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Nutrición en el embarazo

Comer los alimentos correctos cuando estás embarazada, es quizá el mejor regalo que le puedes hacer a tu bebé.

Hinchazón en los pies durante el embarazoMuchas mujeres experimentan inflamación en los pies durante el embarazo.

Dependiendo de la causa, esto puede ser una simple aunque un tanto incómoda condición que desaparecerá por su cuenta, o él mismo puede ser indicativo de una enfermedad subyacente grave que requiere atención médica inmediata.

La hinchazón de los pies y tobillos es una condición que puede ser experimentada por cualquier persona, pero es ocurrente durante el embarazo.

La hinchazón durante el embarazo a menudo ocurre debido a un edema, una condición que resulta de la acumulación de líquido en el sistema femenino.

Las mujeres embarazadas requieren producir sangre adicional para ayudar a cuidar a su bebé en crecimiento. Pero además de eso, su útero crece y se expande en tamaño, lo que aumenta la presión en sus venas.

Esto frena un poco la circulación y como resultado, la sangre se acumula en ciertas áreas y el agua se acumula en los tejidos del pie.

Esta agua puede demorarse a veces para ser eliminada por el sistema y mientras se desecha, produce los edemas.

En casos de hinchazón severa puede presentarse también hinchazón facial y en las manos, lo que en la mayoría de los casos, es síntoma de preeclampsia, que es una condición muy seria que puede reducir el flujo sanguíneo de la placenta y por lo tanto puede ser peligroso tanto para bebés y madres.

La hinchazón ocasional en los pies durante el embarazo no es señal de preocupación ya que es una condición transitoria que aparece y desaparece a lo largo del embarazo.

Existen remedios caseros para la hinchazón que se pueden utilizar sin afectar la salud del bebé; mientras esté descansando mantenga los pies en alto para ayudar a drenar el líquido de ellos.

Estar embarazada no es excusa para no comer bien o no hacer ejercicio. Evite los alimentos salados.

Coma más proteínas vegetales; sea más activa, el ejercicio ayuda a que la sangre fluya con mayor libertad. Su bebé lo agradecerá también.

Tome abundante agua, la deshidratación puede conducir a un enema. Por último, usted debe visitar el médico si la hinchazón y la inflamación persisten o se vuelven dolorosas.

Como se ha mencionado, podría ser indicativo de un problema más grave.

Fuente: www.articulo.org/articulo/36013/hinchazon_en_los_pies_durante_el_embarazo.html

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La anemia durante el embarazoNos ocuparemos de una afección muy frecuente durante el embarazo: la anemia por deficiencia de hierro.

Este es un tema de control obligado ya que no tratar este problema puede ocasionar problemas de salud muy graves tanto en el bebé como en la madre.

Aquí encontrarán una breve guía con la información más relevante al respecto.

La anemia es una afección causada por la baja cantidad de glóbulos rojos de la sangre o por su baja cantidad hemoglobina (una proteína presente en los glóbulos rojos), cuya función es transportar el oxígeno a diferentes tejidos y órganos del cuerpo.

Para que el organismo pueda producir la cantidad necesaria tanto los glóbulos rojos como de hemoglobina, el cuerpo requiere de ciertas vitaminas y de hierro.

Cuando estamos embarazadas, aumenta el volumen de sangre ya que nuestro bebé obtendrá de ella los nutrientes necesarios para su crecimiento.

Entre ellas, consumirá enormes cantidades de hierro, pudiendo ocasionar que no tengamos suficiente cantidad para que nuestro organismo produzca glóbulos rojos y hemoglobina en forma adecuada.

El problema de la anemia por deficiencia de hierro es usual entre las embarazadas, especialmente si se dan durante la gestación otras situaciones como: vómitos frecuentes, embarazos anteriores recientemente, o una alimentación baja en hierro.

Los síntomas de la anemia son variados, y no necesariamente se dan en forma combinada: cansancio fácil, debilidad, dolor de cabeza, agitación, fatiga, mareos, dificultad para respirar, frecuencia cardíaca aumentada, baja concentración, falta de memoria y calambres en las pantorrillas.

Muchos de los síntomas de la anemia por deficiencia de hierro se asemejan a los síntomas del embarazo, por ello es fundamental realizar las pruebas de diagnóstico necesarias para la detección de esta enfermedad.

Dentro de los controles del embarazo, deberás realizarte diferentes análisis de sangre y con ellos tu médico podrá chequear cuál es el estado de tus glóbulos rojos.

Fuente: www.articulo.org/articulo/31541/cuidado_con_la_anemia_durante_el_embarazo.html

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y sus riesgos…

Diabetes gestacionalLa diabetes gestacional es una intolerancia a los hidratos de carbono diagnosticada durante el embarazo.

Durante la primera mitad del embarazo, más o menos hasta la semana 2 (early pregnancy), las hormonas que rigen el embarazo hacen que la sensibilidad a la insulina aumente. Entonces, la glucemia plasmática tiende a bajar.

En la segunda mitad del embarazo (late pregnancy), las hormonas que comandan el embarazo hacen que la resistencia insulínica aumente, por lo cual se manifiesta una tendencia al aumento de la glucosa.

Esta pasará al feto para que pueda nutrirse. No obstante, si la mamá tiene predisposición al desarrollo de la diabetes, esta situación hará que se ponga de manifiesto la enfermedad.

La glucosa en una embarazada que padece diabetes gestacional es mayor de la normal, y pasa a la placenta. Para poder disminuirla, el feto produce mayor cantidad de insulina, generando además el crecimiento de su cuerpo. Por ello es que los bebés de madres que padecen esta patología suelen pesar más de 4 kilos al nacer (macrosomía).

Para su diagnóstico, debe realizarse una curva de glucemia entre las semanas 24 y 28 de gestación a todas aquellas mujeres con factores de riesgo para desarrollar diabetes tales como: mayor de 30 años, antecedentes de macrosomía (peso al nacer mayor a 4kg), fetal previa, antecedentes familiares de diabetes gestacional previa, antecedentes familiares de diabetes, obesidad, antecedentes de malformaciones.

Tratamiento

Una vez detectada la patología, es necesario disminuir el nivel de glucemia de la embarazada. La gran mayoría de las embarazadas sólo requieren realizar una dieta para diabéticos. Un pequeño porcentaje necesita la utilización de insulina.

Si el diagnóstico se hace adecuadamente y en forma temprana, y si la mujer con esta patología cumple con las indicaciones médicas, los riesgos de alteraciones fetales son los mismos que posee una mujer sin diabetes gestacional.

Lo habitual es que luego del parto, al desaparecer la placenta, desaparezcan las hormonas que generaron la insulino-resistencia, con lo cual el metabolismo de los hidratos de carbono vuelve a la normalidad.

Para averiguar esto, toda mujer que tenga diabetes gestacional debe realizar seis semanas después del parto una curva de tolerancia a los hidratos de carbono para así examinar nuevamente su metabolismo hidrocarbonado.

Cuando se tuvo diabetes gestacional las probabilidades de repetirlas en un futuro embarazo son del 50%. Por ello se aconseja esperar 24 meses entre uno y otro embarazo para no agotar el páncreas.

Asimismo, las probabilidades de padecer diabetes a los 10 años de haber tenido esta patología son de un 50%. Es aconsejable entonces en este grupo de mujeres la realización de actividad física, y mantener una dieta y peso saludables.

Dr. Leonardo Mezzabotta
Dpto. de Obstetricia

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Con aportes de Graciela Bianco

Nutrición y embarazoLos naturistas consideran que la vuelta de tuerca para el bienestar psico-físico está en la alimentación. A partir de la adopción de mejores hábitos alimentarios, una persona puede ir cambiando radicalmente su etilo de vida.

Sin embargo no todos los momentos del ser humano son iguales, de esto se desprende una pregunta ¿Puede una embarazada ser naturista?.

Se sabe que la cantidad de hormonas que tiene una mujer depende de su nutrición, y que esas hormonas (más numerosas en la mujer embarazada) van a segregarse con mayor o menor eficacia de acuerdo con el estado del sistema nervioso central.

Este sistema también depende de la nutrición por lo cual concluimos que una alimentación natural, equilibrada y libre de elementos tóxicos es ideal para la futura mamá.

Los SI del embarazo

En el primer trimestre es importante la formación de una placenta de tamaño suficiente por lo cual se vuelve imprescindible comer bien. Es decir: comer un poquito de cada cosa. Una alimentación adecuada implica diariamente:

  • 20% Proteínas
  • 60% Hidratos de Carbono no refinados, es decir, deben ser integrales
  • 20% Grasas

Los hidratos de carbono deben ingerirse en lo posible en forma de granos, no de harinas. De esta forma mantienen la mayor parte de sus vitaminas y minerales, los cuales se perderían en el refinamiento.

Lo positivo es que llenan pero no engordan y sus fibras contribuyen al buen funcionamiento del aparato digestivo.

El cereal tiene la glucosa que uno busca en un dulce, con la diferencia de que para llegar a ella los órganos digestivos deben trabajar mucho más.

Al realizar una digestión más larga con los cereales se establece un circuito más equilibrado entre digestión, absorción y todos los procesos orgánicos (metabolismo).

Tanto el dulce de leche como el arroz terminan en glucosa, pero el dulce no contiene ninguna vitamina y el cereal sí.

En el segundo trimestre es preciso aumentar el aporte de proteínas.

Lo importante es que la mujer consuma las proteínas que necesita, sin interesar si son animales o vegetales, pero debe estar convenientemente asesorada para saber qué cantidad y calidad le corresponde.

El arroz solo, por ejemplo, no sirve; debe acompañarse de queso o huevo. Si se dejan de lado los productos de origen animal se los debe reemplazar por lentejas, arvejas o soja.

En este período también se necesita un aporte de hierro que las “carnívoras” obtendrán en la carne, morcilla o huevo y las vegetarianas en el berro, la espinaca y las lentejas.

Hasta los seis meses son importantes las vitaminas: A y E que las encontramos en la zanahoria, aceite, germen de trigo, yema de huevo; y la B que la hallamos en la levadura de cerveza.

Las frutas aportan: múltiples vitaminas, magnesio, potasio y manganeso.

En las frutas secas y el germen de trigo también encontramos estos minerales. El calcio (nutriente básico) lo encontramos en los lácteos y la coliflor, repollitos de Bruselas y brócoli.

En los tres últimos meses es aconsejable continuar con la ingesta de alimentos variados y en poca cantidad para evitar el sobrepeso. Es bueno comer más alimentos con fibras (zapallo, salvado) para que el intestino funcione normalmente, ya que la posición del feto en este momento impide su movimiento habitual y produce constreñimiento.

Los NO del embarazo

Los productos que conviene evitar durante el embarazo son:

  • Productos de lata y embutidos (salchichas, chorizos, fiambres)
  • El cigarrillo
  • El alcohol
  • El café
  • La alimentación natural deja de lado el azúcar y elige la miel o melaza, mucho más puras y nutritivas

Como en los primeros meses es frecuente que se presenten náuseas, vómitos y otros trastornos digestivos, debidos esencialmente al aumento del nivel hormonal, conviene evitar los medicamentos y decidirse por un método más inocuo: Té con limón o limonada entre las comidas.

Esto “entona” el aparato digestivo y estimula el normal funcionamiento de la vesícula. También es preferible no tomar líquidos durante las comidas.

Por último agregaría que si bien es fundamental realizar una correcta alimentación durante el embarazo, es importante que la embarazada también pueda conectarse consigo misma.

En este período de gran sensibilidad los naturistas aconsejan técnicas como yoga, meditación y ejercicios de respiración que permiten aprovechar al máximo ese estado. Estas prácticas no sólo brindan un aprendizaje para el parto, sino que son muy placenteras en sí mismas.

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Nutrición para la madre y el hijo

La alimentación durante el embarazoComer los alimentos correctos cuando estás embarazada, es quizá el mejor regalo que le puedes hacer a tu bebé.

Una buena dieta para el embarazo debe ser variada y estar bien balanceada.

Esta incluye suficientes frutas y vegetales frescos, granos enteros, productos lácteos, proteínas, algunas grasas y ocho tazas de líquidos al día.

El comer alimentos en abundancia y ricos en calorías es perjudicial para tu salud y la del bebé.

El sobrealimentarte sólo te llevará al sobrepeso, lo que trae complicaciones al final del embarazo y durante el parto.

Así entonces olvida eso de que debes “comer por dos”.

Alimentos que debes comer

  • Proteínas: Carnes, pescados, huevos, aves, frijoles, nueces, quesos, leche, lentejas, salchichas, jamón.
  • Vitaminas, minerales y fibra: Frutas y vegetales frescos, cereales y panes de granos enteros. El consumo moderado de sal es necesario para tú y tu bebé, sólo en casos muy especiales se restringe su ingesta. El hierro, el ácido fólico y el calcio, deberán tomarse mediante medicamentos que tu ginecólogo te indique.
  • Calcio: Productos lácteos.
  • Hierro: Verduras, frutas secas, frijoles y almendras.
  • Líquidos: Mucha agua, jugo de frutas y otros líquidos proporcionan la cantidad adecuada de fluidos necesarios para tú y tu bebé.

Alimentos que debes limitar

  • Grasas: Mantequilla, margarina, frituras, aceites.
  • Dulces: Azúcar, jarabes, postres, bocadillos y refrescos, harinas, galletas.

Cosas que debes evitar

  • Cafeína: Café, té, cacao, refrescos de cola, chocolate, algunos medicamentos.
  • Alcohol y tabaco: Está plenamente demostrado el enorme daño que ocasiona el tabaco a los adultos, y en mucho mayor proporción a bebés en formación: abortos, retardo en el crecimiento intrauterino (bajo peso al nacer); es tres veces más frecuente la muerte de cuna en hijos de madres fumadoras, parto prematuro, desprendimiento prematuro de placenta, ruptura prematura de membranas, labio leporino, microcefalia, excitación aumentada del sistema nervioso, menor coeficiente intelectual, déficit de atención, comportamiento desadaptativo, alergias, bronquitis, asma, etc. El humo de cigarro perjudica al bebé en gestación, aunque no sea la madre la fumadora sino el esposo, el compañero de trabajo, la visita a su casa, etc.
  • Medicinas: Todo tipo de medicina que no sea recetada por tu médico.
  • Otros: No son recomendables los viajes largos, y si es necesario realizarlos se debe descansar 5 o 10 minutos (estirar las piernas) cada 90 minutos de camino. Las relaciones sexuales sólo son limitadas en el último mes del embarazo o si se presenta alguna complicación del mismo como amenaza de aborto o de parto prematuro. Se aconseja usar vestimenta holgada y zapatos de tacón bajo.

EXÁMENES: Para un buen control, es indispensable además de corroborar el aumento de peso y de los signos vitales junto con el desarrollo del bebé, practicar exámenes de rutina como lo son biometría hemática, glucosa y examen general de orina, y en casos especiales coombs indirecto (en pacientes con Rh negativo), perfil tiroideo, pruebas de coagulación, etc.

ESOS CONSEJOS… Son muy frecuentes los consejos de amigas o familiares, acerca de lo que ocurre en el embarazo siempre con muy buena intención, pero a veces desorientadores y confusos y hasta en ocasiones preocupantes (ver mitos).

Es mejor hacer una lista escrita de las dudas que por lo común son justificadamente muchas y pregúntalas en la consulta.

Si algún cuestionamiento debe ser resuelto con urgencia no dudes en consultarlo con tu médico.

Aumento de peso durante el embarazo

El peso promedio que se recomienda ganar durante el embrazo es de 10 Kg. Ganar éste peso recomendado aumenta grandemente tus probabilidades de tener un bebé sano al término normal del embarazo. De tu peso inicial, el aumento deberá ser de la siguiente manera:

El primer mes: 300g, el segundo mes: 600g, el tercer mes: 1 Kg, el cuarto mes: 2 Kg, el quinto mes: 3 Kg, el sexto mes: 4 Kg, el séptimo mes: 6 Kg, el octavo mes: 8 Kg, y el noveno mes: 10 Kg. Después del parto, si continúas comiendo debidamente y haciendo ejercicios, no debes tener problemas en regresar a tu peso original.

¿Cómo evitar molestias digestivas?

Náuseas

  • Evita grandes comilonas. Come raciones pequeñas, cinco o seis veces por día.
  • Por las mañanas come galletas saladas o cereal seco antes de dejar la cama.
  • Evita los alimentos grasosos, espesos, fritos y condimentados.
  • Prefiere los alimentos fríos y frescos en raciones pequeñas.
  • Toma líquidos fríos entre comidas y no junto con ellas.

Estreñimiento

  • Come alimentos ricos en fibras como es el caso de los cereales integrales, verduras y frutas.
  • Consume más líquidos.
  • Camina diariamente.
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