicopedagoga y Docente – Jardín El Payaso

 

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El deporte educativoPara Le Boulch (cit. por Seirul.lo, 1995:62) “Un deporte es educativo cuando permite el desarrollo de sus aptitudes motrices y psicomotrices, en relación con los aspectos afectivos, cognitivos y sociales de su personalidad”.

Es decir, se trata no sólo de una educación por conocimientos (técnica, fundamentos individuales, táctica,…) como tradicionalmente se había venido transmitiendo, sino, además y sobre todo, de una educación en aptitudes que configuren en el ámbito global de la personalidad del niño una serie de valores propios a la actividad que realizan (no coyunturales ni propios a su sociedad) y que le ayuden a formarse como persona, por encima de las creencias, ideas e ideologías en que, sin ningún género de dudas, se pueden ver inmersos.

Seirul.lo (1995:62) que lo educativo del deporte es que contenga como referencia valores de autonomía y libertad, entre otros. Esto es a lo que apuntamos desde esta institución educativa!!!!!!!

Por otra parte y haciendo referencia al fenómeno social deportivo del mundial, centro ocasional de interés de grandes y chicos vemos como podemos trabajar este acontecimiento social desde diferentes áreas temáticas:

Por ejemplo:

  • Desde las ciencias sociales: conocer sobre otros lugares en el mundo, saber de su historia…
  • Aprender palabras en otro idioma, escuchar distintos himnos y conocer insignias patrias…
  • Contar los goles desde las matemáticas o simplemente escribir el nombre de los países intervinientes y conocer de ellos en profundidad.

Pero también podremos tomar desde los valores: la identidad nacional, el respeto por otras tierras, idiomas religiones…

El juego limpio, el trabajar en equipo, la solidaridad, el compartir un sentimiento…

Vemos por tanto la utilidad de trabajar desde aquí y a partir de aquí, aprovechando este hecho social como disparador de nociones y valores. Manos a la obra entonces y a disfrutar este ciclo lectivo!!!!!!!!!!

Lic. Ximena Arisio – Psicopedagoga y Docente – Jardín El Payaso

 

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Adaptación del niño al jardínDurante las primeras semanas de marzo los papis acompañan a sus hijos en un proceso que finaliza cuando el niño se siente contenido y reconoce este nuevo espacio como un lugar seguro y divertido.

A lo largo de estos días suelen aparecer ansiedades, dudas, emoción, alegría y también muchas o pocas lagrimitas… tanto en los chicos como en los papás.

Es que la adaptación al Jardín es un momento muy movilizador para unos y otros, es un período de transición entre el ámbito familiar y el escolar y es muy importante porque es la primera conexión con este nuevo mundo.

También a lo largo de estos días se van modificando las rutinas de horarios y hábitos (sueño, alimentación juegos, etc.) en la vida de los actores involucrados y esto suele llevar un tiempito de acomodamiento para volver a encontrar el equilibrio familiar.

Por eso, un condimento indispensable es tener paciencia y no desesperarse ante las distintas actitudes infantiles, mostrando confianza hacia los docentes y las autoridades de la institución, ya que si los papis dudan intranquilizarán a sus hijos y demorarán este proceso.

Muchas veces puede haber altibajos en la adaptación, hay chicos que durante los primeros días van contentos y se despegan sin dificultad de sus papás pero, luego comienzan a llorar, hacer rabietas, tener dolor de panza, fiebre y hasta trastornos en el sueño lo cual desorienta a la familia, pero que haya altibajos en la adaptación es una característica de este proceso lleno de variables y, no significa que pase algo malo en el Jardín, dicen los especialistas.

Acompañar y disfrutar de este nuevo paso es el deseo de todos los que trabajamos en el jardín de infantes!!! No duden en consultar cualquier inquietud y sigamos compartiendo este proceso para llegar juntos a buen puerto…

Fuente: Jardín La foca revoltosa

 

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Educación sexual en los niñosLlegó la curiosidad… Cuando los niños y niñas se tocan las partes íntimas.

Cuando esto comienza a pasar podemos sentirnos intranquilos y no saber cómo actuar…

¿Tenemos que retarlos? ¿Tenemos que permitir esta conducta?

¿Tenemos que distraerlos para que dejen de hacerlo?¿Hacemos como que no pasa nada y pasamos por alto esta situación?

Alrededor de los 3 o 4 años, niñas y niño sienten gran curiosidad por conocer su cuerpo, empiezan a prestar más atención a sus partes íntimas y es posible que se toquen sus genitales.

Están descubriendo su cuerpo. Se tocan porque es una manera de conocerlo y también porque sienten placer al hacerlo.

No están haciendo algo indebido o que no es propio de la edad.

Esto es esperable en los nenes y las nenas desde la temprana infancia. Incluso es posible que se toquen delante de otros y tal vez nos resulte chocante. Pero si los castigamos o retamos, puede que piensen que la zona genital es “mala” y “fea”, que están haciendo algo que está mal. De esta manera, sin querer estamos relacionando la curiosidad, el placer y la sexualidad con lo negativo, y esto es justamente lo que deberíamos evitar.

¿Qué podemos hacer entonces?

Explicarles que tocarse no es malo, pero que es parte de la propia intimidad como, por ejemplo cuando van al baño. Por eso no deben hacerlo delante de los demás. También decirles que no lo hagan todo el tiempo porque pueden irritarse la zona genital y sentir dolor. Si usan algún elemento para tocarse, como palitos o juguetes, conviene explicarles que no lo hagan porque se pueden lastimar….

La masturbación no causa ningún daño psicológico o físico al niño, salvo que se presente en una frecuencia muy alta y ocasione irritación del área genital o interfiera en las actividades escolares propias de la primera infancia y disminuya el rendimiento del pequeño en el jardín o escuela.

Fuente: Jardín La foca revoltosa

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por Susana Carralero Rodríguez

H abía un hada que se llamaba Celeste porque en toda su vida de Hada siempre le ha gustado vestirse de azul, azul turquesa por las tardes, azul marino en las noches, y azul claro en las madrugadas, pero en los amaneceres, que es la hora en que ella prefiere salir a conversar con los niños y cuando su varita tiene más poderes, se viste de azul celeste. Y esta historia ya comienza justo cuando Celeste, un Hada chiquitica y rechoncha, pero tan buena como el chocolate, decidió inflar globos con su varita mágica.Bulubú Pacatín y seis globos rojos salieron por ahí
Bulubú Pacatò y cinco amarillos salieron a montón
Bulubú Pacaté y verdes globos salieron tres.

Y esto era precisamente lo malo, el Hada Celeste ya no podía vivir sin su varita mágica. Se levantaba por las mañanas y solo se calzaba las zapatillas cuando la varita relamida y zalamera daba tres vueltas en el aire y dejaba caer una lluvia de colores sobre ellas. Pero la mañana de esta historia ya Celeste tenía sus zapatos calzados cuando…

– Bulubú Pacatá ¿donde está mi varita mágica?

Ni debajo de la mesa, ni encima del acordeón, ni en la cesta del pan, ni dentro de la regadera. Celeste se sintió muy triste y desesperada pero decidió que lo mejor era mantener la calma y llamar a los detectives para que encontraran una pista.

Bulubú Pacatú solo la varita conocía todos los números de teléfonos.
Y realmente desanimada se sentó en el sillón, por supuesto sin tomar café ni batido de pomarrosas porque no se sabía las recetas y no recordaba donde se guardaba el azúcar, así que luego de una larga jornada de balanceos y ayunos decidió salir a conversar con los niños, que siempre han sido los mejores amigos de las hadas.

– Bulubú Pacatico ¿Qué es lo que ven mis ojitos?
Gritó desesperada Celeste cuando vio la calle inundada con todos los colores del arco iris y a los niños sentados tristes a ambos lados de la acera con los brazos cruzados y los labios apretados.

– Bulubú pacatí ¿Qué ha pasado aquí?
La varita mágica en manos de los niños solo había querido desperdiciar colores a granel para todos lados y Celeste no sabía si reír o llorar y como es lógico en estos casos comenzó a cantar.

– Celeste ¿Qué ha pasado? – preguntaban los niños.
Todos estaban muy preocupados, habían tomado la varita para jugar y ahora no sabían como consolar a la buena Celeste tan buena como el chocolate y tan triste que no dejaba de cantar.
Marquitos le dio un besito.
Anita trajo margaritas.
Gerardo le regaló un silbato.
Y Felipe, bueno, fue Felipe quien le devolvió la varita mágica a la inconsolable Celeste que ya con todo su poder en mano volvió a sonreír, tan lindo que parecía una verdadera Hada salida de un verdadero cuanto infantil, sin embargo esa noche Celeste no podía dormir.

¿Por qué no podía dormir Celeste?

– Balabu Pacatacú – gimoteaba – si un día perdiera la varita no sabría vivir, no se hacer nada en la vida…

Y entre lágrimas y estrellas le sorprendió la mañana y también sus amigos que como el aire, digo como caramelos, digo como amigos, llegaron en el momento oportuno para prometerle a Celeste a hacer todo lo que ellos sabían sin varita mágica. A amarrarse los zapatos, a regar juguetes, a comer barquillos, a saltar a la pata coja y a ser muy felices muy felices muy felices.

Y Bulubú Pacató, Celeste estuvo de acuerdo y a los pocos días ya sabía abrir la puerta, cepillarse sus dientes, sembrar maticas y preparar un rico arroz con leche, envidia de todos en la región. Pero mira, mira amiguito, ¿No será aquella viejita tan buena como el chocolate que dobla la esquina?

FIN

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por Justa Moreno García

D os pajaritos de hermosas plumas saltaban de rama en rama, estaban conversando de sus cosas cotidianas, ¡hola¡ ¿dónde tienes tu nido? pues yo lo tengo debajo de unas tejas en una vieja casa, de esa manera no me mojo cuando llueve, y ¿tu? Pues yo debajo de una cornisa; picoteaban juntos y revoloteaban por las ramas.

En esto que llegan unos niños jugando, y uno de ellos tenia un tirachinas, apunta a uno de los pajaritos y ¡zás¡ le da con una piedra en una patita, el pobre pajarito se queda acurrucado entre unas ramas para no caerse doliéndose de su patita, ¡hay¡ ¡como me duele¡ le dice al otro pajarito, el otro pajarito le dice, no te muevas que crean que los niños que estamos muertos si no vendrán otra vez con el tira chinas y entonces será mucho peor.

El pobre pajarito se acurruca y espera que los niños se marchen, pasado un tiempo los niños se marchan y el otro pajarito se acerca y le dice, no te muevas, voy a buscar un medico, el pajarito se aleja volando; pasado un buen rato aparece el pajarito con otros dos, traen una camilla y el medico su maletín.

Llegan hasta la rama le ponen en la camilla y el medio osculta al paciente, ¡bueno¡ tienes un buen golpe, tenéis que tener mucho cuidado con los niños, los hay muy traviesos, aunque también los hay que les gusta mucho los pajaritos y los cuidan, te podré una venda apretada y te llevaremos a tu nido.

Los dos pajaritos cogen en sus picos la camilla y volando se van todos al nido, llegan, lo depositan en él y el pajarito, da un suspiro de alivio al verse a salvo, pero tiene una preocupación, necesita comida, ¿Quién le dará de comer?, no te preocupes le dice el otro pajarito, se lo diré a los demás para que te ayuden.

El medico te ha dejado una pastillita para que te la tomes y no te duela. Pasan un par de horas y a su nido llegan muchos pajaritos para ayudarle y traerle comida. Pasan de uno en uno y le van dejando lombrices, migas de pan, arroz, maíz Etc. El pajarito esta tan emocionado que no puede ni hablar, todos las aves del parque se han puesto a cazar para él, le parece un sueño que se han tan solidarios, ¡pero claro¡ qué son solidarios, las aves se cuidan unas a otras, se ayudan para sobre vivir.

Y de esa manera tan bonita viendo como los pajaritos se ayudan entre ellos. Termina este cuento.

Y COLORIN COLORADO
ESTE CUENTO SE HA TERMINADO

 

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por Vanessa Almonte

A cercándose estaba el verano, y Miguel y sus amigos José Luis y Nelson estaban planificando donde pasar las vacaciones. Estos chicos eran muy amigos y siempre estaban juntos. Era un equipo de aventuras. Tanto, que hasta sus padres se conocieron a través de ellos y siempre apoyaron la forma en que los chicos se trataban como hermanos: era como una gran familia.

Miguel dijo:
– Podemos pasarnos el verano en casa de mis abuelos que viven en el campo. Nunca he ido y mis abuelos me dicen siempre, cuando nos visitan, que es un lugar muy bonito, hay ríos y muchos árboles.

– Nelson: Me parece buena idea. Seguro mis padres estarán de acuerdo.
– José Luis: yo no tengo nada mejor que proponer, además me gusta mucho la idea de ir al campo con ustedes.
– Miguel: solo tenemos que avisarles con tiempo a nuestros padres y sacar buenas notas en los exámenes y no se negarán.

Pasaron los días y los niños sacaron excelentes notas y sus padres se pusieron de acuerdo con enviarlos al campo de los abuelos de Miguel.

Cuando llegaron al campo, los niños estaban felices. Los abuelos estaban más felices todavía, ya que no era común que recibieran visitas.

Aquel lugar era hermoso. Los abuelos de Miguel vivían en una hacienda preciosa. Había un establo con muchos caballos, también el abuelo tenía un gran ganado de vacas y había gallinas y gansos.

– ¡Abuelo, Abuelo! – decía Miguel- ¡llévanos al río! ¡llévanos al río por favor!
– Está bien- dijo el abuelo muy contento.

Después de un día de mucha diversión, en la noche el abuelo les contó una historia.
– Han escuchado hablar de las ciguapas- decía el abuelo.

– ¡Ahh sí! – dijo Miguel, – en el libro de español hay una historia de ellas. Son criaturas raras que tienen los pies hacia atrás y son pequeñas.

José Luis: – si pero la profesora nos dijo que no son reales.
– ¡Si son reales!- Dice el abuelo, lo que pasa es que pocas personas la han visto, pero si son reales.
Nelson: – ¿usted ha visto alguna Señor?
– Claro que sí. Por estos lugares vive una, a veces ronda por aquí y trata de robarse las gallinas.

Antes teníamos problemas porque se robaba las gallinas, pero una noche la descubrimos yo y mi amigo Juan. Cuando nos vio salió corriendo. La pude ver perfectamente: era pequeña y el cabello largo y abundante le cubría su cuerpecito por delante y por detrás. Desde entonces mi esposa le pone un plato de comida todas las noches en el gallinero.

Mientras el abuelo hablaba, los niños estaban con la boca abierta escuchando esta
fascinante historia.

– ¡No lo puedo creer! – dice Miguel, – ¡es increíble!
– ¿En serio le ponen comida? – dice José Luis.
– Si quieren, vamos a ponérsela esta noche en el gallinero y mañana temprano podrán ver con sus ojos que estará el plato vació, dice el abuelo.

Y así lo hicieron. Esa noche los niños no podían dormir pensando en la ciguapa.
– Será cierto lo que dice el abuelo – dice Nelson.
– Bueno, mañana veremos sí la comida sigue allí – dice José Luis.
– A mí me gustaría ver la ciguapa y saber donde vive, si tiene amigos…
– Mejor duérmete Miguel.

Al día siguiente, no bien se levantaron, corrieron al gallinero y para sorpresa de ellos el plato estaba totalmente vacío.

– ¡Es increíble! – dijo Miguel, ¡Abuelo! ¡Abuelo! ¡Ven a ver esto!
El abuelo sonriendo se acercó al gallinero.
¡Mira abuelo! Ya no esta la comida. ¿Seria la ciguapa? ¡Claro que sí!.

Desde ese instante, los niños no dejaron de pensar y hablar de la ciguapa.
– ¡Vamos a atraparla! – dijo Nelson. ¡Si, vamos a buscarla, será una gran aventura!
– Pero Miguel, ¿cómo lo haremos?. Vamos a preguntarle al abuelo que más sabe de la ciguapa. ¡Vamos! ¡Vamos!

– ¡Abuelo! ¿Dónde podríamos encontrar la ciguapa? ¿Qué más sabes de ella?
– Solo sé que vive en el monte y casi no sale de día, nadie más la ha visto, pero algunos dicen que siguiendo el río, entre las montañas se escucha su aullido.
– Eso es – dijo Miguel, – seguiremos el camino del río y cuando la escuchemos aullar la seguiremos y la atraparemos.
– ¡Siii! – gritan Nelson y José Luis.
– ¡Niños!, ¡Niños! Dice el abuelo entre risas, no pueden hacer eso, mejor piensen en otra cosa y más tarde los llevaré a que vean como se ordeñan las vacas.
– Está bien abuelo, iremos a jugar.

Cuando los niños quedaron solos salieron a planificar su aventura:
– ¿Qué más da? – dijo Nelson: – vamos por el camino del río a explorar.
– Si, con un poco de suerte nos encontraremos con ella – dice José Luis.
– De todos modos le diré al abuelo que iremos a dar una vuelta por el lugar, no quiero que se preocupe.

Dicho esto, los niños emprendieron su viaje hacia lo más profundo del bosque siguiendo el camino del río. Mientras más caminaban, más paisajes interesantes encontraban, comieron fruta de los árboles, vieron peces de colores en el río y se entretuvieron mucho en el camino.

– Oye Miguel, ¿cómo cuanto tiempo llevamos aquí?
– Ni idea Nelson
– Creo que tenemos más de cinco horas – dice José Luis.
– ¡Qué horror! Entonces hace rato que pasó la hora de la comida, los abuelos deben estar preocupados.
– Vamos a casa ya – dijo Miguel.

Pero al empezar su camino a casa, no estaban muy seguros por donde seguir.
– Sigamos caminando seguro que pasamos por aquí, Miguel,
– ¡No, no, no!. No hemos pasado por aquí – insistía José Luis.

Después de mucho caminar y mucho tiempo transcurrir se dieron cuenta que estaban perdidos en el bosque.
– Es increíble ¡hemos estado caminando en circulo Miguel! ¡Hace una hora más o menos estábamos aquí!
– ¡Estamos Perdidos! Decía Nelson, ¡Nunca llegaremos a casa de tu abuelo!
– Tenemos que salir de aquí o se nos hará de noche. Dice Miguel.

Los niños estaban en un gran aprieto, mientras en casa del abuelo se iniciaba la búsqueda. Cada vez que los niños caminaban buscando el camino a casa, se alejaban más.

Ya estaba apunto de oscurecer, cuando los niños se sentaron en un tronco y empezaron a llorar abrazándose uno a otro diciendo: nunca debimos alejarnos tanto de la hacienda, nunca nos encontrarán… cuando de pronto escucharon que algo se movía en los arbustos.

– ¿Qué es eso? – dice Miguel
– No sé, tengo miedo – dice José Luis.
De repente algo salto de los arbustos hacia ellos: los niños gritaron y se escondieron detrás de un árbol.
– ¡Miren!, ¡Miren! ¡Es la ciguapa!

Efectivamente era la ciguapa que ya los estaba observando desde hacia un rato y decidió ayudarlos. La ciguapa les hizo un gesto de que la siguieran, saltando entre los árboles.
– Rápido – dijo Miguel – vamos a seguirla, es nuestra única esperanza.

Y salieron corriendo detrás de ella. Al cabo de unas horas los niños reconocieron el camino a casa y estaban felices y confiados de que la amiga ciguapa los llevaría de regreso. Y efectivamente la ciguapa llegó incluso casi a la puerta de la hacienda con los niños. En ese momento la ciguapa se detuvo frente a ellos como en señal de despedida.

– Gracias por todo, señora Ciguapa. Nunca la olvidaremos, es usted muy buena.

La ciguapa se fue y los niños corrieron a casa. Los abuelos estaban felices de que los niños estuvieran bien, y se asombraron al escuchar como los niños pudieron llegar a casa.

Esa noche la abuela, agradecida, preparó un manjar para la ciguapita en señal de gratitud. Los niños nunca más pensaron en atrapar ciguapas, ni en alejarse mucho de la hacienda. Pasadas las vacaciones cada vez que los abuelos de Miguel visitan su casa, este siempre pregunta por la ciguapa y le mandaba unos chocolates.

FIN

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por Duende Cascabel

H ay un hada caramelo

que con su bonito sombrero,

es todo de azúcar glaseada

y de nata montada.

Tiene un vestido de algodón

y zapatos de bombón.

Su varita es regaliz,

para ti y para mí.

Come muchas chucherías

durante la noche y durante el día.

Pero una noche le dio un dolor

y tuvo que ir al doctor.

¡Pobre hada Caramelo!

Tiene en su muela un gran agujero.

El dentista lo tapará

pero muy quieta tiene que estar.

¡Ya no le duele nada!

y está el hada encantada.

Pero le ha dicho el doctor

que se cuide, por favor.

Nada de tantos caramelos

poco a poco son más buenos.

El hada es obediente

¡y ya no se le pican los dientes!

FIN

Cuento original por: Mª Teresa Callealta Amador (Duende Cascabel)
Email: maitecall@hotmail.com

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