El sitio del bebe, el niño y su familia

Hablar del embarazo en términos de trimestres

Sobre la masculinidadLa primer situación que se nos plantea al introducirnos en esta temática es qué entendemos por padre. La palabra pater, patris, tiene un origen etimológico latino y es muy interesante descubrir cierta etimología en esta palabra.

Por ejemplo, la palabra patrón significa protector, y es muy distinta, etimológicamente hablando, de la palabra que entendemos por “macho”, que viene de machete, de machacar, y la palabra también tiene un origen latino, masulus.

Esta palabra se traduce como indomable o salvaje, y tiene una connotación, en latín, de algo que no se puede domesticar.

Un hombre que es muy “macho”, es alguien que no se puede adaptar a un hogar.

De ahí que la palabra pater – patris – patrón, que sí tiene que ver con proteger y cuidar, sea una especie de antítesis entre lo que entendemos por pater y machismo.

O sea, el macho, desde lo etimológico, no está para cuidar, el padre sí.

Curiosamente la palabra padre está ligada a la palabra patria, y ahí se da una confluencia interesante: nadie dice “padre-patria”, todo el mundo dice la “madre-patria”, pero es en el sentido de la madre cuidadora, es el lugar donde me siento protegido, donde hecho raíces, etc.

¿Qué se entiende hoy por la palabra padre?

Es algo muy confuso, tanto la palabra padre como el tema de la paternidad. La primer distinción que hacemos es discriminar entre lo que llamamos un padre biológico y la función padre.

Esta confusión se ha incrementado en nuestros días a partir de la posibilidad de gestar un hijo tomando un espermatozoide in-vitro o en un vientre prestado.

Anteriormente a las experiencias genéticas, se les llamaba padre biológico a quien había gestado con su esperma un hijo pero nunca se había hecho cargo del cuidado, crianza, protección, etc.

También se daba el caso de que una mujer quedaba embarazada y no manifestaba quién era el padre y el padre biológico nunca se enteraba. Después avanzaremos sobre la gran diferencia de lo que es ser padre y ser madre.

Hay una frase de una psicoanalista, Irene Meler, que dice “el padre no es el espermatozoide, ni tampoco el apellido”; “el padre es el que ama, cuida y disfruta de la relación con sus hijos” (más allá de que no se trate el padre biológico).

Un artículo de un diario se titula “La nena que tiene cinco padres o ninguno”. Y dice: “… la niña tiene sólo dos años y un problema judicial muy grave: tiene cinco padres aunque legalmente ninguno.

La niña nació en un vientre alquilado, con óvulo y esperma donado. El pedido lo hizo una pareja de California que no podía tener chicos, pero el matrimonio se divorció durante la gestación de la niña. El hombre no reconoce a la niña como propia y ahora un tribunal de apelación deberá decidir si el ex-esposo tiene responsabilidad legal y si su ex-mujer es la madre legal de la niña.

El padre adoptivo se niega a mantenerla (un juez falló a su favor) después de haberse separado de su madre. La mujer que prestó el vientre usando donaciones de óvulos y esperma anónimos, al enterarse de que los padres adoptivos se habían divorciado expresó sus deseos de quedarse con la niña argumentando que la había llevado durante nueve meses para entregársela a una pareja que se amaba y que amaban al bebé.

Pero más tarde retiró la demanda y tampoco quiso al bebé. La historia siguió con que nadie se hizo cargo del bebé. Estas son las cosas que de me dan miedo y me pregunto qué entendemos por padre.

Yo empecé a investigar el tema de la paternidad cuando me enteré de que iba a ser padre. Sentí pánico. La frase que yo solía decir era “cómo voy a ser padre si no aprendí a ser hijo”.

A partir de ese momento empecé un largo camino para entender qué era lo que estaba pasando y me daba cuenta que no era que no deseaba tener un hijo, sino simplemente me daba pánico ese pasaje que el varón necesita hacer para ocupar ese lugar de padre, ese lugar que antes llamábamos cuidado y protección, yo usaría la palabra sostén.

El padre sostenedor y la madre contenedora. Contener y sostener no es lo mismo. Lo podemos poner en términos de femenino y masculino, sostener es masculino y contener es femenino. Esta función de padre que está ligada al pensamiento del sostén, un varón puede cómodamente ponerse en el lugar de un futuro padre si tiene muy enraizado el concepto de auto-sostén.

Trabajando con futuros padres

Hoy en día, intento trabajar con varones que van a ser padres por primera vez. Hemos realizado reuniones en lugares tan particulares como un consultorio ginecológico y como experiencia fue muy rica, porque la primera dificultad que tiene en general el varón es la dificultad para hablar.

Todos los temas ligados a nuestros sentimientos, nuestras vulnerabilidades, son temas silenciados. Y es muy saludable poder instalar la posibilidad de poder hablar sobre estos temas. Los puntos que abordamos en estas charlas son:

Aprender a transitar el camino a la paternidad

Podemos pensar en distintos tipos de embarazo. Hay una posibilidad de embarazo programado, hay una segunda posibilidad de embarazo deseado pero sin programar, hay una posibilidad ambivalente de embarazo no deseado y luego aceptado, y una posibilidad de embarazo no deseado y no aceptado.

El tránsito hacia la paternidad tiene mucho que ver sobre cómo se ha dado la historia de este embarazo. Por lo tanto, es imposible generalizar, hay que tomar cada caso por separado. Son muy distintos los tránsitos hacia la paternidad de un embarazo programado o deseado a uno no deseado o no aceptado.

El embarazo programado tiene que ver con un deseo de ambos, que a veces puede ser sumamente intenso. Aun así, creo que hay un cierto riesgo en las parejas que programan un embarazo, porque hay una sensación como de “apropiación” del niño, “yo te programé”, “sos mío”, y entonces en relación con el niño esos padres tienen un problema en cuanto a soltarlo, darle soga, etc).

En los varones que viven de manera ambivalente el embarazo, lo que suele suceder es que el varón no define su deseo de ser padre. Esta situación no dura los nueve meses, al término del embarazo generalmente existe una situación de mucha integridad y afirmación.

El proceso de aceptar la ambivalencia en general se revierte.

El tema del embarazo no deseado y luego aceptado, habla en general, de mucha resistencia, muchos miedos, fobias, etc.

Por último, el no deseado y no aceptado es el más difícil.

Es importante dejar en claro que en el varón también el embarazo y la espera es un punto límite, un quiebre total.

Hay una publicidad que muestra a un hombre de más de 50 años que dice “… yo te cambio los pañales y vos me cambias la vida “. Y realmente cambia la vida.

El varón se tiene que adaptar no sólo a los cambios corporales que vive la mujer sino también a sus propios cambios. Durante el embarazo, hay cambios corporales, y psicológicos. Hay cambios en la manera de pensar, cambios en la sexualidad, que involucran a ambos miembros de la pareja.

Freud habló muchísimo sobre la envidia, pero poco y nada, o casi nada, sobre la envidia al embarazo. Algunos autores lo han empezado a trabajar posteriormente. Yo creo que la envidia a la posibilidad de crear dentro del cuerpo es lo que motiva entre tantas otras cosas, tantas luchas de poder y tanta necesidad que ha tenido el varón de someter a la mujer históricamente.

Como el hombre no puede crear dentro del cuerpo, no le queda otra posibilidad que hacerlo fuera del cuerpo. En términos de producción, a los varones lo único que les quedó es producir fuera del cuerpo, y eso nos ha llevado a un constante hacer. Incluso se puede pensar que la condición que tiene la mujer es el no hacer.

Cuando una mujer está embarazada, lo primero que se le dice es “no hagas nada”; ¡ya está haciendo muchísimo! Estar gestando vida dentro del cuerpo es una función intensísima (y además, durante las 24 horas).

Esta actitud masculina de estar haciendo todo el tiempo creo que viene de que el hombre nunca ha vivido eso de estar haciendo en un estado de gravidez. Siempre digo que la mujer entraña y el hombre extraña. Esto sirve para entender muchas actitudes a lo largo de la historia.

Hablar sobre las expectativas que cada uno tiene sobre la situación

Es increíble lo que llegan a decir ciertos varones en algunos grupos o situaciones.

Cuando hablamos de expectativas nos referimos a si será nena, varón, profesional, etc. Se escuchan expectativas de todo tipo.

Lo interesante es que se habla mucho de las expectativas de lo que no se quiere que suceda. Por ejemplo, el varón dice que si yo tengo un hijo varón y es gay lo mato. El tema que más aparece es el temor a aquello que yo no me animaría jamás a aceptar.

En esto el varón es mucho más inflexible que la mujer. Inclusive el temor enorme a la superación. Porque hay una especie de ley natural en la cual los hijos tienen que superarnos. Es algo lógico, normal o natural. Pero a veces, aparece también el pánico de ser desplazados o superados por los hijos.

Hablar sobre los miedos que tiene el varón

Con respecto a los miedos, aparecen cosas muy parecidas. Los varones tenemos el mismo miedo que las mujeres, por ejemplo, de que el embarazo no salga bien, de que aparezcan enfermedades congénitas, etc. La mayor diferencia es que el varón no lo dice, el varón está sosteniendo la situación.

Tratar de hacer el juego de las comparaciones

Cotejar qué le está pasando a los demás varones y si tiene que ver con lo que le pasa a cada uno en particular. El juego de exteriorizar expectativas, miedos, inseguridades, lleva cotejar con los pares. “¿a vos no te pasó esto?”, “a mí me pasa lo mismo”… Es un sentimiento de enorme alivio el que siente el varón cuando descubre que todo lo que a él le pasa no es únicamente de él.

Es una novedad para el varón descubrir que al otro le pasa lo mismo. Esto para las mujeres es completamente diferente, ya que tienen otro tipo de comunicación.

El desplazamiento

O lo que podríamos llamar el tema de los celos; el varón desplazado, típica situación del embarazo.

Lo que yo he observado desde mi experiencia clínica con los varones, es que los varones que no han resuelto de manera favorable su relación con los hermanos (generalmente), o que han sido hijos únicos, son los que más conflictos tienen con el tema del desplazamiento y de los celos. Porque no saben lo que es compartir el momento que les toca vivir.

Lo que suele ocurrir con el varón que llega a la consulta, es que manifiestan “cuando estábamos solos éramos el uno para el otro, y ahora me siento excluido desplazado”. Yo creo que normalmente se trata de varones que nunca han resuelto este tema, ya sea por dificultades con los hermanos o por ser hijos únicos.

La competencia

Básicamente, la competitividad con otros varones y especialmente con el médico. Hay médicos muy particulares que “echan” al varón y se quedan solos con la mujer. Además se establece un estado como de “enamoramiento” de la mujer con el médico, que es obvio, porque la mujer necesita confiar plenamente en el médico, y este pasa a ser una figura preponderante. Y esto el varón lo percibe. Es un tema que debe ser hablado entre el varón, la mujer y el médico. Este es un tema que todavía hoy constituye una gran lucha de poder entre el médico, que se coloca en un lugar de omnipotencia total, y el varón, que se siente totalmente desplazado.

Para evitar este conflicto todos tendríamos que reflexionar sobre esta situación y ver que lugar ocupa cada uno.

Fantasías

Lo fantasmagórico; todas las fantasías que tenemos los varones. Se relaciona con el 3º punto, y es similar a la temática masculina.

El trabajo de parto

El padre primerizo no tiene ni idea del momento que va a transitar durante el parto.

El momento del parto es un momento que requiere mucha preparación tanto para el varón como para la mujer. Es el momento más masculino para la mujer, y el más femenino para el varón. Aquí se invierten los roles: la mujer es la que está activa, pujando con toda su fuerza y toda su valentía, convirtiéndose en protagonista total del momento y desarrollando una energía generalmente masculina.

Para el varón es el momento más femenino porque toma una actitud “pasiva” y no todos se toman a bien esa actitud de la mujer, sin hacer nada.

El momento inmediatamente posterior al parto

Siempre he promovido que el varón tenga cierta actitud activa en el momento del parto, especialmente en el momento de cortar el cordón. Esta situación, el acto de cortar el cordón tiene que ver con la función de ser padre. Lacan diría que el padre es la Ley, el que pone los límites, es el que tiene la función de separar, alguien lo tiene que hacer y ese es el varón/padre.

La presencia del padre en el parto y posteriormente, en minutos posteriores al parto, también tiene mucha importancia. Ciertos estudios que se han realizado en Francia han descubierto de qué manera escucha un feto. A los 4 meses y medio de gestación el oído está perfectamente desarrollado y escucha maravillosamente bien. El primer sentido en desarrollarse es el auditivo.

Lo que más me sorprendió es cómo viaja el sonido hasta llegar al bebé. Cada vez que vean a alguien hablándole a la panza de la mamá, el bebé está escuchando a través del oído de la madre.

Ese sonido viaja a través de la parte ósea de la mujer, entra por el oído baja por la columna y se produce la absorbancia. Además, a través del agua el sonido viaja cuatro veces más rápido.

Se han realizado muchas experiencias como pedirle al padre que durante los últimos tres meses del embarazo le cante una canción al oído de la madre.

En el libro “Nueve meses en el paraíso” se dice que la voz del padre es la más escuchada por que el bebé escucha mejor las frecuencias graves y las agudas no las escucha.

Esto cambió en los últimos tres años, los últimos estudios dicen que escucha tanto los graves como los agudos. E incluso, un mayor rango de ciclos por segundo que los adultos. Tanto es así que se está hablando últimamente cuánto podría afectar el ultrasonido a los fetos.

Entonces la presencia del padre es rotunda a partir de la voz y esto es casi revolucionario: la importancia del padre en los primeros tiempos del bebé.

Hacerse cargo (de un bebé llorón)

El tema de hacerse cargo o no hacerse cargo tiene que ver también con el trabajo anterior al momento del parto y con lo que se produce después con el famoso período llamado puerperio. En realidad, se ha descubierto que la depresión también se produce en el varón. Entonces, podríamos decir que el puerperio no es sólo femenino, lo que pasa es que no tiene nombre en el varón.

Hay muchos casos en que después de la euforia del primer día, hay un pico de depresión en el varón que podría implicar mucha dificultad en el tema de hacerse cargo y esto tiene que ver –obviamente– con el tipo de vínculo de la pareja.

El trabajo, el dinero y el futuro (temas pesados en un varón a punto de ser padre)

Este punto no requiere un mayor desarrollo. Es del que más se habla y tiene que ver con el rol sostenedor del varón.

La reparación en su relación con el padre

Cuando el varón se ve venir su situación de paternidad empieza a remover lo no resuelto de su relación con su padre. Este punto es muy importante.

El futuro padre en esos momentos suele entrar en una profunda necesidad de rever su relación con el padre. Lo primero que aparece es “Yo no voy a ser igual que mi padre, yo voy a ser diferente, voy a actuar de esta manera y no de aquella”. Rara vez se produce una identificación con el modelo de padre.

Existe un síntoma que se llama “hambre de padre”. Los varones que han tenido “hambre de padre”, por ausencia o porque falta una función que en el padre es rotunda se producen situaciones muy conflictivas. Al respecto, leemos:

“Los hijos que no hayan recibido una resintonización con el cuerpo masculino adulto estarán también con el padre toda su vida. Creo que llamar hambre a extrañar es adecuado. Al cuerpo joven le faltará sal, agua o proteínas del mismo modo que si al cuerpo o aparato digestivo de una persona hambrienta le faltara proteínas. Si no las encuentra, el estómago comenzará a devorar los propios vínculos.

Estos hijos hambrientos rondarán a los hombres mayores como los desposeídos rondan la sopa de las casas de caridad, sentirán vergüenza de su condición, una vergüenza sin nombre y muy amarga.

Y no importa cuánto simpaticen con sus hijos hambrientos, las mujeres no sustituir esa particular sustancia perdida, el hijo podrá más tarde tratar de obtenerla de una mujer de su misma edad, pero eso tampoco dará resultado.”

La temática a la que me refiero con título de hambre de padre es una temática enormemente compleja porque, en varias generaciones, el tema de ausencia de padre ha sido tremenda en los varones, por lo menos en los varones mayores de 35 o 40 años. El “hambre de padre“ significa una enorme carencia por falta de identificación.

La comunicación: su comunicación con la mujer y el futuro bebé

El tema de la comunicación es importante. Si una pareja no tiene muy aceitada la maquinaria de la comunicación a lo largo de todo el embarazo se acrecienta un problema.

La factura es para todos. La comunicación, en general, se modifica mucho en una situación de embarazo. Y el padre muchas veces está tan “shokeado” ante su nueva situación frente a la paternidad que a veces se producen situaciones de extremo silencio y el lugar de la comunicación queda totalmente relegado

Lic. Alberto Wang

Obtuvo la Licenciatura en Música en 1979 en la Facultad de Artes y Ciencias Musicales de la Universidad Católica Argentina.
Comienza su actividad terapéutica en 1982 como terapeuta vocal.
Paralelamente realiza su formación en Eutonía y en Centros de Energía en el Instituto “Yo Soy”.
En 1984 comienza su formación en Terapia Bionergética con el Dr. Alexander Lowen en el Instituto Internacional de Bioenergética de New York.
A partir de 1986 comienza su actividad como terapeuta bionergético en tratamientos individuales y grupales.
Desde 1991 es docente en la Escuela de formación de psicoprofilaxis obstétrica que dirige la Lic. Diana Weschler en Buenos Aires.
Ha sido miembro activo del “International Institute for Bioenergetic Analysis” desde 1989. NATAL: Desde una visión humanista, nos dedicamos a la maternidad, capacitando profesionales y asistiendo a embarazadas, parejas y familias para lograr la construcción de vínculos saludables. Aguilar 2011 (1426) Ciudad de Buenos Aires, Argentina - Teléfonos (011) 4706-2080 / 4788-1639

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